Los diferentes ciclos de la luna han dado lugar a mitos y creencias en todas las culturas acerca de sus posibles efectos sobre las cosechas, las mareas, las fases reproductivas y numerosas supersticiones populares ligadas a su luminosa presencia nocturna.

Pero si adoptamos un punto de vista evolutivo, las fases de la luna y su relación con los hábitos nocturnos del sueño parecen tener un vínculo que delata funciones recesivas de nuestra programación genética.

Un estudio publicado en la revista Current Biology analizó los patrones del sueño y niveles hormonales de una pequeña muestra de 33 personas, hombres y mujeres de entre 20 y 74 años.

En estrictas condiciones de laboratorio, los encefalogramas de la actividad cerebral de los participantes revelaron que, durante la luna llena, el sueño profundo disminuyó en un 30%, el tiempo para quedarse dormido aumentó 5 minutos y la duración total del tiempo de sueño se redujo 20 minutos (aunque tal vez los investigadores no tomaron en cuenta el hecho de que puede ser difícil dormir en un laboratorio lleno de instrumentos durante todo un ciclo lunar, 29.5 días).

 

A la luz de la luna

Curiosamente, las condiciones de este estudio dejaron fuera los factores subjetivos y creencias particulares de los participantes, a quienes se les informó que estaban en un estudio sobre el sueño, pero no sobre su relación con la luna.

De esta manera, el brillo de la luna no fue un factor a tomar en cuenta, dado que el laboratorio no tenía ventanas; además, dejar fuera este factor permitió que la investigación sobre la percepción subjetiva del propio descanso no afectara las muestras de actividad cerebral y niveles hormonales.

Los investigadores incluso notaron una pronunciada caída de melatonina, la hormona que nos incita suavemente a los brazos de Morfeo. ¿Pero por qué reaccionan así nuestros cuerpos?

 

La luna las mantiene despiertas

Una teoría es que, al igual que otras especies de animales, los humanos primigenios tenían un ciclo circadiano y reproductivo estrechamente vinculado con las fases de la luna, por lo que se trataría de un factor recesivo ancestral, aunque la existencia de este rasgo se encuentra en medio de una disputa.

Por otra parte, gracias a un estudio de la Sociedad Europea para la Investigación del Sueño, fue posible comprobar, en una muestra de 205 personas, que las mujeres vieron reducidos sus ciclos de sueño profundo, incluso días antes de la luna llena. 

En el estudio participaron 91 hombres y 114 mujeres de entre 20 y 84 años y razonablemente sanos. Se tomaron pruebas clínicas durante el sueño (nuevamente en laboratorios alejados de ventanas) donde:

los análisis diferenciados para hombres y mujeres indicaron que el tiempo total de sueño en mujeres, en la fase 4 de sueño profundo y el sueño REM, se redujo cuando el sueño ocurrió cerca de la luna llena, mientras que en los hombres, el sueño REM aumentó al rededor de la luna llena.

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El magnetismo lunar sobre nuestros sueños despierta nuestra imaginación, ¿pero qué tan comprobable es?

 

A pesar de esto, los autores se muestran conservadores en cuanto a concluir que existe un vínculo exacto, pues por ahora contamos con “evidencia limitada para [comprobar] el efecto de la fase lunar sobre el sueño humano”.

¿Sientes que la luna afecta tu descanso, tus sueños o incluso tu estado de ánimo? Nos encantaría leerte en los comentarios.