En 1993 Frances Rauscher de la Universidad de California hizo una aseveración que reforzó el puente entre la terapia cognitiva y la música. Aseguró que después de escuchar una sonata de Mozart, los sujetos normales mejoraron significativamente su capacidad de razonamiento. Con esto comenzó una larga historia de adeptos y detractores de lo que actualmente se conoce como el Efecto Mozart. Pero, ¿es realmente el Efecto Mozart efectivo o es un simple mito del arte purista?, la ciencia responde.

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Wolfgang Amadeus Mozart le legó al mundo su gran catálogo de obras que han trascendido pese a los siglos transcurridos. Pero detrás de su historia existió más que un compositor destacado, su historia es la de un hombre cuya inteligencia se eleva mucho más allá del promedio. De él se sabe mucho sobre sus grandiosas obras, no obstante, se desconoce un tanto la capacidad mental que tenía a la hora de composición. Con gran habilidad, escribió rompecabezas musicales a través de sus partituras, que muestran un patrón que raya en la perfección. Mozart más que un compositor grandioso, en realidad fue un hombre cuya inteligencia sigue asombrando a los más grandes estudiosos.

El inicio de un largo camino

Por ello muchos musicólogos, pedagogos, psicólogos y neurocientíficos han estudiado los posibles efectos que podría traer escuchar la música de Mozart. En 1993, estas suposiciones se vieron confirmadas cuando la psicóloga Frances Rauscher como parte de sus investigaciones, aseguró que después de escuchar la sonata para dos pianos K448 durante 10 minutos, los sujetos normales mostraron una capacidad de razonamiento espacio-temporal significativamente mejor. Además, las puntuaciones de CI espacial resultaron 8 o 9 puntos mayor tras escuchar la sonata de Mozart, en comparación con instrucciones de relajación o el silencio total.

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RNZ

Desde entonces las investigaciones se han enfocado en tratar de discernir las mejoras cognitivas que podrían esconderse tras el Efecto Mozart. Pero a la par, ha surgido un debate sobre si es esto posible o es un simple mito lucrativo que surgió de la tergiversación de la información. Los investigadores han mostrado un amplio interés por las funciones cerebrales mientras se escucha Mozart y los resultados son muy interesantes.

El cerebro musical bajo la lupa 

Un estudio de la Universidad de Sapienza de Roma se planteó investigar la influencia de la música de Mozart en la actividad cerebral. La investigación dividió a la población de estudio en tres grupos: adultos jóvenes, gente de la tercera edad sana y gente de la tercera edad con deficiencias cognitivas. Se hicieron grabación de electroencefalograma tras escuchar la sonata K448 y la sonata WoO 59 (Für Elise) de Beethoven.

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Tras escuchar la sonata K448, se observó un aumento de la banda alfa y el índice de frecuencia media de la actividad del ritmo alfa de fondo tanto en adultos como en personas de la tercera edad. Este es un patrón de actividad de ondas cerebrales vinculado a la memoria, cognición y la resolución de problemas. Por el contrario, no se encontraron cambios en la actividad cerebral tras la escucha de la sonata WoO 59 de Beethoven. Los resultados son consistentes con el hecho de que la música de Mozart “es capaz de activar circuitos corticales neuronales relacionados con las funciones cognitivas y de atención”.

Efecto Mozart y epilepsia

Pero cabe destacar que este efecto derivado de escuchar música de Mozart no es periódico ni duradero, sino que las investigaciones hablan de una duración de 10 minutos posteriores a la escucha. También hay que resaltar que se trata de mejoras en la inteligencia espacio-temporal y no existen investigaciones que demuestren mejoras en la inteligencia en general.

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Otros estudios han abordado diversas direcciones que se encaminan hacia la epilepsia y cómo el Efecto Mozart podría traer mejoras. En una investigación publicada en Clinical Electroencephalogragphy, 23 de los 29 pacientes con epilepsia que formaron parte del estudio mostraron una mejoría significativa tras escuchar la sonata K448 de Mozart.

En resumen, la música de Mozart parece despertar cierta actividad cerebral asociada con la atención. No obstante, no hay pruebas de un mejoramiento de la inteligencia general y mucho menos de un incremento duradero. La mayoría de investigaciones han utilizado meramente la sonata K448 y no se ha indagado con otras piezas. Para finalizar, hay que decir que muchos neurocientíficos atribuyen estas mejoras a la excitación que genera la música de Mozart que en su mayoría está escrita en modo mayor, lo que brinda una sensación de alegría y bienestar.

Referencias: 

Hughes, J. Daaboul, Y. Fino, J. Shaw, G. (1998). The “Mozart Effect” on Epileptiform Activity. Clinical Electroencephalogragphy. 29 (3). DOI
Jenkins, S. (2001). Mozart Effect. Journal of the Royal Society of Medicine. DOI
Verrusio, W. Ettorre, E. Vicenzini, E. Vanacore, N. Cacciafesta, M. Mecarelli, O. (2015). The Mozart Effect: A quantitative EEG study. Science Direct. DOI

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