Elon Musk cree que el universo podría ser una simulación (y Neil deGrasse Tyson podría estar de acuerdo)

El universo se comporta de maneras impredecibles que siguen intrigando a empresarios y científicos por igual.

El empresario y famoso inventor Elon Musk estuvo hace unos días en el podcast del comediante Joe Rogan. Durante más de 2 horas, el dueño de Tesla (y futurista de tiempo completo) habló de muchos temas relacionados con el lugar de la especie humana en el universo, y de cómo éste podría ser el equivalente a un juego de video que lleva corriendo 13.8 mil millones de años.

Elon Musk en el programa de Joe Rogan

Pienso que lo más probable —y esto es sólo una probabilidad— es que existan muchas, muchas simulaciones. Bien las podemos llamar realidad, o bien podemos llamarlas multiverso.

El argumento de Musk es que cualquier creación (incluidas nuestras creaciones computarizadas) evoluciona con el tiempo. Esta evolución implica mejoras, que ayudan al equilibrio del sistema. Si esta hipótesis es correcta, afirma Musk, “entonces los juegos serán indistinguibles de la realidad, o la civilización va a llegar a su fin”.

Pero la idea de la realidad como un enorme videojuego parece un poco reduccionista. Musk parece creer que el objetivo del universo no es más que ser el entretenimiento de algún hiperprogramador. Parece que a Musk le interesa si la simulación resultante es divertida o interesante, más que tratar de comprender qué es lo que hace posible la simulación misma. Esto incluso le parece aburrido.

Sin embargo, a juzgar por el comportamiento del universo, la hipótesis de que se trate de una extraña simulación tampoco puede desecharse tan rápidamente.

 

El universo es un ajedrez sin instrucciones

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En el 2016, Neil deGrasse Tyson reunió a un grupo de científicos para conversar acerca de la “pregunta por la simulación”: si vivimos en un universo simulado, ¿seríamos capaces de distinguir que estamos dentro de una simulación? ¿Somos la única civilización, o solamente la única a la que tenemos acceso? ¿Es posible afirmar científicamente que la realidad existe? 

La doctora Zohreh Davoudi, profesora asistente del Departamento de Física Nuclear de la Universidad de Maryland, propone analizar los rayos cósmicos, partículas de energía de larga duración y una de las fuerzas más potentes del universo. Si imaginamos que el espacio-tiempo del universo estuviera hecho de pequeños pedazos (como los pixeles de una imagen de computadora), tal vez esa forma de energía nos permitiría ver que el universo no es un continuo, sino que está formado de un armazón más complicado.

Esta teoría se complementa con la de Max Tegmark, cosmólogo del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Según él, la física es matemática, y cuando te acercas lo suficiente a las ecuaciones que explican la naturaleza, sus leyes son matemáticas, lo que implica que la naturaleza está “programada”. Desde el ADN de los seres vivos hasta los patrones de movimientos de quarks y electrones, el universo sigue reglas que no siempre podemos entender, pero reglas al fin.

Lo anterior nos recuerda la famosa explicación del físico Richard Feynman acerca del trabajo científico, al que compara con tratar de entender las reglas del ajedrez por la simple observación de sus piezas. DeGrasse Tyson utiliza este caso para ejemplificar el asombro de los científicos cuando “esa pequeña pieza que solía moverse solamente dos casillas se mueve hasta la otra parte del tablero, ¡y se convierte en otra pieza! Eso es extraño. Es poco común, pero pasa, y es una regla importante del juego que, la mayoría de las veces, no vemos. Así que me pregunto, ¿qué tanto se parece el universo en que vivimos a un tablero de ajedrez del que no tenemos manual de instrucciones?”.

Por su parte, Lisa Randall, física de la Universidad de Harvard —quien no cree que el universo sea una simulación—, opina que finalmente “no sabemos la respuesta, y seguimos haciendo ciencia hasta que falle. Esto es importante porque nos da un incentivo para hacer preguntas interesantes… que ciertamente vale la pena hacer, para ver hasta dónde son válidas las leyes de la física tal como las entendemos”. Y añade: “Tratamos de comprenderlas en la medida de lo posible.”

Nuestro conocimiento y tecnología actual tal vez no permitan llegar a una respuesta concluyente sobre si vivimos en una gran simulación, al estilo Matrix, que explique de manera uniforme fenómenos como los agujeros negros, los sueños o la conciencia. Sin embargo, seguir preguntándonos sin cesar, aunque parezca disparatado, es la única forma que tenemos de aprender.



Un universo espejo podría estar influenciando nuestra realidad

¿Se trata acaso del país de las maravillas?

Algunos experimentos científicos buscan saber si, una vez más, la ciencia ficción nos ha proveído de las pistas para los próximos hallazgos científicos. Y es que sabemos que en no pocas narrativas –y los cómics son quizá el ejemplo por excelencia–, los personajes terminan viéndoselas con ellos mismos en universos alternos o paralelos.

Sin embargo, ahora la comunidad científica sospecha que además de los multiversos, también podría existir un “universo espejo”. Algo más parecido a ese espacio alterno que visita Alicia cuando pasa a través del espejo. Y es que el hipotético universo espejo no sería independiente del nuestro, sino que incluso podría influenciar nuestra realidad. O nosotros la suya…

 

El universo espejo: ¿El país de las maravillas?

La física Leah Broussard y su equipo del Oak Ridge National Laboratory de Tennessee, encontraron una vía para intentar comprobar si existe el universo espejo. El experimento, cuyos resultados se publicaron en Scientific American, podría ayudar a saber cuánta influencia tiene el universo espejo sobre nuestra realidad.

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Para comprobarlo, el equipo de Broussard disparó un haz de neutrones a una pared con campos magnéticos variables en ambos lados. Las partículas subatómicas, aunque son realmente pequeñas, no pueden penetrar en la pared. O, por lo menos, no pueden hacerlo en teoría. Aun así, los científicos colocaron un dispositivo detrás de la pared, capaz de escanear el área en busca de los neutrones para así ver si era cierto que éstos no habían atravesado la pared o si, por el contrario, habían oscilado en un universo espejo. Algo así como lo que hace Alicia cuando viaja al país de las maravillas. 

Durante las observaciones realizadas sobre los neutrones fuera del núcleo de los átomos –conocidos como “neutrones libres” y que, contrario a los neutrones en el núcleo, tienen un tiempo de vida fijo–, se encontraron discrepancias que podrían señalar que los neutrones estuvieron de visita en un universo espejo.

 

Los neutrones desfasan el tiempo

El tiempo de vida de los llamados “neutrones libres” es fijo –de aproximadamente 15 minutos–. Pero los científicos demostraron que cuando son liberados en un haz de luz, como en el experimento, tienen mayor tiempo de vida –o como se le conoce, menor “decadencia”– que aquellos que se observan aislados. Según el experimento, esto podría deberse a que los neutrones primero oscilan y luego regresan, para ser así detectados en nuestro universo, de manera que estarían “desfasando” su tiempo con el nuestro. Sólo así se explicaría la discrepancia.

Otros experimentos con base en neutrones y campos magnéticos están siendo realizados actualmente. No obstante, aún no podemos sino seguir fantaseando con que un universo espejo existe. Pese a todo, de llegar a nuevos hallazgos podría saberse no sólo si el universo espejo existe, sino también si tiene influencia sobre las partículas de nuestra realidad, ya que hasta ahora parece que sí modifica el tiempo de vida de los llamados “neutrones libres”.

Además, si comprobáramos que hay un universo espejo estaríamos más cerca de resolver los grandes misterios del universo. Por ejemplo, qué es realmente la materia negra, o cómo funcionan fenómenos cuánticos como la no localidad. Simplemente fascinante.

 

* Imágenes: 1) Yayoi Kusama, Collection of Phoenix Art Museum; 2) Delphi



Elon Musk libera todas las patentes de Tesla para salvar al planeta

Al liberar su propiedad industrial en código abierto, Tesla renuncia a perseguir judicialmente a quienes “de buena fe” aprovechen su tecnología.

Elon Musk vuelve a los titulares con una declaración poco común en la competitiva industria automotriz: Tesla Motors liberó sus patentes con el objetivo de ayudar a combatir el cambio climático.

Musk, director general y fundador de Tesla, publicó un post en el blog de la compañía donde afirma que desde su fundación, su meta siempre fue “acelerar la llegada del transporte sustentable”, y añade:

Si inventamos un camino para la creación de atractivos vehículos eléctricos, pero luego sembramos minas antipersonales de propiedad intelectual detrás de nosotros para ahuyentar a otros, estaríamos actuando de manera contraria a ese propósito.

A través de su cuenta de Twitter, Musk explicó que no quiere que su competencia sean los fabricantes de autos no eléctricos, sino los autos existentes y la dependencia a los hidrocarburos de la industria automotriz actual. Luego, utilizando un meme de Zero Wing (una referencia que indica claramente a quiénes está dirigiendo su mensaje), anunció que “Todas nuestras patentes le pertenecen” (sic):

Musk piensa en sí mismo como un inventor, como Leonardo da Vinci, Thomas A. Edison o Nikola Tesla, a quien rinde homenaje con su marca. Como inventor, Musk piensa que las patentes son una carga burocrática que “dificulta el progreso, enfrenta a corporaciones gigantescas y enriquece más a los profesionales de las leyes que a los inventores mismos”.

Lee también: Los 5 hacks que Elon Musk dio a su equipo para ser más productivos (y que tienen mucho sentido)

Sin embargo, la práctica común es patentar los nuevos inventos para proteger la propiedad industrial. Pero en el contexto del mundo en nuestros días, con la amenaza de cambios climáticos sin precedentes detonados por la acción humana sobre el medioambiente, gestos como el de Musk pueden servir para hacer un llamado de atención a la industria del automóvil en general.

 

Transitar a energías limpias

Según cifras del mismo post, el mercado automotriz fabrica 100 millones de autos al año; aunado ello a la suma aproximada de 2,000 millones de autos que ya existen en el mundo, “es imposible que Tesla construya suficientes autos eléctricos para enfrentar la crisis de combustible”.

Así, en lugar de evitar que otros fabriquen autos eléctricos (con el riesgo de hacerlos perder participación de mercado), Tesla llama a sus competidores a apropiarse de su tecnología “aplicando la filosofía de código abierto“.

Además de una excelente vía publicitaria, el gesto de Musk también puede servir para incitar discusiones acerca de las condiciones necesarias para que la flota vehicular mundial transite definitivamente de los hidrocarburos a las energías limpias, y no solamente los automóviles particulares, sino también los transportes públicos y los prometedores vehículos no tripulados.

Si la propiedad industrial se vuelve una barrera para asegurar la supervivencia de la especie en el planeta, es necesario que comencemos a cuestionar su pertinencia como motor del futuro y a preguntarnos también a quiénes enriquece (y a quiénes afecta) la crisis de los hidrocarburos.