Un playlist esotérico para no perderse los X años del festival Nrmal (#MúsicaFresca 🎧)

Magia musical para disolverse en lo ininteligible (escucha aquí un poco).

Se cumplen 10 años de este festival de música underground en México, y no es poco. En 1 década lograron lo que muchos otros festivales en México no hicieron, ya sea por falta de visión o de recursos. Hacer conciertos en México no es fácil.

Como sea, el festival Nrmal reúne a bandas nacionales e internacionales de diversos géneros musicales aunque, sin duda, su giro es obvio: sonidos de las décadas años 70, 80 y sobre todo 90, condensados en increíbles carteles que van desde la psicodelia hasta el shoegaze, pasando por sonidos más espesos como el dark wave y otros más sutiles como el clásico dream pop; todos ellos, inherentes a lo no escuchado por las masas.

Si bien un concierto de grandes dimensiones debe apostar por las bandas más comerciales para poder traer a tierras mexicanas los sonidos del underground que siempre soñaron escuchar sus realizadores, el festival Nrmal ha logrado encontrar un punto medio sin ambicionar ser algún día el famosísimo Corona Capital. Y esto se agradece muchísimo. 

Pero, dejando de lado la cursilería hacia el trabajo de este masivo proyecto musical, la realidad es que ninguna persona sensible debería perderse su edición número X, que ocurrirá este sábado 2 de marzo de 2019.

spiritualized mexico

El line up lo lideran nada menos que Spiritualized y Mazzy Star, dos bandas ultranoventas, legendarias y muy bonitas. La primera ya ha pisado tierras mexicanas y quienes estuvimos ahí no podríamos volver a perdernos el show estelar de J Spaceman y su coro angelical, estrenando nuevo disco y poniendo en el imaginario piezas bellísimas como su cover de “Anyway That You Want Me”. La segunda, nada menos que el regreso de Hope Sandoval y David Roback con lo que mejor saben hacer: folk suave y poderosamente sensible –por cierto, es su primera vez en México (y probablemente la última)–.

Para nuestro gusto musical, le sigue el finísimo John Maus, un mago de los sintetizadores que estará presentándose con la gran banda que se armó desde hace unos años, luego de que fuese insuficiente para su capacidad creativa seguir interpretando sobre pistas digitales. Por supuesto que no podemos olvidar mencionar a los más pequeños, que aunque no son estas grandes vacas sagradas, le están dando durísimo a lo mejor que saben hacer. Ejemplo de ello son las mexicanas Mint Field, oriundas de Tijuana, con su delicioso shoegaze, que a veces trasciende, y podrías estar escuhándoles el sonido más suciamente bello de la escena mexa.  

Obviamente, esto no es lo único que vale la pena. Por eso acá te armamos un playlist con las canciones que más nos gustan. Aunque no son las más pop dentro del underground, nos encanta decir que son las más esotéricas; no para cualquiera. 

 

Si quieres ir al Nrmal, acá puedes adquirir boletos



La realidad no existe a nivel cuántico (¿alguna duda de que todo es una creación colectiva?)

Una investigación reciente comprobó que no hay tal cosa como “hechos objetivos”, ni en la ciencia ni en la vida.

Hace no mucho tiempo, una adolescente llamada Hillary Diane Andales ganó un premio por la manera en la que explicó, en una cátedra virtual de sólo 3 minutos, la teoría de la relatividad. La cuestión no sólo sorprende porque una jóven sea capaz de entender y dar a entender a otros algo tan complejo, sino porque su explicación parte de algo muy sencillo: la empatía.

Para entender la teoría de la relatividad, así como la mecánica cuántica, quizá no haya nada más eficaz que ser empático y saber ver a través de la mirada ajena. Eso es lo que hace la joven Andales cuando muestra cómo un 6 puede ser un 9 visto desde otra perspectiva. Pero si siguiéramos estrictamente esta línea, entonces la conclusión inevitable sería que la ciencia no descansa tanto sobre hechos irrefutables como sobre diversas alternativas.

Así, podríamos pensar que un científico jamás puede comprobar un hecho objetivo en la soledad de su laboratorio. Más bien, la ciencia es una creación colectiva –en el más amplio sentido en que podamos concebir tal aseveración–, porque la realidad es un complejo sistema del que todo observador es parte.

…Y cada observador tendrá una visión diferente de aquello que percibe.

Entonces, ¿todos somos científicos? No exactamente. La cuestión está en que nadie –ni siquiera un científico– puede ostentar la verdad absoluta sobre ningún “hecho objetivo”, porque esa realidad que los científicos estudian es una creación colectiva que todos percibimos y modificamos constantemente. Esto ocurre también a nivel cuántico, lo que ha hecho a los físicos cuestionar la realidad en todos sus niveles.

También en Ecoosfera: Científicos y filósofos están de acuerdo en algo: la conciencia humana es una alucinación colectiva

Los hechos alternativos de la física cuántica

Físicos de la Universidad Heriot-Watt realizaron un estudio a nivel cuántico para demostrar que en la cuántica no hay hechos objetivos. Utilizando cuatro máquinas con sofisticadas habilidades de interpretación, así como partículas cuánticas de luz –fotones–, demostraron que la realidad no existe como tal, y que la forma que ésta adopta depende de cómo son percibidos los hechos por cada observador.

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La prueba consistió en que dos de las máquinas, llamadas Alice y Bob, recibían un fotón desde una central externa. Después debían interpretar el mensaje y enviar un fotón idéntico a las otras dos máquinas, Amy y Brian. Lo sorprendente fue que éstos últimos interpretaron el fotón de manera distinta que Alice y Bob, incluso pese a ser máquinas con un alto grado de precisión. A este estudio se suman otros, que han demostrado cómo los átomos sólo cumplen su conducta al ser observados. Así que esto va más allá de nosotros y de las máquinas: es una cuestión nanométrica que no puede sino llevarnos a cuestionar la realidad.

Pero entonces, ¿vivimos un mundo irreal y de posverdades?

Algunos neurocientíficos coinciden en que la realidad es una construcción de nuestro cerebro, es decir, de nuestra percepción y capacidades cognitivas que modelan el mundo. Pero filósofos contemporáneos han cuestionado tales aseveraciones, ya que esto nos llevaría a basar nuestra existencia en una vieja –y ya superada– premisa cartesiana: la de “pienso luego existo”. El filósofo Alva Noë, por ejemplo, cree más bien que la percepción es una dialéctica entre nuestro cerebro y nuestro entorno: una relación que transforma aquello que concebimos como real.

Quizá la cuántica se vea también regida por esta dialéctica, en cuyo caso no estaríamos atrapados en las “posverdades” contemporáneas, sino que estaríamos pensando el mundo –y la ciencia– desde un principio de empatía: de intersecciones, intercalaciones e imbricaciones invisibles, presentes en cada nanométrico movimiento vital tanto como en nuestra realidad aparente. Un mundo construido por cada visión y cada acción, pero en el cual si rigen algunas leyes –aunque jamás absolutas–. 

Que la realidad no existiese podría convertirse en una verdad universal, aunque tan frágil como cualquier hecho objetivo puede llegar a serlo en un mundo de múltiples verdades, donde los hechos no pueden disociarse de los procesos individuales y colectivos (o visibles y cuánticos).

 

*Imágenes: James R. Eads