Bruce Lee: sobre cómo encontrar nuestra propia esencia

Bruce Lee redefine el concepto de honestidad, autenticidad y autorrealización. ‘En mi propio proceso’, las cartas de Lee recientemente descubiertas, son una declaración de credo personal.

Las sensaciones de desorientación, vacío e incertidumbre son comunes y la mente humana, si no está domesticada, puede distraerse con obsesiones y adicciones, una serie de mecanismos que evaden el misterio.

Se huye del miedo. Bruce Lee tenía esto presente y decidió escribirlo, enfrentarse a sí mismo en papel a través de una serie de cartas que titularía En mi propio proceso.

Cualquier intento de escribir un artículo sobre cómo yo, Bruce Lee, me siento emocionalmente o cómo es mi reacción instintiva y honesta hacia las circunstancias no es una tarea fácil. ¿Por qué? Porque soy un hombre cambiante y cada vez mayor. Por lo tanto, lo que consideré cierto hace un par de meses podría no ser lo mismo ahora.

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Lee es cada vez más reconocido como el filósofo que era, desde su famosa metáfora de la resiliencia (“El agua puede fluir, estancarse, gotear o golpear. Sé como el agua, amigo mío”) hasta por sus posturas sobre la fuerza de voluntad, la imaginación y la confianza.

En mi propio proceso, su trabajo recientemente descubierto, fue la declaración de credo personal que escribió en el último año de su vida, a los 31 años.

Cuando las personas tienen un ‘yo’, en realidad, la mayoría tienen un vacío, porque están demasiado ocupados desperdiciando su energía creativa vital para proyectarse como tal o cual, dedicando sus vidas a actualizar un concepto de cómo deberían ser en lugar de actualizar su potencial como ser humano.

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La Fundación Bruce Lee compartió las nueve cartas de dicho texto, que redefinen los conceptos de lo que es ser un artista marcial, la honestidad, la ilusión de seguridad y la importancia de ser uno mismo, auténtico, con gran entusiasmo de descubirse responsable de uno mismo.

Quiero ser honesto, eso es lo mínimo que un ser humano puede hacer. Siempre he sido un artista marcial por elección, un actor de profesión, pero, sobre todo, estoy actualizándome para ser un artista de la vida. Sí, hay una diferencia entre la autorrealización y la actualización de la autoimagen.

A pesar de la dificultad de hacer este autoexamen en medio de su agotadora agenda de trabajo -escribía mientras filmaba Enter The Dragon y discutía con los productores hollywoodenses-, Lee insiste en la importancia de la autenticidad personal y resalta la diferencia vital entre ser y parecer.

He llegado a aceptar la vida como un proceso, y estoy satisfecho de que en mi proceso permanente, estoy constantemente descubriendo, expandiendo, encontrando la causa de mi ignorancia, en el arte marcial y especialmente en la vida. En resumen, ser real.

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Lee habla también sobre el miedo crónico a lo desconocido:

La gran mayoría de las personas no se sienten cómodas con lo desconocido -algo extraño que amenaza su molde diario y protegido- por lo que, en aras de su seguridad, construyen y eligen patrones para justificar.

 

Así como Bruce Lee buscó el tiempo para autoexaminarse, ¿tú lo has hecho?



Esta isla de Noruega va a eliminar el tiempo

¿Imaginas la radiante libertad de un mundo sin tiempo lineal? En esta isla de Noruega ya es una realidad durante el verano.

Entre el cuento de hadas, la rebeldía ontológica y la física avanzada, recién nos enteramos que los habitantes de Sommarøy (isla de verano), en Noruega, decretaron eliminar el tiempo. Sus poco más de 300 habitantes acordaron en una asamblea abolir el tiempo y reemplazar los relojes por hilados de flores.

Ubicada cerca del Círculo Polar, en Sommarøy no se pone el sol durante más de dos meses (del 18 de mayo al 26 de julio). Proporcionalmente, pero en sentido inverso, durante el periodo invernal y parte del otoño, las noches son eternas. Por eso, en la temporada veraniega todos quieren aprovechar al máximo sus días, y el reloj se vuelve completamente ajeno a la vida cotidiana.

Uno de sus habitantes, Kjell Ove Hveding, compartió en un comunicado: 

Hay luz del día constantemente y actuamos en consecuencia. En medio de la noche, lo que la gente de la ciudad podría llamar ‘2 am’, puedes ver a niños jugando al fútbol, gente pintando sus casas o cortando el césped y adolescentes nadando”. 

