¿Cuándo seré perfecta?

Una reflexión sobre la imposibilidad de serlo (y por qué eso es espléndido).

Cualquiera de nosotros –y nosotras– necesita de la pertenencia: ese vinculo que trae consigo la seguridad de formar parte de algo y de ser alguien. Pertenecer, tener ciertos gustos, cultivar una identidad, son cosas que forman parte de la condición humana. Es así que nos afirmamos en el mundo y creamos comunidad.

Pero cuando las identidades se imponen, ya sea a partir de psiquismos, de ciertos estándares o de supuestas superioridades étnicas o de clase, es cuando se exige a los sujetos tener cualidades muy específicas, a riesgo de ser rechazados si no las tienen. Es entonces cuando la pertenencia no construye comunidad, sino que nos atomiza en individuos egoístas: se vuelve un espacio de permanente disputa, contra nosotros mismos y contra los otros.

El primer espacio de disputa son nuestros cuerpos y psiques.

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Cuando las mujeres nos miramos al espejo y odiamos lo que vemos, comienza un primer asalto en la pelea. Ese odio termina por permear a toda una sociedad que se denomina hedonista. Pero en realidad no somos hedonistas: porque el hedonismo es el cultivo del amor propio y la búsqueda del placer. Y no hay placer en luchar por ser lo que no se es.

 

El eterno… eterno femenino

En 30,000 años de historia, la belleza femenina ha cambiado vertiginosamente. Es decir que el llamado “eterno femenino” no es el arquetipo inmutable que se cree. De existir, el eterno femenino sería más bien la condición de cambio perpetuo, en el que la mujer debe cumplir siempre con uno u otro estereotipo, o con uno u otro rol, siendo mermada su libertad en el proceso. Ese sería el verdadero eterno femenino, la tan buscada esencia de las mujeres.

Pero quizá nunca como ahora las exigencias en torno a la belleza femenina habían ocasionado un daño tan serio y profundo.

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Afortunadamente, ya existen tendencias que están subvirtiendo los estereotipos femeninos.

Eso es lo que la tendencia de las curvy women ha hecho, combatiendo la delgadez extrema que se exige a las mujeres desde los años 60. Pero la tendencia curvy no necesariamente busca insertarse en el mundo consumista de la moda, sino ser una expresión más de la belleza femenina que, por supuesto, trasciende mucho más que la carne –y que está llena de diversidad–.

La tendencia curvy women tiene sólidos argumentos que hace de los cuerpos curvilíneos objetos del deseo. Pero ya no sólo porque las mujeres con curvas sean hermosas, sino porque realmente están en su peso ideal: así, irradian belleza y salud.

Las modelos llamadas plus size suelen medir 1.70 o 1.80 metros y pesar entre 80 y 86 kilos.

Sus índices de masa corporal van de acuerdo a lo que la OMS considera saludable.

Aun así persisten reminiscencias de los estereotipos impuestos: por eso a estas modelos de más de 70 kilos se les llame plus size, ya que la insalubre norma era de mujeres de 1.70 de altura y 50 kilos de peso (o 40 kilos, si pensamos en la primera supermodelo, Twiggy). Visto así, claro que las modelos plus size son unas obesas mórbidas. Pero por supuesto que eso no es así en la realidad, a la luz de lo que es un cuerpo saludable.

Pero gracias a la tendencia subversiva de las curvy, muchas mujeres se sienten más seguras. A ello también ha abonado el feminismo, cuyas luchadoras, ya sea en el discurso o en la práctica, van siempre en contra de la violencia simbólica de los estereotipos y los roles. Muchas feministas saben que éstos son complejos mecanismos de control social que resultan muy difíciles de extirpar, y que decantan en obsesiones y trastornos mentales que paralizan a quien los desarrolla. Los más comunes son los llamados TCA, trastornos de la conducta alimentaria, de los cuales existe una amplia gama que ni siquiera ha podido clasificarse.

Una de tantas feministas que han aportado a esta nueva tendencia subversiva es la artista brasileña Stephanie Medeiros, a quien pertenecen las animaciones que ilustran esta reflexión, así como este bello fragmento dedicado a las mujeres del mundo:

Encargate de tu jardín
Ensúciate las manos
Haz espacio para las mariposas
Que te atrapen bajo la lluvia
Recuerda que los placeres de la vida
No están todos en uno
Por todo lo existente
Nunca estás sola

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No obstante, aún queda mucho por hacer: muchas mujeres siguen siendo presas de sus cuerpos.

La pregunta es: ¿cómo podemos las mujeres normales huir del circuito de los estereotipos?

Un cuerpo ideal se impone a las mujeres cada tanto: por eso el mismo canon pudo ser alabado y después despreciado; por eso las flacas de ayer son las “gordas” de hoy. Pero ahora, esas “gordas” podrían ser otra vez el estereotipo de belleza adulado por la sociedad. O quizá sean las mujeres fitness. O ambas a la vez, ¿quién podría saberlo? Es una carrera que no tiene fin. Y nunca llegamos a la perfección.

Así que al estereotipo femenino que “se ponga de moda”, siempre debemos subvertirlo. “Subvertir” significa trastornar algo, o hacer que deje de tener un orden establecido. Y eso es lo importante: que no exista un orden establecido para la belleza.

Es así que el “ser mujer” puede ser una condición en perpetuo cambio, porque el cambio no es el problema. Y tampoco lo es el ser mujer, ni el adoptar una identidad a partir del género. El problema es que cualquier estereotipo o rol nos sea impuesto, y que no haya lugar para discutir lo que queremos ser, individual y colectivamente. 

