Islandia es una tierra de paisajes oníricos. En esta isla helada, la naturaleza adquiere una visión realmente mágica. Las fotografías que retratan su descomunal belleza son un recordatorio de los misterios que un territorio virgen puede revelar a la mirada. Un ejemplo es esta cueva, que esconde un fulgor portentoso en sus adentros.

Su brillo pareciera provenir de otro planeta o ser fruto de una manipulación digital, pero no es así. Esta imponente imagen es el fruto de los viajes de Sarah Bethea, una fotógrafa que se dedica a aventurarse por los gélidos panoramas de Islandia. La curiosidad la llevó a entrar a una cueva para descubrir que había elegido el instante exacto para hacerlo.

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Sarah Bethea

En su visita a la cueva, Bethea notó que los rayos de sol se colaron repentinamente por la entrada. Las paredes heladas se iluminaron con un fulgor que ella describe como “mágico”. El efecto duró aproximadamente 5 minutos, en los que el hielo brilló con un poderoso color ámbar. El resultado es impactante: pareciera que un río de lava late debajo de los glaciares de esta cueva.

Este espectáculo sin igual es una muestra patente del esplendor que Islandia ha conservado desde tiempos ancestrales. Un evento de esta rareza se revela sólo ante quien tiene la curiosidad para encontrarlo, pero no es necesario ir tan lejos. La naturaleza es igual de imponente en cualquier lugar del mundo que aún le guarde respeto. Sólo es necesario estar en el momento y el tiempo exactos para contemplarla. 

Por más que se fotografíen, los glaciares de este país siempre tienen una manera de sorprender. Parece ser que nunca encontraremos suficientes palabras para describir su imponente presencia. Solo las imágenes que artistas como Sarah Bethea se dedican a captar parecen hacerle justicia a estos titanes congelados en el tiempo. 

¿Qué otros misterios ocultará este paisaje?

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Sarah Bethea

 

* Fotografías: Sarah Bethea