Millones de personas siguen encadenadas a la esclavitud (y es probable que trabajen para ti sin que lo sepas)

Nunca tantas personas habían sido esclavizadas. ¿Podemos hablar de evolución?

La esclavitud jamás fue abolida. Si acaso sólo en vanas palabras o en trozos de papel, pero en los hechos no ha dejado de existir. Más aún: si pensamos que hoy en día somos más de 7 mil millones de personas, el número de esclavos es mayor que nunca en la historia de la humanidad.

Muchos han considerado al siglo XX como el más violento, y con razón: fue el siglo donde todos los conflictos humanos se agudizaron, y donde la esclavitud se mezcló con las terribles condiciones de los campos de exterminio en la segunda guerra mundial y con las del nuevo colonialismo en América Latina, que profundizó la explotación de las comunidades originarias.

Nuestro siglo es heredero de todo ello en magnitudes que rayan en lo incognoscible.

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El Índice Global de Esclavitud calcula que existen más de 40 millones de esclavos en el mundo.

Según la Organización Internacional del Trabajo, Asia es el enclave de la esclavitud: se estima que hay más de 11 millones de esclavos en dicha región.

Por si fuera poco, las mujeres suman más del 70% de los esclavos que se calcula que existen todavía, y según diversos estudios en los que se ha entrevistado a miles de personas, aproximadamente 89 millones de personas han experimentado, aunque sea temporalmente, alguna forma de esclavitud moderna.

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Muchas de estas personas son probablemente parte del ejército de esclavos que producen nuestra ropa: para el sector de la moda, los beneficios generados por sus esclavos ascienden a los 150 millones de dólares.

Así como en la moda, la esclavitud moderna está impresa en cientos de nuestros productos, a través de los cuales, y de manera inconsciente, estamos sustentando esta condición infame. Por ello, verificar la procedencia de nuestros productos es un acto siempre necesario y que a la larga puede evitar que los consumidores sigan siendo el soporte de prácticas esclavistas –algo que, de hecho, puedes hacer digitalmente–.

Sin embargo, la cuestión de la esclavitud moderna parece ser algo que nos rebasa, y nos orilla a preguntarnos cuánto hemos evolucionado como humanidad. Al parecer, en términos técnicos nuestra evolución es irrefutable, tanto como lo es nuestro retroceso en términos del desarrollo sensible, empático y solidario de nuestra esencia humana.

Nada habrá cambiado realmente si no deja de haber esclavos modernos. Por ello, un imperativo colectivo es lograr un mundo donde nadie sea propiedad de otro.

 

* Imágenes: 1) The Mirror Collector, edición Ecoosfera; 2) OIT; 3) Walk Free



Los volcanes de Bali están conectados (a pesar de las millas de distancia)

A pesar de la astronómica distancia, estos volcanes están conectados y han logrado dinamitar juntos, por ejemplo, con la erupción masiva de 1963.

El azoro que la cercanía de un volcán puede despertar es sorprendente pero, ¿y si te enteraras que, a pesar de las millas, los volcanes pueden estar conectados bajo tierra? Algo así como un acto poético de la tierra por mantener unido lo que es evidente y debe estar junto…

En Bali, el Agung y el Monte Batur se encuentran a 11 millas (18 km) de distancia, pero su separación es sólo aparente. Unas fotografías de satélite han revelado que debajo de su imponente aspecto yace una compleja estructura que los mantiene unidos. Así es: hay un vínculo entre ambos que trasciende la distancia.

¿Qué une a estos dos gigantes? Al parecer, se trata de un lazo de fuego. Expertos de la Universidad de Bristol teorizan que el magma contenido en ellos no se mueve sólo hacia arriba, sino que viaja también en sentido horizontal. Esta unión interna provoca reacciones vinculadas más allá de la localización. El Agung puede hacer que el Monte Batur “despierte” y viceversa.

Esta unión explicaría por qué el Agung lanzó súbitas humaredas en el 2017 después de años de dormitar. También es la razón detrás de uno de los eventos más trágicos del siglo pasado. En 1963, el Agung explotó en una erupción masiva que arrasó con todo a su paso. Pocos momentos después del incidente, el Monte Batur también entró en erupción. El infortunado incidente sirvió para avivar la curiosidad de los geólogos. Ahora, se piensa que la conexión de estos volcanes puede servir para predecir erupciones futuras.

El motivo detrás de este vínculo que supera la distancia sigue investigándose. Lo que es cierto es que prueba que los vínculos en la naturaleza no necesariamente se rigen por las reglas espaciales que conocemos. Además de las posibilidades de prevención que ofrece este hallazgo, la idea de pensar en un mundo interconectado más allá del espacio-tiempo es fascinante. 



Youtuber reseña unos tenis hechos a mano por esclavos

¿Sabías que una buena parte de tu ropa podría haber sido elaborada por personas que trabajan en condiciones de esclavitud?

El youtuber norteamericano Jacques Slade, acostumbrado a desenvolver artículos deportivos para reseñarlos frente al público, se quedó impresionado al ver el mensaje grabado en la cubierta de una misteriosa caja:

“Hecho a mano por esclavos”.

Slade leyó el resto del mensaje, que decía:

La esclavitud no fue abolida hace siglos. Hay gente que trabaja en todo el mundo por un salario inexistente o ínfimo, bajo amenazas, deudas o violencia. Podemos llamarlo de múltiples formas, pero todas equivalen a una misma cosa: la esclavitud moderna.

Según la información que estaba distribuida en cada parte de los tenis, el 71% de las empresas del sector de la moda señalan que existe esclavitud en sus cadenas de suministro y que los beneficios ilegales generados cada año gracias a la esclavitud moderna ascienden a 150.000 millones de dólares.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 40 millones de personas son víctimas de la esclavitud moderna y 152 millones de niños entre 5 y 17 años realizan trabajo infantil.

El trabajo infantil sigue concentrado principalmente en la agricultura (70,9%). Casi uno de cada cinco niños trabaja en el sector de los servicios (17,1%) mientras que el 11,9% lo hace en la industria.

 

Un consumo responsable sin esclavitud moderna

Aquello que tomas en cuenta a la hora de elegir un producto o servicio por sobre otro, envía un mensaje contundente para la industria y el mercado.

Por eso debes preguntarte: ¿de dónde viene y a dónde irá lo que estoy comprando o consumiendo?

Si millones de personas consumen una cierta marca porque garantiza que en sus procesos de producción se respeta el medioambiente, se cuidan los recursos naturales, se pagan sueldos justos y están garantizados ciertos estándares de calidad, entonces se obliga a que el resto de marcas de ese mercado comiencen a adoptar medidas similares, en el afán de lograr que se consuman sus productos.

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Reuters

La sociedad tiene que entender el poder que hay detrás de su decisión de consumo, y premiar con dinero a los productos y servicios que hacen las cosas bien es un motor fundamental para que las industrias y mercados adopten prácticas sanas.