En las representaciones que la humanidad se ha hecho de la realidad siempre han sido clave los colores o la “ausencia” de éstos, como es el negro. En la cueva de Chauvet, en Francia –aquella que encantó a Werner Herzog– se encuentran los primeros vestigios de esa milenaria inquietud por colorear el mundo.

Desde entonces hasta ahora, la alquimia cromática de diversos colores presentes en la naturaleza nos ha dado nuevos y refulgentes tonos, que han revolucionado el arte. Una muestra está en el artista Yves Klein, pintor monocromático que creó el azul Klein, de una intensidad inusitada que sólo puede apreciarse en su totalidad estando frente a frente con su obra. El objetivo de Klein era crear experiencias que ayudaran al espectador a entrar en un estado alterado de conciencia, donde sólo pusiera atención a su propia sensibilidad.

A este efecto Yves Klein le llamo “le vide”, o el vacío.
El mismo estímulo genera la nueva pintura acrílica Black 3.0.

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Creada por Stuart Semple y su equipo de artistas, Culture Hustle, esta pintura acrílica es capaz de consumir hasta el 99% de la luz visible, creando un efecto de vacío en el espacio. Al aplicarse sobre cualquier superficie tridimensional, se borra toda protuberancia y queda sólo una elegante silueta.

 

¿Cómo se creó el negro más negro? La ciencia de la oscuridad

Para crear este pigmento mate, Semple y su equipo experimentaron durante 2 años. Este fue el peculiar proceso cuasi alquímico para llegar al negro más negro, según contó Stuart en la plataforma Kickstarter:

Queríamos un negro superplano y ultramate que absorbiera casi toda la luz visible. Para lograrlo, volvimos a los conceptos básicos de la pintura. El problema con los pigmentos negros existentes es que todos son ligeramente reflectantes (el carbono es el más común y si piensas en carbón recordarás que tiene un brillo), por lo que creamos un pigmento completamente nuevo en el laboratorio y lo llamamos “Black Magik”. Esto significa que ya no se necesitan los matificantes que usamos en Black 2.0, que añadían un pequeño tinte gris, ¡lo que hace que la pintura parezca más negra!

También hemos logrado formular un nuevo polímero acrílico para mantener el pigmento, es especial porque tiene más enlaces disponibles que cualquier otro polímero acrílico que se use en pinturas. Esto significa que puede adherirse a una mayor cantidad de pigmento, lo que lleva a una carga de pigmento realmente densa y una profundidad de color que antes no era posible. Obtuvimos además algunos nuevos nanomatificadores que hemos agregado, y que aplanan los últimos fragmentos de luz desviada sin comprometer el color.

El objetivo de Culture Hustle no es lucrar con esta creación, sino trascender los límites del arte como lo conocemos, dándole nuevas herramientas a los artistas de hoy para ir más allá con sus creaciones. Es una noble labor que, de hecho, le ha declarado la guerra a los monopolios del color en Inglaterra.

Podrás adquirir tu botella de Black 3.0 de 150 mililitros en mayo de 2019, en la página de Culture Hustle. También puedes apoyar la causa en Kickstarter.