8 libros para ser un genio, cortesía de Elon Musk

Elon Musk no nació siendo un genio: se hizo uno a través de horas y horas de lectura.

Quizá no haya un imperativo más grande, para toda mente que aspire a la genialidad, que leer. Y leer mucho. Eso lo sabe Elon Musk, quien es una de las psiques más brillantes de este nuevo siglo, y no exactamente por casualidad.

CEO de SpaceX y Tesla, Elon Musk no sólo se encarga de sus inventos o de sus empresas –esto último, de manera brillante; también ha encontrado tiempo para leer hasta 10 horas al día, según dijo en una entrevista para Rolling Stone en el 2017, en la que aseguró haber sido criado por libros:

Fui criado por libros. Por libros, y luego por mis padres.

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El ahora billonario y empresario se formó entre la elaboración de cohetes y sus lecturas. Pero contrario a lo que podríamos pensar, no se trata sólo de libros de ciencia o sobre cómo gestionar empresas, aunque sí hay algunos que pueden ayudar a expandir al ñoño que todos tenemos dentro.

Más bien, Musk demuestra cuánto importa la diversidad de lecturas en la formación de toda psique y toda conciencia. Un poco de literatura fantástica, por ejemplo, será siempre una lúcida inspiración.

Como sea, incluso la ciencia ha comprobado que leer es una buena costumbre, y todos los beneficios que tiene la lectura. Así que si estabas pensando empezar una nueva lectura, echa un vistazo a las recomendaciones de Musk.

 

El señor de los Anillos, J. R. R. Tolkien

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Con este libro, Musk estimuló su imaginación y su visión del futuro. También, su instinto heroico: “Los héroes de los libros que leía… siempre sentían el deber de salvar el mundo”, dijo a The New Yorker.

 

Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams

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Una comedia de ciencia ficción: nada mejor para un espíritu como el de Musk, o el de cualquiera al que le emocionen las infinitas posibilidades de la tecnología.

 

Serie de Fundación, Isaac Asimov

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Un poco más de fantasía, esta vez no medieval sino galáctica, que ayudó a Musk a pensar las posibilidades del mundo en la era tecnológica.

 

La luna es una cruel amante, Robert A. Heinlein

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Dentro de las ficciones preferidas de Musk también están las que develan distopías no muy lejanas en el futuro, mezcladas con las posibilidades utópicas que, para una civilización a punto de desaparecer, ofrece el viajar a otros planetas.

 

Vida 3.0. Ser humano en la era de la Inteligencia Artificial, Max Tegmark

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Todos estamos interesados en la inteligencia artificial; es un tema tan actual como quizá inquietante y fascinante a la vez. Para Musk este es el trabajo más lúcido al respecto, y ayuda a proyectar un futuro donde la inteligencia artificial se inserte en la vida de manera positiva.

 

Mercaderes de la duda, Naomi Oreskes y Erik M. Conway

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Este libro, que ahora es también un documental, fue escrito por dos grandes historiadores de la ciencia. En Mercaderes de la duda se intentan develar algunas cuestiones ambientales y de salud pública, mismas que han permanecido ocultas. Sin duda, son cosas que todos debemos conocer para saber cómo actúan los gobiernos.

 

Einstein. Su vida y su universo, Walter Isaacson

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Musk es, por supuesto, fan de Einstein, así como de las biografías de Isaacson. El libro está basado en las cartas de Einstein, y es un íntimo relato de una vida que sin duda inspiró a Musk y puede inspirarte a ti.

 

Benjamin Franklin. An American Life, Walter Isaacson

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Franklin, de espíritu tan democrático como inventor, es uno de los héroes de Musk. Valdría la pena profundizar en el por qué, leyendo este libro.



Estas máquinas regalan microlecturas en varias ciudades del mundo

Y demuestran que, pese a lo vertiginoso de la vida urbana, aún puede haber resquicios para fantasear.

Las dinámicas urbanas actuales pueden ser muy absorbentes, al grado de no dejar tiempo para nada. Más aún: existen cientos de distracciones que nos pueden hacer muy difícil estimular la fantasía a través de la lectura, y nuestra sed de inmediatez nos suele llevar a buscar historias sólo en la pantalla, y ya no entre las hojas de un libro.

