La inmunidad de tu cuerpo hacia cualquier enfermedad viral depende de qué tan estresado estés. A los científicos les había tomado un poco de tiempo encontrar las pruebas de esta afirmación, pero en 2004 los resultados fueron concretos y certeros: el estrés debilita el sistema inmune.

El estudio realizado por la Universidad de Kentucky y la Universidad de Columbia Británica contempló cerca de 300 investigaciones que relacionan el estrés con la salud. No sólo se trata de que el estrés literalmente nos saca canas (de acuerdo con un estudio publicado en Nature), sino que también involucra la capacidad de nuestro cuerpo para protegerse de los virus.

Tras el metaanálisis realizado a estas investigaciones se dedujo que las personas con signos de estrés elevados presentaron un debilitamiento del sistema inmune. El desgaste excesivo, el estrés a largo plazo o crónico es un factor que desgasta el sistema hasta devastarlo.

Asimismo, las personas mayores que registran algún tipo de depresión o se sienten solos suelen ser más débiles del sistema inmunitario, según un estudio de la Escuela de Medicina Johns Hopkins realizado en 2002. Esto quiere decir que factores como el aislamiento social, los sentimientos de soledad y el estrés determinan la inmunidad de muchas personas. Incluso las pruebas revelan la interacción del estado de la mente con el cuerpo.

En este sentido, las relaciones interpersonales, el entorno y nuestro manejo del estrés pueden beneficiar y afectar nuestra salud en muchos sentidos. Podemos ayudarnos a combatir gripes o infecciones con un poco de relajación.

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Cómo disminuir el estrés para reducir el contagio de una enfermedad viral 

Hay muchas formas en las que podemos desarrollar inmunidad, y no precisamente a través de medicamentos. Podemos combatir el estrés con la respiración, paseos por la naturaleza o con una larga y reparadora siesta.

Controlar el estrés es una forma de evitar contraer una enfermedad viral o al menos, una forma de disminuir las posibilidades de enfermarnos. El manejo consciente de nuestra mente y las sensaciones eleva el potencial del sistema inmune. Los momentos positivos, las buenas relaciones, terapias de música o algún ejercicio físico son técnicas que nos relajan y ayudan a enfrentar cualquier enfermedad.

En ocasiones la mente es mucho más poderosa que cualquier medicina. Y si tuviéramos en nuestras manos el control respecto a elevar o disminuir los riesgos de salud, estamos seguros de que muchos tomaríamos el control de nuestra mente con el objetivo de no contraer una enfermedad viral.

 

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