Los efectos del viaje espacial sobre el cuerpo humano son muchos: concentración de la sangre en la mitad superior del cuerpo, disminución de los glóbulos rojos, debilitamiento del sistema inmune y deterioro de los músculos y los huesos.

Pero si eso le pasa a un cuerpo adulto, ¿qué pasaría con un niño? O más aún: ¿con un bebé? ¿Podría una mujer siquiera dar a luz en esas integalácticas condiciones?                                           

La forma en la que la NASA busca descubrir si podremos empezar una familia en el espacio en un futuro es a través de una primera prueba con espermatozoides. A principios de este mes la agencia mandó muestras congeladas de esperma, tanto de humano como de toro, a la Estación Internacional (el centro de investigación en la órbita terrestre), para probar qué efecto tienen la ingravidez y la radiación en estas sustancias.

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Esto en primera instancia servirá para saber cómo afectan los vuelos espaciales a la reproducción humana. Hasta ahora sólo se sabía que la gravedad afectaba la motricidad de los espermatozoides de toro, como se comprobó en una prueba realizada por el investigador alemán U. Englemann en 1988.

 

¿Cómo afectan a los espermatozoides las condiciones del espacio? 

La fecundación es un suceso en el que un proceso químico regula la interacción entre el óvulo y el espermatozoide, haciendo posible que este último genere propulsión para entrar en contacto con el óvulo. Lo que al parecer cambia en el espacio es el segundo momento de este movimiento de fecundación, pues la segunda enzima que debería entrar al juego para que el espermatozoide fecunde el óvulo se ve ralentizada por la gravedad.

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Este es un esperma estelar que no necesita un óvulo para impregnarse. Produce “estrellas bebé” por su cuenta, pues de su masa de gas éstas nacerán por fisión. (Imagen: Gizmodo)

Esto sucede porque las enzimas pueden funcionar en la gravedad de la Tierra pero no en la microgravedad del espacio, que se reduce en casi 90% en comparación a la de nuestro planeta. Así que, aunque seamos polvo de estrellas (sí, porque todos somos una especie de inmigrantes cósmicos), parece que no podemos reproducirnos en aquel lugar del que venimos.

 

Pero quizá sí podamos tener bebés de nacionalidad intergaláctica en un futuro

Esta vez, las muestras de espermatozoides lanzadas al espacio por la NASA serán analizadas bajo una mezcla química que estimulará la activación que la gravedad no ha permitido hasta ahora, algo parecido a lo que se hace en la fertilización in vitro. Luego las muestras serán enviadas de vuelta a la Tierra, donde los científicos de la Universidad de Kansas verán si este método de fusión funciona en el espacio, o sólo en tierra.

Si las condiciones del espacio nos impiden tener hijos de nacionalidad intergaláctica, ¿será viable todavía la colonización de la Luna o de Marte? Probablemente no. Algo que podríamos tomar como una señal de que ya no debemos colonizar territorio alguno, sino salvar al planeta en el que vivimos ahora (y donde sí podemos reproducirnos).