¿Los fantasmas están tratando de alertarnos sobre el cambio climático?

Más apariciones fantasmagóricas han sucedido, debido a las ondas de calor. ¿Qué relación podría existir entre ambos fenómenos?

Para Paul Seaborn, un apasionado de los fenómenos paranormales, existe un misterio sobre el cual podríamos –y deberíamos– detenernos a reflexionar: el de los fantasmas y el cambio climático.

¿Qué podrían tener que ver? Según Seaborn, al parecer existe una relación directa entre el reciente incremento del calor en algunos países del mundo y las apariciones fantasmales. Así lo han asegurado investigadores paranormales de Gran Bretaña, quienes han recibido más llamadas de lo usual de gente que asegura tener inquilinos extraños en sus hogares.

¿Y si se trata, más bien, de un efecto del calor sobre la psique?

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Las altas temperaturas son capaces de alterar no sólo nuestro organismo (causando deshidratación y diarrea) sino también nuestra percepción, al punto de ocasionar convulsiones. Esto vuelve una posibilidad real la hipótesis de que la gente esté alucinando fantasmas, lo cual sería una consecuencia directa del cambio climático sobre nosotros.

Porque, como señala Seaborn, las apariciones se dan casi siempre en lugares fríos, algo que corrobora –o que quizá es consecuencia de– que en la literatura y el cine los fantasmas aparezcan generalmente en casas en medio de bosques helados, con cielos nublados que provocan ventiscas y lluvias fuertes. El tipo de escenario perfecto para historias como las de Edgar Allan Poe, por ejemplo.

Entonces, ¿por qué aparecerían fantasmas con las altas temperaturas, que se están prolongando e intensificando por el cambio climático?

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De acuerdo con Seaborn, si se descartan las alucinaciones es probable que este fenómeno se deba a que, aunque hay mucho calor, eso no quiere decir que no se den condiciones para las apariciones fantasmáticas. Cuando hay altas temperaturas la gente abre puertas y ventanas, lo cual crea las condiciones en las cuales se suelen dar los avistamientos paranormales.

Siguiendo en esta veta mística –no carente de fundamentos materiales–, puede plantearse que probablemente las apariciones de fantasmas tienen relación con las ondas de calor. Pero también puede ser, según otra hipótesis formulada con seriedad por Seaborn, que se trate de los espíritus de la gente que, directa o indirectamente, ha muerto debido a las ondas de calor y el cambio climático.

Algo perturbador pero muy probable, pues los fantasmas o espíritus siempre tienen mensajes que darnos: por eso han existido tantos médiums en la historia, cuya labor ha sido posibilitar el diálogo entre nosotros y las entidades espirituales.

Ya sea que las altas temperaturas estén afectando la percepción, o que estén provocando la aparición de entidades que nos quieren decir algo –quizá, que dejemos de ser tan estúpidos como para no parar el cambio climático–, es indudable que las ondas de calor están teniendo efectos en el mundo: quizá no sólo en nuestra dimensión, sino en otras.

Eso sí: el cambio climático no es un fenómeno paranormal. Pero frenarlo será necesario, y quizá eso es lo que los fantasmas nos quieren decir.

 

* Imágenes: 1) CC, edición Ecoosfera; 2) Anna Buckley, edición Ecoosfera; 3) Tumblr, edición Ecoosfera



Esta iniciativa digital está plantando árboles con tus clics

Navega sin contaminar con este motor de búsqueda ecológico y, de paso, planta algunas semillas para el futuro.

Es probable que si un árbol cae en un bosque, pero no hay nadie para escucharlo, no emita ningún sonido. Eso según un experimento mental de la filosofía zen. ¿Sucede lo mismo con la deforestación? Si no somos nosotros quienes deforestamos las 13 millones de hectáreas de bosques que desaparecen al año, ¿significa que esto no produce daños irreversibles?

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Lamentablemente, no es así: el árbol emite ruido aunque no haya nadie para escucharlo, al igual que la desaparición de los bosques provoca daños a la biodiversidad que afectan a toda la vida en el planeta. Y nosotros, con nuestro consumismo exacerbado, somos parte del problema. Incluso una inocente búsqueda en Google contamina de maneras impensables: este servidor es responsable del 40% de emisiones del CO2 que genera el Internet en todo el mundo.

Pero existen originales iniciativas que están promoviendo el uso de las herramientas digitales para combatir problemas ambientales, como la deforestación. Una de ellas es Ecosia, un motor de búsqueda ecológico que, contrario a Google, no contamina. Pero no sólo eso: este servidor, a partir de nuestros clics y nuestras búsquedas, pretende reforestar al planeta. 

Ecosia, el motor de búsqueda ecológico, ha plantado más de 40 millones de árboles.

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¿Cómo reforestar mediante clics? Fácil: Ecosia dona el 80% de los ingresos que percibe por publicidad a organizaciones que se dedican a la reforestación en todo el mundo. De esta forma, Ecosia neutraliza sus propias emisiones de CO2, pero además contribuye a repoblar los territorios que la deforestación ha dejado desolados. Adicionalmente, este motor de búsqueda ecológico cuenta con un ecoalgoritmo que muestra enlaces afiliados a su causa, los cuales permiten a los usuarios donar dinero al hacer sus compras en línea.

Si tú también crees que un árbol talado emite sonido aunque no haya nadie para escucharlo caer, puedes añadir Ecosia a tu navegador con unos cuantos clics y de manera gratuita. Además lo puedes descargar como app para Android, iOS y Windows.

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Si aún no estas tan seguro, sólo consulta la deforestación en tiempo real para darte una idea de cuánto daño está ocasionando. Y toma en cuenta que estamos agotando la tierra a tal grado que 75% de las áreas de cultivo ya no son fértiles. Eso, entre otras cosas, está acelerando aún más la deforestación de bosques y selvas en todo el mundo, como sucede en la Amazonia, donde la tala ha crecido más del 80% en los últimos años.

¿Convencido? Ahora puedes hacer las búsquedas que quieras sin contaminar y, de paso, plantar algunas semillas para el futuro.

Añade aquí Ecosia, el motor de busqueda ecológico, a tu navegador.



La ideología a la hora de comer: ¿qué significa ser reducetariano?

¿Quieres terminar el sufrimiento animal pero no puedes renunciar a la carne? Disminuye tu consumo gradualmente: vuélvete reducetariano.

¿Has considerado las ventajas éticas y de salud de una dieta vegetariana, pero también has caído en la tentación de una hamburguesa de vez en cuándo? No eres el único: Brian Kateman, un activista neoyorquino a favor del reciclaje y las prácticas en pequeña escala a favor del medioambiente, se encontró muchas veces con ese dilema: ¿carne o no carne?, ¿se trata de todo o nada?, por lo que terminó acuñando el término “reducetariano” para referirse a otros como él. 

“Reducetarianismo” es una palabra que sirve para abarcar distintos tipos de acercamientos al vegetarianismo, y que toma en cuenta tanto la necesidad de terminar con el sufrimiento animal, como los factores culturales y sociales que hacen tan difícil evitar al 100% el consumo de carne.

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Disminuir tu ingesta de carne, pedir la hamburguesa pequeña en lugar de la doble, dejar de comer productos animales 1 día a la semana, son pequeñas acciones reducetarianas.

El reducetarianismo es un gran tema para generar debate en cualquier grupo, pues, ¿no se supone que los vegetarianos no pueden consumir ningún tipo de producto derivado de animales? ¿Está bien infligir “sólo un poco” de sufrimiento animal, con tal de obtener “sólo un poco” de placer? ¿Y en realidad adoptar una dieta vegetariana individualmente puede terminar con el sufrimiento derivado del consumo masivo de productos animales? ¿No es una tremenda contradicción?

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Las consideraciones son tantas y tan variadas que este año se llevó a cabo el primer Congreso Reducetariano en Nueva York. Estas son algunas de las recomendaciones más generales. 

 

1. No todo es blanco y negro

El estadounidense promedio consume unos 125 kilos de carne al año. Una pequeña reducción en la ingesta de carne, a nivel masivo, podría tener grandes impactos a la larga. Aun con los mejores argumentos éticos, exigir que los carnívoros dejen de comer carne de la noche a la mañana sólo genera resentimiento y división: ¿por qué no empezar con un movimiento más realista hacia un mundo sin carne animal en la mesa?

 

2. Cambiar de a poco

Incluso a nivel individual, no todos los que lo intentan logran hacer la transición de una dieta carnívora a una vegetariana. ¿Qué hacer durante las fiestas familiares? ¿Transformar las cenas navideñas en mesas de debate sobre las condiciones de vida de los pavos? Si bien el vegetarianismo como postura política es fundamental, es posible efectuar una revolución alimentaria, duradera y a gran escala, poniéndonos metas que seamos capaces de cumplir, como no comer carne una vez a la semana o antes de cierta hora del día, así como fomentando ese cambio en otros.

 

3. Todas las motivaciones son importantes

No importa si tu motivación para dejar de comer carne proviene de un argumento ético, por razones de salud o por buscar una dieta distinta, lo que importa es que la lleves a cabo. De la misma manera, las motivaciones de otras personas no tienen por qué ser necesariamente las tuyas.

 

4. Reducetarianismo como el fin de los opuestos

Las diferencias entre veganos, vegetarianos, ovolactovegetarianos, paleodietistas y omnívoros, por nombrar sólo algunos de los espectros alimentarios humanos, comparten la necesidad de alimentarse. De entre éstos, quienes buscan (por la razón que sea) reducir su consumo de carne y productos de origen animal, comparten el objetivo último de acabar con la industria de la explotación animal. En lugar de concentrarnos en nuestras diferencias, pensemos en el objetivo último que nos hace semejantes, aunque no iguales.

 

¿Estás de acuerdo con estas ideas? ¿Estarías dispuesto a dejar de comer carne al menos por un breve período? ¿Crees que se trata de un nicho de mercado más dentro de la industria alimenticia? Nos encantaría leer tus opiniones en los comentarios y seguir ahondando en el debate.