El acuerdo entre los habitantes ya fue enviado al parlamento noruego para ser oficializado. Pero lo cierto es que esta abolición del tiempo ya ocurre, en la práctica, en la vida diaria de la isla:

Para muchos de nosotros, obtener esto por escrito simplemente significaría formalizar algo que hemos estado practicando durante generaciones.

En caso de confirmarse la autorización, Sommarøy se convertiría en la primera zona del mundo en ser libre de tiempo –lo cual nosotros en Ecoosfera celebramos, por que nos recuerda que el tiempo lineas es, hasta cierto punto, una arbitrariedad cultural–. 



Bruce Lee: el guerrero del agua

Durante su corta vida, Bruce Lee dejó un importante legado cinematográfico, pero también una filosofía de vida que nace en las artes marciales sin agotarse en ellas.

Usa solamente aquello que sirva,

y tómalo de cualquier lugar donde se encuentre.

Bruce Lee

 

Bruce Lee es una de las figuras del siglo XX que escapan a cualquier categoría que trate de encerrarlos o abarcarlos: artista marcial, maestro, actor, atleta de altísimo rendimiento, filósofo y poeta, productor y director cinematográfico, en cada faceta Lee aprendió algo que alimentaba sus demás intereses.

Bruce Lee nació en San Francisco, Estados Unidos, pero vivió en Hong Kong con sus padres desde los 3 meses de edad. Tuvo una carrera como niño actor (su padre fue un famoso actor de teatro y cine chino), y no fue sino hasta los 13 años cuando comenzó a estudiar Wing Sun, una forma de combate tradicional chino.

Su adolescencia fue difícil, pues se vio envuelto en gran cantidad de peleas callejeras, las cuales lo llevaron de vuelta a Estados Unidos para escapar de la mafia china, según la leyenda. De hecho, su madre Grace Ho lo nombró Lee Jun-Fan (李振藩), nombre que significa “vuelve de nuevo”, con la esperanza de que Lee regresara a los Estados Unidos algún día.

Nunca faltaron agitadores en la vida de Lee: desde campeones de karate hasta pandilleros, todos querían la gloria de derrotar a este hombre de baja estatura y complexión delgada, pero con una fuerza capaz de patear un costal de arena y hacerlo golpear el techo con un sólo impacto. 

Pero más allá de sus legendarias peleas, Lee desarrolló una filosofía basada en el aprendizaje y el auto mejoramiento. Estudio Wing Sun, Kung Fu, Boxeo occidental, además de ser un entusiasta de la nutrición y de las técnicas de desarrollo corporal. Además del cuerpo, Lee cultivaba su mente, y su filosofía se nutre de fuentes budistas y taoístas, todas ellas como soportes de su práctica de combate, el Jeet Kune Do.

El Jeet Kune Do (“Senda del Puño Interceptor”) es la forma sin forma y su metáfora perfecta es el agua. En una entrevista poco antes de su muerte en 1973, Lee describió la forma sin forma en los siguientes términos: 

No tengas forma ni contorno, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza. Si sirves agua en una botela, se convierte en la botella. Pones agua en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir, estancarse, gotear o golpear. Sé cómo el agua, amigo mío.

 

Bruce Lee fue un rebelde que desafió las formas rígidas del Wing Sun y Kung Fu tradicional. Para él, las formas fijas enseñaban a la mente a responder de una sola forma a un mismo impulso; pero el mundo y los oponentes siempre cambian, por lo que la “forma sin forma” preconizada en el Jeet Kune Do no es más que un llamado a la flexibilidad, tanto intelectual como física, sin la adopción de ninguna posición preestablecida. 

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Unificando conceptos del Arte de la guerra de Sun Tzu y la continuidad de los opuestos en el taoísmo tradicional, Bruce Lee enseñaba que el verdadero guerrero es aquel que primero ha logrado derrotar su propio temperamento y ponerlo al servicio de sí mismo y de los demás. 

Los guerreros fuertes pero rígidos, como árboles enormes, son los más listos para recibir los golpes del hacha y caer al suelo con gran estrépito; pero los guerreros que son como el agua (sin forma, siempre adecuándose a las circunstancias) saben cuándo estar sosegados como la superficie de un espejo y cuándo volverse una tormenta o un río desbocado, cuyo poder es imbatible.