Tal vez no exista nada más hermoso que estar enamorado. Y aunque en todos los casos (sin excepción) suele ser una experiencia que en algún punto nos provoca sufrimiento, la realidad es que se trata de una de las experiencias más especiales de estar vivo, precisamente, porque amar y sufrir hace que nos sintamos vivos. 

Independientemente de si tu amor ha sido o no correspondido –o de si se trata de algo de dimensiones épicas o pasajeras–, experimentar un enamoramiento le concierne en su totalidad a una peculiar reacción del cerebro. De acuerdo con la revista de divulgación científica, Scientific American:

“El amor romántico implica una serie de cambios complejos en el sistema de recompensa del cerebro que nos hace desear el objeto de nuestro afecto”.

Stephanie Cacioppo, psicóloga de la Universidad de Chicago, quien estudió la neurociencia del amor romántico, explica que el proceso involucra varios cambios complejos, particularmente en el sistema de recompensa del cerebro.

Por otro lado, psicólogos de la Universidad de Utah, descubrieron que el amor romántico o amor profundo, se asocia más consistentemente con la actividad en dos regiones del cerebro: el área tegmental ventral (VTA) y el núcleo caudadoDichas áreas juegan un papel esencial en nuestra ruta de recompensa y regulan la dopamina, que es la causante del efecto de “sentirnos bien”. Es por ello que cuando atravesamos las primeras etapas del amor, lo único que queremos es estar cerca de la persona amada, ya que nos hace sentir muy bien. Pero la ciencia no sólo ha descubierto cómo y por qué ocurre este efecto en nuestro cerebro cuando nos enamoramos pasionalmente, sino que también existe evidencia de que el enamoramiento (siempre y cuando la relación sea satisfactoria) puede protegernos contra el dolor, el estrés y otros sentimientos negativos.

 

El siguiente video ilustra fácilmente lo que ocurre en tu cerebro cuando estás enamorado: