¿Quieres entender el feminismo? Lee más libros escritos por mujeres (aquí hay algunos)

Tal vez, si más hombres y mujeres leyéramos sobre la perspectiva femenina en la historia, lograríamos infinitas formas de vivir nuestra experiencia como especie.

La diversidad es fundamental para la coexistencia. Sin embargo, la sociedad mundial está acostumbrada a que los grandes referentes intelectuales sean hombres, lo cual evidencia enormemente la carencia de perspectivas ante situaciones que nos competen a todos: mujeres, hombres, niños, niñas.

Imagina que toda tu vida es y será moldeada por lo que absorbes: letras, imágenes, ideas. Sin duda, el filtro de la conciencia personal hará mucha labor para seleccionar la información más adecuada para ti. Pero, ¿y si en este universo que llamamos existencia no hemos sido capaces de elegir entre toda la información disponible y, por ejemplo, tomar ideas del universo femenino? ¿Cómo se puede entender una realidad diversa desde una sola lente, la masculina? 

Hay quienes afirman (sobre todo desde la psicología) que la mente humana se debate entre lo femenino y lo masculino. Los hombres tienen un lado masculino más desarrollado y las mujeres desarrollan más el femenino. La idea de equilibrio, en este sentido, radica en alimentar nuestro lado menos desarrollado, a través de la mirada del sexo opuesto. 

En el ámbito cultural, por ejemplo, hace falta que el género masculino se integre al universo intelectual del género femenino; es decir, al vasto universo de las ideas fabricadas por la perspectiva de las mujeres, que han tenido poca exposición o, por el contrario, se han visto obligadas a publicar bajo nombres masculinos, o a través de la figura de sus esposos.

Tal vez si más hombres y mujeres se dieran a la tarea de leer sobre la perspectiva de la mujer a lo largo de la historia, el mundo comprendería muchas cosas sobre la realidad y las mujeres se entenderían cada vez más a sí mismas, mirando a través de la experiencia femenina. 

Sin duda, la cultura, la educación y sobre todo la literatura, son armas para indagar en el proceso de equidad de género, que no fomenta la igualdad de género sino el coexistir con diferencias y que todos podamos tomar lo que nos corresponde, de manera igualitaria. 

Más allá del feminismo obligado de época, las mujeres de esta lista escriben de temas muy diversos y sus ideas fueron radicalmente singulares para su tiempo. Te invitamos a ampliar tu perspectiva en la realidad de este mundo bellamente diverso.

Lee más libros escritos por mujeres; aquí recomendamos algunos:

 

Antonieta Rivas Mercado

Primera mujer moderna mexicana, artista, escritora y mecenas excéntrica, amante de Vasconcelos, defensora de los derechos de la mujer y conocida también por su trágico suicidio con el arma de Vasconcelos en la catedral de Notre Dame, en París. Antonieta Rivas Mercado fue una mujer a quien se le debe, en buena parte, la evolución de la cultura (en especial, la literatura y el teatro) en la Ciudad de México del siglo XX. Para conocer a profundidad la vida de Antonieta se recomienda leer A la sombra del ángel de Kathryn S. Blair, quien muestra, además, algunas de las cartas que Antonieta intercambió con su amado Vasconcelos. Una pluma trágica, pero atestada de belleza poética. 

 

Arundhati Roy

Activista y disidente desde hace muchos años. “Cuando ocurren cosas importantes es necesario parar y respirar”. Defensora de la diversidad en la resistencia, Arundhati Roy destaca en sus obras lo peligroso que resulta cualquier gobierno que utilice a su gente para hacerse propaganda. Ganó el Premio Sidney de la Paz en el 2004 por su trabajo a favor de las campañas sociales y su apoyo al pacifismo. Es autora de obras de ficción como El dios de las pequeñas cosas y El ministerio de la felicidad suprema.

