Si hay algo que nos caracteriza cuando nos relacionamos con otras especies, eso es que antropomorfizamos todo aquello que se nos ponga enfrente, aun a pesar de ser diametralmente opuesto a nosotros. Quizá nuestra incapacidad de reconocimiento de lo otro se debe en parte a la tendencia de pensar que somos el centro de la vida. Lo cierto es que sí que existen especies similares al humano, pero no todas ellas. De hecho, se trata de unas cuantas ¿te has preguntado de cuáles son?

Especies con morfología parecida a la del humano 

El mono lesula

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Una de las características en las que más se fija el hombre para tener acercamiento con otras especies, son las expresiones de su rostro. Y no es coincidencia, es parte intrínseca del cerebro humano para poder empatizar con otros y cuando encontramos una especie animal que posee rasgos faciales similares a nosotros, de inmediato hacemos conexión.

El mono lesula tiene justamente eso, un rostro lleno de expresión que lo hace sumamente parecido al humano. Y es de esperarse, ya que los primates son los animales que más parecido guardan con el humano, pero hay algo en el mono lesula que lo vuelve todavía más especial. Sus grandes ojos y su alargada nariz le dan una expresión sumamente empática.

Claro que este parecido se limita a su rostro, ya que el mono mide solamente medio metro, pero es muy dócil y juguetón. Una especie sorprendente.

Pez murciélago

pez murciélago

Seguro te estarás preguntando, ¿qué tenemos en común un pez y los humanos? La respuesta es sumamente similar al caso anterior; se reduce a la expresión del rostro. El pez murciélago vive en las Islas Galápagos y es fácilmente identificable, porque posee unos labios prominentes y rojos que parecen humanos. Tienen además ojos negros y un cuerpo alargado, pero lo curioso es que los machos utilizan el atractivo de sus labios para flechar a las hembras de su especie y así garantizar su subsistencia.

La ballena beluga

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Vía Twitter

Si has escuchado hablar de esta especie, seguramente habrás visto fotografías de su prominente y adorable cabeza, pero ¿has visto su cuerpo? Las ballenas belugas tienen un color inusual, son blancas y no son tan grandes como otros cetáceos, apenas miden de 4 a 6 metros. Tampoco gozan de una aleta dorsal, pero lo que sí tienen son una especie de piernas.

Parece que este cetáceo místico esconde bajo su piel unas piernas humanas, como si de una sirena se tratara. ¿Serían sus místicas piernas y su bello canto lo que dio origen a los mitos de las sirenas? No podríamos asegurarlo, pero podemos decir que, si ves una ballena beluga desde abajo, pensarás que estás viendo un cuerpo humano escondido en su interior.

Águila harpía

águila arpía

Es el águila más grande del hemisferio occidental, con su metro de altura resulta un ave sumamente imponente. Pero el tamaño no es lo más especial del águila harpía, lo son sus grandes ojos y su pico que parece una nariz humana, bastante bien proporcionada. Además, tiene una corona de plumas en su cabeza, que funciona para redirigir los sonidos hacia sus oídos y mejorar sus habilidades de caza. Su distribución va desde el sur de México y se extiende hacia toda Centro y Suramérica. Lamentablemente se encuentra en peligro de extinción, por la pérdida de su hábitat y Panamá es el único país donde se han avistado poblaciones saludables de águilas harpías.

Mantarraya

mantarraya

Las mantarrayas son sumamente hipnotizantes, parecen aves marinas cuando nadan libremente por su hábitat. Pero en su parte inferior, tienen un rostro parecido al humano que raya en la ternura. Si observas con cuidado, podrás descubrir que poseen algunos de los rasgos con los que cuenta un rostro humano.

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