¿Quién no ha experimentado estrés al menos una vez en la vida? Estamos casi seguros de que todo el mundo está incluido en la lista del estrés, excepto, tal vez, uno que otro monje budista (aunque lo dudamos). El estrés puede considerarse como una reacción natural del ser humano al caos.

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Los momentos que creemos que son complejos de resolver o inalcanzables a nuestras posibilidades suelen convertirse en obstáculos para nuestra tranquilidad mental. Es casi imperceptible ese momento en el que cruzamos la línea del estrés casi natural a un estrés tóxico y dañino para nuestra salud.

Nadie puede ser totalmente feliz todo el tiempo, pero la mayor parte del control de las emociones está en nuestras manos. Nosotros podemos decidir hasta qué punto el estrés se convertirá en algo nocivo o será una simple sensación del momento.

La realidad es que el estrés nos agota. Nos encapsula en un cansancio interminable. En un intento por terminar el agotamiento de la sociedad, se han buscado sistemas de atención médica que logren el abandono del estrés.

 

Un nuevo paso hacia la eliminación del estrés

La psicología positiva, junto al estudio de la dinámica organizacional, demostró que hay una técnica efectiva para acabar con el estrés. La clave está en establecer y perseguir distintos objetivos significados en tu rutina, de forma que disminuya la carga en cuerpo y mente.

Esto quiere decir que diversificar la rutina puede ser la mejor opción para relajarse un poco. Por ejemplo, meditar, realizar actividades de autorreflexión, acciones que motiven, etc. Para ello funcionan desde las metas más pequeñas, como plantar semillas, hasta ir al gimnasio durante 1 una semana.

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Establecer nuevos objetivos produce un cambio de comportamiento, lo cual termina por promover el bienestar. Se obtienen mejores resultados cuando los objetivos que se establecen tienen mayor valor personal, así que inténtalo.

La única forma de disminuir esta sensación es repartiendo tu día en diversas actividades. Establece proyectos nuevos, ya sea laborales, personales o profesionales. El propósito, recuérdalo, es diversificar las tareas. Toma en cuenta que no eres una máquina y si acostumbraste a tu cuerpo y mente a trabajar de esa forma es posible que estés a punto de explotar de estrés. Siembra en tu entorno una cultura de diversidad de objetivos.

Que al final del día no todo sea trabajo, satisface otras demandas de tu mente. Observa tu plan de vida y dirígete hacia lo que contribuye a crear un bienestar completo y equilibrado. Esta es la única forma en que lograrás deshacerte de esta sensación que te drena. Date una oportunidad para vivir.

 

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