En Canadá existe una tradición fílmica indígena de gran raigambre. No por nada la legendaria productora National Film Board of Canada tiene la que quizá sea la más extensa biblioteca de cine indígena en línea.

Es en este país donde se acaba de producir la que quizá sea la primera película hablada en una lengua casi en extinción: el haida, lengua de sonidos guturales de la cual sólo quedan 20 hablantes en el mundo.

No obstante, la población de Haida Gwaii, en la costa este de Columbia Británica, esta constituida actualmente por poco más de 200 indígenas. Esto significa que la lengua es la que se está extinguiendo y no la comunidad, lo cual es síntoma del riesgo en el que están tantas lenguas en la actualidad.

 

Rescatar una lengua con cine

Edge of the Knife, en su idioma original Sgaawaay K’uuna, narra un mito de esta etnia, en el cual un hombre sobrevive a un accidente en el mar para luego adentrarse en el bosque de una isla. Ahí, su debilidad lo dejará indefenso ante los seres sobrenaturales que pueblan el bosque.

Aunque la trama despierta nuestras inquietudes y la fotografía del tráiler nos deja anonadados, lo más importante de Edge of the Knife es su trascendencia social. Pese a que existen películas cuya trama entera gira en torno a los desgarros de perder una lengua –como la mexicana Sueño en otro idioma–, e incluso existen ya las que utilizan lenguaje de señas –como The Tribe–, lo cierto es que pocas –o ninguna– habían sido hechas en una lengua en peligro de extinción.

Por eso, Edge of the Knife es un auténtico agente de cambio fílmico que ya queremos ver, porque podría marcar la diferencia entre la extinción de una lengua y su supervivencia. Esto es crucial, ya que matar una lengua es como matar a una comunidad entera, diluyéndose en el idioma perdido toda una serie de conocimientos, tradiciones e historias que son irrecuperables.

Edge of the Knife se estrenará este mes en Londres, aunque aún no tenemos noticia de estrenos en América Latina. Esperemos que no tarde en llegar, pues su portentoso mensaje hace falta en nuestros territorios.