 

Ayn Rand

Es el seudónimo de una gran escritora que tuvo que ocultar su identidad femenina para escribir. Pocos filósofos y filósofas literarios han tenido tanta influencia en los negocios y la política estadounidenses como Ayn ​​Rand, especialmente ahora que Trump ocupa la Casa Blanca. El presidente Trump nombró a Rand su escritora favorita. Es fundamental por haber sido la única autora que defendió de forma inequívoca e incontestable los derechos individuales -el derecho a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la felicidad únicamente en la realidad-, al definirlos como corolario de la más básica premisa que los soporta, la propia existencia. Uno de sus best sellers, La rebelión de Atlas, fue considerado el más influyente después de la Biblia, según una encuesta del Congreso Americano, y su primer éxito, El manantial, es una de las obras que sin duda debes leer.

 

Diane di Prima

¿Qué pasó con las mujeres de la generación beat? Es irónico que un grupo tan vanguardista y con una mirada más progresista que la imperante en la mentalidad de la época ignorase talentos como el de Diane di Prima, poetisa llena de talento. Sus obras se inspiran en epifanías, las cuales son descritas de manera eufórica en su poesía impulsiva. El extenso Loba, publicado en dos partes (Loba, Part 1 y Loba, Parts 2-8), es su gran obra maestra y tiene un enfoque único y transgresor en cuanto a temas como la percepción de la mujer tanto en la sociedad como en la literatura.

 

Dion Fortune

Violet Mary Firth Evans o Dion Fortune, formó parte de la primera ola de ocultistas a comienzos del siglo XX. “…[Yo] era una mujer, y yo soy una mujer, y parece que me duele porque lastima la feminidad. No puedo decirlo claramente, pero lo siento, lo siento como un dolor para todo lo que es mejor en mí”. Feminista y exintegrante de la Sociedad Teosófica, a lo largo de The Secrets of Dr. Taverner Fortune describe, entre otros temas, su punto de vista sobre la reencarnación, no sólo sobre el hecho de que ocurra, sino sobre cómo las vidas anteriores ejercen una gran influencia en la vida presente. Fortune escribió también un maravilloso libro titulado Autodefensa psíquica, donde explora cómo y por qué las personas somos capaces de lanzar injurias psíquicas a otros de manera inconsciente; el texto es una guía para lidiar con estas fuerzas en el mundo material.  

 

Emily Dickinson

Durante su vida, la poeta Emily Dickinson fue probblemente más conocida por su afición a las plantas y la botánica que por su poesía (incluso cuenta con un precioso herbario que ha sobrevivido al paso del tiempo como un tesoro). Sin embargo, a partir de los 30 años Emily dejó la casa familiar, y pasó el resto de su vida dedicada a su poesía. Reconocida como genio de la literatura universal, con un lenguaje propio hecho de elipsis e intuiciones, Dickinson dejó en todas sus obras la fortaleza que le caracterizaba “Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”. Para leer: Poemas 1-600, con la traducción de Ana Mañeru y María Milagros Rivera.

 

Leonora Carrington

“En la vida uno debe hacer lo que le da la gana, porque la frase que comienza con ‘hubiera querido’ vale para una chingada”. Según algunos biógrafos, Carrington rechazaba su infancia inglesa privilegiada, que conllevaba una serie de pretensiones y una narración preescrita de cómo debería vivir una mujer. A pesar de que aprendió mucho de él y de los demás surrealistas, ella rechazaba a Max Ernst y los roles que éstos le daban a las mujeres. En la peor época de su vida fue sometida a un severo tratamiento farmacológico y esa experiencia quedó plasmada en Memorias de abajo, libro en el que describió a España como una prisión. Existe un maravilloso libro de cuentos titulado El séptimo caballo, donde puedes encontrar las narraciones más atinadamente surrealistas de su época. La influencia de la alquimia y el ocultismo –al igual que en algunos escritos de Remedios Vario– es innata. 

 

Mary Shelley

Mary Shelley es la autora de Frankenstein o el moderno Prometeo. Con sólo 18 años escribió una de las obras más geniales de la literatura universal. Por ser mujer, no pudo firmar la obra con su nombre. “Libérate y busca tu propia voz”. El consejo de su padre lo aplicó al ser exponente del movimiento romántico en Alemania. La idea de Frankenstein surgió cuando Mary Godwin (su nombre de soltera) fue desafiada a escribir una historia de fantasmas en una competencia con nada menos que Lord Byron y su futuro esposo, Percy Bysshe Shelley.

 

Maya Angelou

Fue poeta, cantante, bailarina y actriz; pero antes de eso fue prostituta, cocinera y regente de un club nocturno de dudosa reputación. Y previo a ello fue una niña negra violada por el novio de su madre y que estuvo 10 años sin hablar después de que el violador fuera asesinado, presuntamente por miembros de su familia. En el libro Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado (1969), un ejemplo brutal de superación por parte de una mujer, Angelou narra cómo una niña descubre el mundo al que debe enfrentarse, en plena segregación racial en Estados Unidos, siendo mujer, negra y pobre, una triple discriminación. Y lo hace no con victimismo, cursilería o falso dramatismo, sino con una prosa inteligente y real.

 

Murasaki Shikibu

Es como la Jane Austen de Japón. La ironía es que Murasaki Shikibu no tiene la fama mundial de Austen, a pesar de que ella escribió 800 años antes. Como Mozart en la corte vienesa y Leonardo da Vinci en la corte milanesa, Murasaki Shikibu era el orgullo de la corte de la emperatriz Shoshi, como dama de honor y una rara escritora. Aprendió chino a través de las clases que le daban a su hermano. Inusual para su tiempo, permaneció soltera hasta los veintitantos y se casó con un amigo rico de su padre. El cuento de Genji es considerado un clásico de la literatura japonesa, la primera novela del mundo y la primera novela psicológica moderna.

 

Muriel Barbery

Autora de La elegancia del erizo, novela que critica las clases sociales, especialmente la burguesía francesa, y analiza la belleza que las personas esconden bajo una capa de púas. La filosofía, la soledad y la cultura japonesa han influido en sus obras. La escritora habla en su literatura de la soledad, de la inteligencia del individuo y de la solidaridad.

 

Nahui Olin

Educada por una madre “clasista, durísima, estricta, formalista, conservadora en extremo”, creció creyendo que la rebeldía era su obligación. Nahui Olin es un nombre azteca que designa el poder con el que el sol hace girar a los planetas. Con ese apodo llamaron a Carmen Mondragón, pintora, poeta, musa y modelo, nacida en una familia de ocho hermanos. Su sensualidad quedó registrada en los murales de Diego Rivera y en la obra de su amante, el pintor Dr. Atl. El hecho de que se autorrepresentara en su pintura se corresponde con su conocimiento del feminismo mexicano, que la impulsó a explorar su creatividad. Su poesía habla de la libertad corporal de las mujeres. Para leer: Óptica cerebral, poemas dinámicos (1922), Câlinement je suis dedans (1923).

 

Nellie Campobello

Es conocida por ser una de las más grandes narradoras de la Revolución mexicana y por fomentar la práctica de ballet en México. Su mayor inspiración fue su madre, que era soldadera en la Revolución. Fundó, junto con su hermana Gloria, Martín Luis Guzmán y José Clemente Orozco, el Ballet de la Ciudad de México; después creó la Escuela Nacional de Danza, de la que fue directora hasta 1984. Hidalgo del Parral y Chihuahua son los escenarios de sus obras más famosas: Cartucho, Las manos de mamá y Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa.