 

* Imágenes: Stephanie Medeiros

Sandra Vanina Greenham Celis
Autor: Sandra Vanina Greenham Celis
Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio. Le gusta potenciar la depresión en su psique consumiendo productos culturales de las postrimerías del siglo XX. Cree teleologicamente en el arribo de la humanidad al comunismo.


Japón quiere prevenir los suicidios en el transporte público con luz ✨

¿Cuál es la premisa de esta extraña prevención luminiscente?

Sabemos que la luz es energía, y hasta un lenguaje. Pero, ¿puede prevenir suicidios?

Una investigación publicada en 2013 en Science Direct probó que sí: las luces azules previenen el suicidio. Y otros estudios han probado que hasta en un sorprendente 84%.

El impacto de los ambientes en el estado de ánimo

Estas investigaciones han comprobabo que la medida de colocar luces azules en el metro de Japón, que comenzó a principios del año 2000, realmente funciona. Las compañías ferroviarias de Japón implementaron esta curiosa medida preventiva debido a los altos índices de suicidio que, según la OMS, colocan a este país asiático en la posición 30 de 182, en una lista que mide las tasas de suicidio por país.

La premisa del gobierno japonés y las compañías ferroviarias partió de la psicología. Desde esta disciplina se manejan técnicas de control de comportamiento que, aunque son aparentemente sutiles, pueden tener un portentoso impacto.

Es el caso del color de los entornos, que pueden provocar
estrés, hambre, tristeza o relajación.

Un estudio realizado en 2017 y publicado en Science Daily también comprobó que la luz azul proveía de una mayor y más rápida relajación a quienes habían experimentado gran estrés previamente. Pero, tomando en cuenta que la luz azul también ha probado ser nociva cuando viene de nuestros gadgets –pues inhibe la producción de melatonina, entre otras cosas–, ¿qué tan buena idea es esta medida preventiva?

Recientemente se realizó otro estudio, por parte de la Waseda University, el cual analizó la información sobre suicidios que se cometieron en 71 estaciones subterráneas  en Japón de 2009 a 2019. Las fuentes estudiadas por la investigadora Michiko Ueda pertenecían a las compañías ferroviarias, y arrojaban el mismo resultado: una reducción de 84% en la tasa de suicidios.

Pero otro investigador, Masao Ichikawa de la University of Tsukuba, consideró importante que se indague en este efecto, ya que los resultados están basados en datos estadísticos, cuyo margen de error está entre el 14 y el 97%. También Mishiko Ueda sigue siendo escéptica hacia esta medida, y piensa que deberían adoptarse otras formas de prevención.

Lo que es seguro es que es importante el color de los entornos, y por ende de las luces –sobre todo aquellas sobre las que posamos nuestros ojos–, ya que esto tiene un impacto en el estado de ánimo. Y puede ser positivo o negativo. Es algo sobre lo que se debe indagar, pues podría ser una hoja de ruta para planear mejor los ecosistemas urbanos.

Además, es importante repensar otros modelos de bienestar social, pues la gran tasa de suicidios en Japón se debe, en gran parte, al acelerado modo de vida que han adoptado, y también a la nocividad de los ambientes urbanos que perturban la salud de sus habitantes. No es casualidad que los baños de bosque como remedio contra el estrés hayan nacido en este país.

Pero quizá deberíamos empezar por algo mucho más simple: ¿cómo podemos ser más felices, individual y colectivamente?

*Imagen principal: railway technology



El estereotipo de belleza femenina a lo largo de la historia (Animación)

¿Qué es la belleza? A través de una sutil y poética animación, la artista Anna Ginsburg propone una respuesta inclusiva de lo femenino.

De la Venus de Milo a Kim Kardhashian o Frida Kahlo (la verdadera, o su versión en muñeca Barbie), ¿qué es la belleza? Esta pregunta ha formado parte aquellas que desvelan a los filósofos y, por supuesto, un tema de interrogación –aunque a veces también tortura– para las mujeres de todos los tiempos, en sociedades más bien definidas por los hombres, en donde los estándares de belleza a veces son impuestos por la moda, el consumismo y los prejuicios de religión o clase.

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Si algo hay voluble es la idea de “cuerpo ideal”, especialmente en lo que concierne al ideal de belleza femenina

Anna Ginsburg, directora de Strange Beasts, lanzó recientemente una animación que hace un repaso de las siluetas, tallas, perfiles, accesorios icónicos y presiones para que el “eterno femenino” se ajuste a diversas exigencias. Estas imágenes se han trazado y se articulan de forma neutral, sin usar el dedo para señalar qué es peor o mejor, ni mucho menos ridiculizar ninguna forma de ser mujer.

El breve video recorre nada más y nada menos que 30 mil años de un concepto que no deja de cambiar a lo largo de la historia del arte, sobre todo desde el punto de vista occidental: el concepto de qué es bello en una mujer.

Este año, con motivo del Día Internacional de la Mujer, CNN convocó en el Reino Unido a esta artista, de tan sólo 28 años, para hacer un regalo de 3 minutos que ya ha emocionado a muchísimas mujeres alrededor del mundo. Además, se hizo un breve making off que detalla la laboriosa tarea de realizar una animación como esta.

Celebramos y compartimos estas imágenes de pluralidad, talento y visión de género: