Mientras muchos países siguen apostando por los hidrocarburos (y ello a costa del planeta), otros como Escocia se han volcado a las energías limpias. Durante la primera mitad de 2019, los escoceses generaron suficiente energía como para abastecer las necesidades de casi 4.5 millones de hogares por 6 meses. Esto es el doble de los que hay en el país. 

Casi 10 millones de “horas megawatt” se generaron aquí en el primer semestre de 2019, la mayoría a través de molinos de viento. Recordemos que las condiciones meteorológicas de esta isla son ideales para cosechar el viento, por eso la apuesta eólica de Escocia. Así, cada país debería considerar las mejores alternativas para generar energía de acuerdo a sus particularidades geográficas.

Curiosamente, Donald Trump, quien es dueño de campos de golf en suelo escocés, criticó fuertemente la presencia de los molinos en el paisaje. Incluso presentó una demanda contra la apertura de una granja eólica. Por suerte, el gobierno local no escuchó al ahora presidente de Estados Unidos, y siguió su plan. Pocos años después, estos son los resultados.

Evidentemente aún faltaría toda la energía que requiere la actividad industrial y comercial, entre otras. Pero de acuerdo con su plan, para 2030 Escocia estará generando la mitad de toda la energía necesita. Es decir, con un plan sensato, y bien diseñado, de migración a energías limpias, realmente es posible (a corto o mediano plazo) que un país transforme su relación con este recurso.

De hecho, según una investigación, para 2050 casi todo el planeta podría estar funcionando con energía renovable. Casos como el de Escocia sin duda resultan inspiradores e, idealmente, ponen presión en otros gobiernos. A fin de cuentas, está claro que para alcanzar cualquier meta razonable a favor del planeta se necesita voluntad política, privada y social.