El derecho a la educación oscila entre la penuria y el privilegio. Para muchos, la educación es la oportunidad de vivir una vida en libertad y de cortar con los obstáculos socioeconómicos, en suma, de transformar la propia realidad. Para otros, la educación es una coyuntura para ampliar los propios horizontes a través de la formación cultural y/o científica y para alimentar la curiosidad por la vida, mientras que para todos, sin excepción, la educación determina los personajes en los que nos vamos a convertir. 

Esto, indiscutiblemente, recae en mayor medida en los niños y jóvenes: las generaciones que van a decidir el futuro de nuestra realidad, y quienes aún se encuentran en los procesos cognitivos más importantes de sus vidas.

No podemos seguir menospreciando la educación y sus constantes evoluciones.

La fórmula para alcanzar la educación perfecta aún no existe. Y es posible que sea una idea utópica debido a las condiciones económicas, políticas y sociales de cada país –incluso de cada región–. Sin embargo, hay ideas que sugieren algunos caminos para lograr una evolución digna en este sector. 

Por ejemplo, los métodos de estudio como el Montessori, que históricamente ha tenido un gran éxito en varios países: escuelas donde se valora, primero que nada, el aprender a ser feliz; o aquellas escuelas donde se prioriza la educación sustentable y se enseña a los niños la capacidad de autosuficiencia y empatía por el entorno

El acceso al conocimiento es uno de los mayores problemas que han enfrentado las sociedades humanas desde siempre. Pero, ¿qué representa, en un sentido profundo, la educación?

También en Ecoosfera: Escuelas que están rediseñando el paradigma convencional (y cambiando el futuro)

 

La mejor reforma educativa se basa en el talento

Sí, es verdad, existen muchos intereses a nivel estatal y mundial en torno a la educación, pero no hay que olvidar uno de los elementos sustanciales de esta ecuación educativa: la determinación de los alumnos por aprender. Sin estudiantes buscando métodos para mejorar su educación no habrá una evolución. ¿Y cómo estimulamos ese interés?

El debate educativo no puede centrarse únicamente en los estudiantes. Estamos obligados a mirar, a su vez, a los líderes o expertos que dirigen la educación. Matt Candler —experto en educación, maestro, director y fundador de Educación 4.0— propuso, en un artículo publicado en Big Think, una educación de acuerdo al talento y a la industria.

Su Educación 4.0 es un método educativo en cadena, lo que se explica como la educación diseñada para crear estudiantes con ciertos tipos de talento que estarán preparados para un tipo de industria o mercado. Matt Candler lo denomina: Educación 4.0 para talento 4.0 para una industria 4.0. Es decir, te preparas para lo que exige el mundo actual. 

Los principales objetivos de la educación 4.0 son: 

  • Aprendizaje flexible en función de las necesidades e intereses de cada alumno.

  • Aprendizaje al propio ritmo y a la velocidad de cada alumno con independencia de su edad y curso.

  • Aprendizaje digital con feedback constante a partir del análisis de los datos derivados del progreso del propio aprendizaje.

La estructura de este método educativo podría ser bastante funcional, sin embargo, Matt Candler también localizó los posibles obstáculos de esta utópica pedagogía: las condiciones de cada país y la obsolescencia de algunos de los representantes educativos (profesores, directores, representantes del sistema educativo, etcétera).

 

Los agentes de la educación 

El atraso educativo y la obsolescencia de la enseñanza deben ser el principal objetivo a vencer por los líderes y docentes en todo el mundo (algunos ya lo están haciendo). De acuerdo con la UNESCO, la educación primaria universal será posible hasta el año 2042 y el acceso al primer nivel de secundaria será posible para todos hasta el 2059. Algo se está haciendo verdaderamente mal, pues no hay forma de lograr una evolución en la forma de enseñanza si aún existen personas sin acceso a la educación. 

Si los “expertos” en educación de hoy en día no comprenden o se niegan a enfrentar los rezagos básicos de la enseñanza a nivel mundial, no habrá un acercamiento a la evolución de este sector. Es urgente un cambio en el rumbo de la labor educativa. Así como se busca redefinir la pedagogía, también debe garantizarse la transfiguración de los agentes de la educación. 

 

Sigue leyendo: Facebook quiere cambiar la educación del futuro; este es su proyecto