Pero una iniciativa de una empresa francesa llamada Short Édition promete cerrar esta brecha entre la literatura y los habitantes de diversas ciudades donde se han instalado “máquinas expendedoras” de microlecturas.

Se trata de cuentos que, en promedio, no toma más de 5 minutos leer.

Esto no significa que renunciemos a las lecturas largas y profundas. Pero inmersos ―como estamos― en el vértigo y la prisa, esta es una iniciativa que sin duda puede ayudar a estimular la fantasía y a incentivar la lectura, por lo menos entre semana, que es cuando más se dificulta. Y esto es sumamente importante, pues leer es una actividad fundamental para desarrollar importantes habilidades cognitivas ­―es decir, para evolucionar nuestro cerebro―.

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Las expendedoras, llamadas “Estaciones de cuentos”, contienen miles de historias escritas por autores como Virginia Woolf, Lewis Carroll y Charles Dickens, que son impresas en papel reciclado. Los lectores pueden elegir el género y la duración de los cuentos, pero la elección de la lectura es al azar.

Por ahora, estas máquinas se pueden encontrar en ciudades de Inglaterra, Canadá, China, Estados Unidos y, por supuesto, Francia. Pero esperemos que se hagan tan populares como las expendedoras de dulces o refrescos, y pronto podamos encontrarlas en más ciudades de más países.

 

* Imágenes: 1) CC; 2) VdG; 3) The Guardian



Una pequeña biblioteca doméstica puede cambiarte la vida

Tener libros en casa contribuye a un ambiente que promueve el aprendizaje temprano, y su impacto positivo puede medirse en la lectura y las matemáticas.

La lectura es un acto voluntario, por lo que nadie se vuelve lector por arte de magia… ¿o sí?

Según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Competencias en Adultos, la disponibilidad de una pequeña colección de libros en el entorno doméstico se correlaciona con mejores niveles de instrucción alfabética y matemática en la adultez.

El estudio midió la cultura educativa y el impacto de vivir con libros en la adolescencia y adultez en 31 sociedades alrededor del mundo. Para ello, evaluaron a 160,000 adultos en competencias de lecto-escritura, matemáticas y uso de tecnologías de la información, de 2011 a 2015. 

Las conclusiones apuntan a que “crecer en hogares con libros estimula las habilidades de adultos en estas áreas más allá de los beneficios generados de la educación de los padres, o de su propia educación o logro ocupacional”.

En otras palabras, una casa con libros hace que los niños que crecen ahí tengan un nivel de aprendizaje mayor al de su nivel escolar. Y no se trata de tener toda una biblioteca: según el informe, bastan unos 80 libros para producir este “mágico” efecto.

De acuerdo con el estudio, una biblioteca doméstica de entre 80 y 350 libros es suficiente. Las familias de países nórdicos, como Suecia o Noruega, tienen más de 500 libros en promedio, como parte de su acervo familiar; mientras que países como Chile, Grecia, Italia, Singapur y Turquía tienen menos de 80 libros en promedio. Pero recalquemos esto: no se trata de leerlos ni de “devorarlos”, sino que la cercanía y familiaridad con los libros estimulan la facilidad innata para aprender e investigar, lo que tiene positivas consecuencias en la vida adulta.

 

¿Aprendizaje por ósmosis?

Tener libros en casa no es la panacea del aprendizaje. Sin embargo, hacer y nutrir una biblioteca doméstica, aunque sea pequeña, favorece un ambiente de aprendizaje que conlleva beneficios para toda la vida. Una explicación podría ser que construir cierta familiaridad con los libros a una edad temprana, hace que los niños investiguen y busquen información por sí mismos a medida que crecen.

De hecho, los investigadores creen que la cercanía con libros impresos se asocia con mayor familiaridad con libros digitales, pues los adultos de la prueba también fueron evaluados en cuanto a su uso de tecnologías de la información.

Ser capaces de buscar información en línea o leer en plataformas digitales es consecuencia de frecuentar libros en la infancia, y no parece que ambas tecnologías de lectura sean mutuamente excluyentes.