 

Rachel Carson

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Quien dio voz a la naturaleza por primera vez fue una mujer. Su nombre era Rachel Carson y su libro Primavera silenciosa (1960) sería el primer alegato ecologista, el primer llamado urgente contra la destrucción y la degradación de la vida. Este libro ­(por el que “toda la humanidad está en deuda con ella”, según aseguró un senador de EE.UU. en 1964 tras la muerte de Carson) era, en principio, una especie de cuento. Carson no sólo provocó la creación de las instituciones ambientales que hoy conocemos, sino que nos demostró la valía de las acciones individuales.

 

Robyn Davidson

Forastera de los desiertos de Australia. Una trotamundos sin precedentes que durante 9 meses emprendió un solitario viaje, en el cual llevaba consigo nada más que su perro y un par de camellos que tuvo que aprender a domar para que llevasen sus cosas por todo el desierto. Después de este viaje personal y espiritual por los pasajes de su yo interno Davidson escribió un libro, Tracks, donde narra su travesía y pensamientos en el vórtice de la naturaleza salvaje. 

 

Rosario Castellanos

Una de las más importantes escritoras mexicanas, que cargó con un lastre permanente: haber sido la hija mayor y haber nacido mujer, circunstancia que sus padres hicieron patente a tal grado que Castellanos deseó más de una vez la muerte de su propio hermano. Esa pulsión, convertida en culpa, la persiguió toda su vida, y también nutrió de manera importante su obra. Para Rosario Castellanos, Balún Canán “es esencialmente un libro autobiográfico. Es la narración de mi infancia; es, además, un testimonio de los hechos que presencié en un momento en que se pretendió hacer un cambio económico y político en los lugares donde yo vivía”.

 

Simone de Beauvoir

Cualquier hombre o mujer que se interese por entender cómo a lo largo de la historia se han construido las identidades de las mujeres -normalmente con respecto a un hombre: hija, esposa, madre, olvidándose de sí mismas-, debe leer a Simone de Beauvoir. La famosa existencialista francesa explica en El segundo sexo cómo a la mitad de la población se la ha definido en función de la otra mitad. Es la obra fundacional del feminismo, que apunta al beneficio que la igualdad real traería tanto para las mujeres como para los hombres.

 

Sylvia Plath

Una poeta de la posguerra, sin miedo a enfrentar su propia desesperación. Fuera de los detalles autobiográficos más escandalosos (su tormentoso matrimonio con el poeta Ted Hughes, su dramático suicidio), Sylvia Plath es una poeta a la que vale la pena conocer y estimar por su maestría técnica e imaginativa, por su dominio para bajar a las profundidades y describir con acierto lo que medra en ellas. Es conocida por poemas como “Daddy” y “Lady Lazarus”, e incluso el poema radiofónico “Tres mujeres”, una joya de la potencia imaginativa de la autora.

 

Susan Sontag

La ensayista Susan Sontag tenía una habilidad asombrosa para aproximarse a un tema, diseccionarlo con cuidado y llegar a conclusiones radicalmente brillantes. Ante el dolor de los demás es un ensayo crucial sobre un elemento típicamente masculino, la violencia visual, que se ha convertido en una presencia diaria en nuestras vidas. Los libros de Sontag enseñan a pensar, y están a años luz de la autoayuda. El magnetismo intelectual de Sontag es difícil de superar. Escribió sobre el cine, la enfermedad y Walter Benjamin, y su inteligencia siempre fue una forma de placer.

 

Virginia Woolf

Virginia Woolf es la escritora que renovó la novela moderna e impulsó el feminismo. Entre los tantos temas sobre los que escribió, también está la importancia de la lectura. Ella veía la lectura como liberadora, lo cual plasmó en al menos tres ensayos: “Hours in a Library”, “The Common Reader” y “How Should One Read a Book?”, todos de distintas épocas pero con una insistencia en común. En otra temática, Al faro, leído con detenimiento, es un magnífico tratado sobre la frustración de los sueños.



Estos son los países más peligrosos para ser mujer

Conoce cuáles son los 10 países más peligrosos para las mujeres. ¿Y el tuyo qué tal?

Ser mujer es un peligro. Tal sentencia puede parecer cruda y desproporcionada, pero se afirma en la violenta realidad que cotidianamente afronta el género femenino en todo el mundo: esa mitad de la población que “sostiene la mitad del cielo”, como afirman románticamente –y no sin razón– las feministas chinas.

Un estudio reciente, llevado a cabo por la Thomson Reuters Foundation, ha revelado en qué países tal peligro es más palpable, lo cual se traduce en violencia sexual y redes de tráfico para trabajos sexuales forzados o matrimonios impuestos. Los resultados están basados en las investigaciones de 550 expertos de Europa, África, América y el Pacífico, y la investigación incluyó a trabajadores sociales y de la salud, académicos y organizaciones no gubernamentales, entre otros.

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¿Cuáles son los 10 países más peligrosos para ser mujer?

10. Estados Unidos

9. Nigeria

8. Yemen 

7. República Democrática del Congo

6. Pakistán

5. Arabia Saudita

4. Somalia

3. Siria 

2. Afganistán

1. India

La India fue el país con mayores índices de dichos delitos, y el más peligroso para ser mujer.

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La población femenina de la India está severamente expuesta a la violencia de género debido al arraigo cultural de ciertas prácticas –como los matrimonios forzados–, mismas que son un caldo de cultivo para abusos de todo tipo que incluyen la mutilación genital, la esclavitud y la violencia psicológica a temprana edad.

Entre 2007 y 2016 se reportaron 4 casos de violación cada hora en la India.

No extraña que el resto de países pertenezcan en su mayoría a Oriente, una zona del mundo que es fuente de conocimientos primigenios y fundamentales, así como de grandes avances tecnológicos e incluso iniciativas ecológicas, pero donde la mujer sigue siendo considerada poco menos que un objeto, y en ocasiones también se enfrenta a la guerra, como es el caso de Siria y Afganistán.

Esto demuestra que lograr la equidad de género requiere de cambios profundos, los cuales involucran prácticas culturales e incluso hacen necesario extirpar los paradigmas patriarcales arraigados en el inconsciente de las personas.

Los hombres deberían cambiar su pensamiento ortodoxo. De esa forma las mujeres podríamos respirar tranquilas.

(Mujer india encuestada por Trust.org)

 

El único país de Occidente que entró en la lista fue Estados Unidos, donde en los últimos años se ha incrementado la violencia de género, ante lo cual las respuestas de la sociedad, y de mujeres organizadas bajo la proclama #MeToo, no se han hecho esperar.

No obstante, y más allá del estudio de Thomson Reuters, otros países del continente americanos son muy peligrosos en este sentido. Así lo demuestran todos aquellos donde se realizan actividades mineras, en los cuales la violencia laboral es realmente mortífera para las mujeres, sobre todo indígenas.

O como en México, donde se registran 7 de los 12 feminicidios que ocurren cada día en América Latina.

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Cabe destacar que por eso la categoría jurídica de feminicidio fue traducida al español por primera vez en México, como parte de la batalla dada por feministas como Marcela Lagarde ante el incremento de estos delitos en Ciudad Juárez –un oscuro caso que tiene su propia entrada en Wikipedia–.

Esto ha constituido un enorme paso en contra de los peligros de ser mujer en la actualidad, que debe trasladarse a otros países, junto con la pelea multidimensional de erradicar la violencia de género y lograr la equidad a nivel psíquico, de conciencia, pero también a nivel mediático, laboral y jurídico.

 

Imágenes: 1) Reuters Adnan Abidi; 2) Reuters; 3) César Martínez



Lograr equidad de género modificando nuestro (muy masculino) inconsciente

La equidad entre hombres y mujeres también es un estado mental y espiritual que puede ser alcanzado de manera consciente.

La civilización se ha cimentado, en todas las épocas y temporalidades, en paradigmas fundamentalmente masculinos. En la actualidad, esto se refleja en una infinitud de actos cotidianos que se han ido normalizando a tal grado que las sociedades modernas somos incapaces de desvincularlos de la educación cultural.

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Arte: Alan Dee Haynes

Según la feminista india Gayatri Spivak, el género es la primera diferencia abstracta que nos da identidad. Todo lo demás, podría decirse, gira alrededor de esta primigenia cuestión, y tanto, que el género sigue definiendo muchos de nuestros actos y concepciones del mundo durante el resto de nuestras vidas. ¿Cómo se refleja esto?

 

El paradigma masculino interiorizado

Varios experimentos han comprobado que, llevado a niveles incluso inconscientes y muy subjetivos, la idea de lo masculino es siempre la que ostenta un mayor grado de legitimidad, y no sólo entre hombres, sino también entre mujeres. Por ejemplo, en un experimento donde se hacía ver a participantes de ambos géneros un video de una empresa que buscaba hacer atractivas las inversiones, narrado alternativamente por un hombre o una mujer, los participantes dijeron sentirse un 68% más atraídos a invertir cuando habían escuchado la voz masculina.

Resulta paradójico que incluso las mujeres tengan interiorizada la superioridad masculina, pero al mismo tiempo es totalmente comprensible si pensamos que estos son modelos con los que convivimos desde niños; la mayoría de los grandes personajes de ficción, sean literarios, fílmicos o de caricaturas, son hombres: en el hombre reside la fuerza, el coraje y otro cúmulo de valores que en pocas ocasiones se asocian a la mujer.

De esta forma, todo tipo de expresión cultural o humana esta permeada de preeminentes valores masculinos, y esto define desde los gustos más cotidianos y mundanos hasta cómo manejamos nuestras relaciones más íntimas, impactando incluso en la conformación de sociedades enteras. Por eso, el tema del feminismo hoy en día no puede estar más vigente; lo único que necesitamos es plantearnos nuevos objetivos.

 

Alcanzar la equidad de género: una tarea de cuerpo, mente y espíritu 

De manera observable, existen diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Pero, ¿que hay de las diferencias social e históricamente generadas? Existen, y están arraigadas –psicológicamente– en lo más profundo de nosotros. Afortunadamente, así como fueron generadas estas concepciones, también podemos transformarlas si hacemos un esfuerzo consciente y activo, pero sobre todo, sutil y cotidiano.

Se trata de entender, básicamente, que no somos iguales: todos somos únicos. Buscar la equidad no es buscar que hombres y mujeres seamos idénticos sino, más bien, que aceptemos las diferencias y partamos de ellas para tejer una nueva convivencia como especie pensante, alejada de preconcepciones y prejuicios desfasados de época.

Debemos hablar de liberar mentes tanto como de liberar a la sociedad

(Angela Davis)

La equidad de género nos plantea el reto de reeducarnos, como apunta Spivak, pues muchos de los prejuicios de los que nos hacemos provienen de la falta de calidad en la educación o del hecho de que muchos no pueden acceder a ella. Por eso priman el racismo, la homofobia, el machismo y tantas actitudes nocivas para las relaciones dentro de los ecosistemas urbanos, que se cultivan en ambientes donde no están presentes otros valores éticos y morales.

Pero adicionalmente, los cambios también pueden hacerse en silencio, porque la equidad de género es también un estado mental y espiritual.

Para Spivak, se trata de entrar nuestra mente y reflexionar qué cosas determinan nuestros actos y cómo podemos transformarlos introspectivamente.

La equidad de género debe alcanzarse mediante la lucha en los flancos psicológicos, éticos, sociales, espirituales y, sobre todo, activistas. Es la evolución consciente lo que va a cambiar nuestro paradigma actual. 

 

*Fotografía principal: What It’s Like To Be An Androgynous Female Model; Buzzfeed