¿Estás más de 4 horas al día en tu imaginación? No eres el único que padece este raro desorden

Las personas que padecen ensoñación inadaptada pasan un promedio de 4 horas al día perdidas en su imaginación. ¿Cómo saber si eres adicto a soñar despierto?

Si bien soñar despierto es saludable, en los últimos años se ha vuelto evidente que también puede evolucionar hacia un comportamiento extremo e inadaptado, hasta el punto en que se convierte en una condición clínicamente significativa.

La “ensoñación excesiva”, “fantasía compulsiva” o “ensoñación inadaptada” (maladaptive daydreaming, EI en español) es una actividad de imaginación inmersiva y adictiva que conduce a la angustia porque obstaculiza el desempeño social, ocupacional y académico.

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De la fantasía saludable a la fantasía compulsiva

A todos nos encanta pensar en ese escenario ideal, un viaje, el amor… pero, ¿cuándo soñar despierto se convierte en un problema? Cuando ocurre durante la mayor parte del día e interfiere en nuestra capacidad para llevar a cabo las tareas habituales, puede clasificarse como un problema de salud mental real.

Me he perdido en sueños durante tanto tiempo como puedo recordar… Estas ensoñaciones tienden a ser historias por las cuales siento verdadera emoción, generalmente felicidad o tristeza, que tienen la capacidad de hacerme reír y llorar… Son una parte tan importante de mi vida como cualquier otra cosa; puedo pasar horas a solas con mis ensoñaciones… Soy cuidadosa de controlar mis acciones en público, así que no es evidente que mi mente está constantemente haciendo girar estas historias y me pierdo constantemente en ellas.

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El anterior es el testimonio de una estudiante de 20 años autodiagnosticada, que describe lo que ella cree que es un comportamiento anormal: la ensoñación excesiva.

 

El perfil de quienes padecen fantasía compulsiva

Las personas con ensoñación inadaptada necesitan participar en imágenes vívidas y extravagantes que pueden durar horas y horas. Algunos individuos que lo padecen, informan que sus sueños despiertan narrativas compensatorias con versiones idealizadas de ellos mismos.

En un estudio publicado en la revista Frontiers of Psychiatry, la experta Eli Somer plantea la posibilidad de interpretar la EI como un tipo de obsesión o compulsión mental; sin embargo, en el TOC las obsesiones suelen estar relacionadas con sentimientos de intrusión y ansiedad, mientras que la EI se describe como más voluntaria y agradable.

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Un padecimiento que empieza a visibilizarse

Aunque las investigaciones científicas sobre el tema han sido escasas, miles de usuarios de Internet han adoptado el término de ensoñación inadaptada (EI); varias comunidades cibernéticas están dedicadas a personas que sufren de EI y buscan comunicación en línea con otros que entienden y comparten su condición.

Estos internautas finalmente han encontrado una descripción adecuada de sus síntomas. Se tienen diferentes tipos de sueños, a menudo más elaborados, fantásticos o inmersivos de lo habitual; se fabrican versiones idealizadas de uno mismo o las fantasías involucran a figuras históricas, imaginarias o celebridades con quienes se tiende a establecer vínculos emocionales; se habla durante la ensoñación o se expresan emociones relativas a ella como risa, llanto o enfado.

Además, se experimenta angustia debido a tres factores:

  • Dificultades para controlar la necesidad o el deseo de participar en la fantasía.
  • Contraste entre la cantidad de fantasías y las relaciones reales.
  • Intensa vergüenza y esfuerzos exhaustivos para mantener este comportamiento oculto de los demás.

¿Te identificas?

 

* Imágenes: Gregory Thielker



Existe algo más extraño que el déjà vu y seguro lo has experimentado: el déjà rêvé

Este fenómeno podría decir mucho del significado de los sueños y de la mística correlación entre la realidad onírica y la vigilia.

¿Alguna vez has sentido que soñaste lo que estás viviendo? ¿O te has preguntado si no estarás dentro de un sueño, aun estando despierto? Si has experimentado cosas similares ya sabes lo que es el déjà rêvé (expresión en francés que significa “ya soñado”) que, contrario al déjà vu (“ya visto”), no remite a experiencias que creemos ya haber vivido, sino a vivencias que se conectan con lo que experimentamos en el mundo onírico.

Existen explicaciones parapsicológicas para estos fenómenos, y se les suele asociar con la clarividencia u otras habilidades místicas dignas de grandes profetas. Pero aunque esas explicaciones estimulan nuestra fantasía y nos encantan, lo cierto es que el déjà vu y el déjà rêvé tienen explicaciones científicas que eventualmente podrían ayudarnos a entender mejor el cerebro, así como el funcionamiento de las neuronas y, en el caso del déjà rêvé, los sueños.

 

El déjà rêvé: una vigilia onírica

Dicho lo anterior, el déjà rêvé no significa que podamos ver el futuro en sueños. En realidad es algo más parecido a creer que estamos (o seguimos) soñando o que quizá intuimos algo en nuestros sueños, incluso en aquellos que tuvimos hace mucho. A grandes rasgos, el déjà rêvé puede sentirse de tres maneras:

  • Como la recolección de un sueño específico (episódico).
  • Como la reminiscencia de un sueño vago (familiar).

Como si se estuviera en un sueño, estando despierto (estado onírico).

Según un estudio realizado en pacientes epilépticos, esta experiencia es más común tras la estimulación eléctrica del cerebro, misma que se aplica precisamente a los pacientes con epilepsia, en quienes son más recurrentes los episodios de déjà rêvé. ¿Qué nos dice esto del cerebro y de los sueños? Bueno, para empezar es un indicativo de que quizá no sólo soñamos durante el REM (sueño de movimientos oculares rápidos; rapid eye movement, por sus siglas en inglés); aunque sin duda ésta es la etapa clave cuando dormimos, no sólo para soñar sino para descansar adecuadamente.  

Lo que parece ser un hecho es que los sueños tienen un enorme peso en aquello que llamamos vigilia: no sólo están cargados de simbolismo (que tanto fascinó a la disciplina psicológica, pues para ésta los sueños eran el lenguaje del inconsciente), sino que su funcionamiento podría tener que ver incluso con necesidades de nuestro organismo cuando estamos activos.

¿O será que el déjà rêvé es sólo un “cortocircuito” del cerebro? Nosotros creemos que no. Hay una correlación sueño-vigilia que incluye a la memoria como mediadora (como algunos estudios han comprobado), lo que podría constituir un vínculo más complejo de lo que creemos entre nuestros sueños y su papel en la evolución humana.

Por lo pronto cabrá esperar que nuevas investigaciones lleven al desarrollo de tecnologías que, través de la estimulación, nos permitan recordar los sueños que no logramos rememorar y que quizá quieren decirnos algo. Después de todo, esas son cuestiones en las que la ciencia ya va avanzando, y que podrían hacernos evolucionar física y espiritualmente para bien.

 



¿Es posible aprender a controlar los sueños?

Nuevas investigaciones arrojan ideas sobre la posibilidad de que la autorreflexión cotidiana pueda ayudarnos a conocer a fondo nuestros sueños (y/o viceversa).

Si para explicar qué es la conciencia no existe una definición categórica clara, los estados de duermevela o las experiencias extrasensoriales –como los sueños lúcidos– son aún más complejos de describir. Controlar un sueño es difícil para la sociedad de una época como la nuestra. Si bien existen varios métodos enunciados por la neurociencia que explican cómo hacerlo, factores externos como el ruido, el ritmo de vida apresurado, la mala alimentación y dormir poco hacen que dicha práctica onírica se torne casi imposible. Aun así, pasamos 1/3 de nuestra vida durmiendo. 

 

¿Qué es un sueño lúcido?

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El hecho de tomar conciencia de que estamos soñando y utilizar esa información con voluntad propia para modificar la realidad que está siendo soñada, fue nombrada en 1967 por el especialista Léon d’Hervey de Saint-Denys como un sueño lúcido.

Si alguna vez has confundido un sueño con la vigilia, muy probablemente estés experimentando uno. Incluso con la conciencia de saberse dormido, ten por seguro que te encuentras en la zona de los sueños lúcidos, algo que al menos un 50% de las personas ha experimentado al dormir. 

