Los repentinos brotes de inspiración mientras realizamos tareas cotidianas no son raros, especialmente cuando se trata de cocinar. Esto le constaba a la legendaria poeta Emily Dickinson: su hábito de escribir poemas al reverso de las recetas que ella misma confeccionaba revela el inquietante lazo entre la gastronomía y la creación.

emily dickinson receta cocinar
Esta receta de pastel de coco incluye un poema al reverso

Dickinson dedicó su vida casi por completo a la poesía. De hecho, sus últimos años los pasó enclaustrada en un trance creativo que derivó en más de 1,800 poemas. Lo que no todos saben es que su creatividad trascendió el mundo de las letras.

Además de ser una de las mejores poetas del siglo XIX, se distinguió por ser una magnífica repostera. De hecho, es probable que muchos de sus mejores versos hayan surgido en la cocina: este espacio hogareño era un sitio de paz e inspiración para ella.

Hoy conservamos manuscritos que son fruto de la herencia de la familia Dickinson. En ellos se describen instrucciones para preparar alimentos tan variados como pastel de coco, pan de elote y pastelillos de arroz. 

El acto de cocinar no es una actividad  banal. El cuidadoso proceso de la repostería estimula la creatividad y centra la atención en el presente, cuya contemplación atenta tiende a derivar en las mejores obras de arte.

Alguna vez, Dickinson dijo: “Nunca estropearía un sueño perfecto manchando su aura, mas bien ajustaría mi rutina diaria para poder volver a soñar”. Queda claro que para ella los goces de la rutina no eran un impedimento, sino un catalizador. 

¿Qué tal si cierras el año cocinando como Emily Dickinson? Quizá te surja uno que otro verso. Muchas de sus recetas no tienen más instrucciones que los ingredientes, pero esto es un gran incentivo para experimentar. Aquí traducimos un par:

Pastel de coco:

1 taza de coco
2 tazas de harina
1 taza de azúcar
1/2 taza de mantequilla
1/2 taza de leche
2 huevos
1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
1 cucharada de cremor tártaro

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Pastelillos de arroz:

1 taza de arroz molido (hoy en día es más sencillo usar harina de arroz)
1 taza de azúcar glass
2 huevos
1/2 taza de mantequilla
1 cucharada de leche mezclada con un poco de bicarbonato
Algo para dar sabor (Dickinson no entra en detalles, pero puedes añadir vainilla, canela o nuez moscada)

 

* Imagen destacada: LitHub