Michio Kaku, futurista y teórico de cuerdas, lleva el tema a otro nivel. En su libro The Future of the Mind afirma que en una realidad relativamente cercana, las nuevas tecnologías lideradas por la neurociencia alcanzarán la perfección para elaborar una nueva ciencia de la conciencia, un campo que permitirá esclarecer las lagunas del estado onírico.

Para Kaku, la mente no es más que una computadora de carne, cuya ingeniera aún no tenemos del todo claro. Pero una vez que existan las herramientas para dotar a las capacidades humanas de un mayor entendimiento, podremos manipular la conciencia con la misma agudeza con la que utilizamos nuestros dispositivos digitales. O bien, interceder en el “cableado de la mente” que ha sido afectado por una enfermedad, o por el tiempo mismo, y usar una computadora para que su comunicación continúe funcionando sin problema. Dicho de otra forma, podremos comunicar lo pensado a través de un chip, como una suerte de telepatía –un ejemplo, que Kaku se limita a mencionar, es la tecnología que utiliza su colega Stephen Hawking para comunicarse–.

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Retomando el tema de los sueños, esta tecnología está siendo ya probada. Es así en el caso de científicos japoneses que recientemente lograron emular el sueño de una persona y afirman que muy pronto será posible obtener una foto más clara de lo soñado, o bien, grabarlo como una película. 

Kaku, quien también se ha adentrado al estudio del sueño lúcido vía la neurociencia, señala que esta clase de tecnologías han podido confirmar la conciencia de estar soñando en un sueño. Y retoma la obra The Interpretation of Dreams de Sigmund Freud, explicando que el ego del que habló alguna vez Freud podemos observarlo a través de un escáner, y se trata de la corteza prefrontal (donde surge la pregunta sobre quién eres), mientras que los deseos son producidos por la libido, justo en el centro de nuestro cerebro; finalmente, la conciencia se encuentra justo detrás de nuestros ojos, en la corteza orbitofrontal. Todos estos ingredientes, que hacen que nuestro estado de vigilia tenga sentido, están “apagados” mientras dormimos. 

Cuando soñamos, sólo la amígdala, nuestro “cerebro emocional”, está activa. Viéndolo de esta forma, sería científicamente imposible estar conscientes en un sueño. Pero Kaku afirma que, de hecho, es posible, y menciona un reciente  estudio liderado por científicos alemanes del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, donde se encontró que existen personas naturalmente propensas a tener sueños lúcidos. Lo anterior se debe a que tienen una corteza prefrontal mucho más grande que el promedio.

Este hallazgo sugiere que el sueño lúcido está estrechamente relacionado con la capacidad humana de autorreflexión, la llamada metacognición. Se lee en el estudio que:

Las diferencias en los volúmenes de la corteza prefrontal entre los soñadores lúcidos y los soñadores no lúcidos sugieren que los sueños lúcidos y la metacognición están íntimamente relacionados. Esta teoría es respaldada por imágenes cerebrales tomadas cuando individuos puestos a prueba resolvían pruebas metacognitivas mientras estaban despiertos. Las imágenes muestran que la actividad cerebral en la corteza prefrontal era más alta en los soñadores lúcidos.

Y también se señala, en palabras de la doctora Elisa Filevich, que:

[Los] resultados indican que la autorreflexión en la vida cotidiana es más pronunciada en personas que pueden controlar fácilmente sus sueños.

Algunos estudios han encontrado, también, que enfocarse en problemas dentro de un sueño lúcido puede ofrecer resultados en el mundo real, es decir, practicar la autorrelexión, pero en el mundo de los sueños, para resolver problemas. 

En el siguiente video, Kaku explica detalladamente lo anterior:

Aceptar las fronteras de lo desconocido puede ser, como escribió Roberto Juarroz, “comenzar a conocernos”, y tal vez también sea ésta una función de los sueños lúcidos: el autoconocimiento.

 

*También en Ecoosfera: Alimenta tus sueños: algunos snacks para estimular la mente antes de dormir

 

*Imágenes: 1) NASA; 2) Kumi Obata