El panorama durante la pandemia de coronavirus no pinta muy bien. Pero seamos optimistas: esta es una buena oportunidad para plantear un mejor futuro. Un grupo de expertos se adelantó al final de esta emergencia mundial y proyectaron un cambio en la economía que podría dar buenos frutos: la economía verde.

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El proyecto propuesto por economistas, expertos, profesores y veteranos de crisis financieras propone un impulso verde que le dé un empujón a la economía y al mismo tiempo tome en cuenta el cambio climática y la pobreza.

El impulso o economía verde contempla el uso de 2 billones de dólares para programas relacionados con empleos, salarios, salud, vivienda y proyectos energéticos. Esto con el objetivo de que en caso de otra posible pandemia o crisis de salud, se tengan los recursos necesarios para abatirla.

Asimismo, se garantizaría que menos gente esté en riesgo o sea vulnerable ante una situación de este tipo. Este es un ejercicio preparatorio y de prevención que permitiría recuperar la economía en casos de crisis y también la recuperación de la población.

 

¿De qué va la economía verde?

La carta Green Stimulus trata de construir un sistema más estable que proteja y respalde a la sociedad en cualquier país. Aunque Estados Unidos es el único país que ha contemplado esta posibilidad, la economía verde tiene cinco puntos básicos que todos los gobiernos podrían tomar en cuenta después del coronavirus:

  • Priorizar la salud pública.
  • Proporcionar ayuda económica a las familias.
  • Aliviar los gastos de los trabajadores.
  • Proteger elecciones y procesos democráticos.
  • Apostar por la economía regenerativa.

Si todos los políticos del mundo toman como ejemplo la economía verde, la sociedad no entraría en crisis económicas al enfrentar una pandemia o cualquier otra situación de riesgo. Los trabajadores se concentrarían en cuidar su salud sin el miedo de perder el empleo o el 100% de su salario.

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Cada sociedad tendrá que trabajar en conjunto con su respectivo gobierno para evolucionar hacia una economía verde, la cual beneficiaría a todo el mundo al final del camino. Y si no lo crees, basta con echar un vistazo a la inestabilidad mundial que el coronavirus provocó.

Hay muchas cosas que cambiar; incluso para los estadounidenses que propusieron este proyecto es difícil llevarlo a cabo. Las empresas tendrán que poner mucho de su parte, el gobierno tendrá que gestionar mejor los recursos. En conclusión, agentes muy diversos tendrán que ceder por el bienestar del planeta.

Pero esto no es algo imposible; si como ciudadanos lo exigimos y como gobiernos ponemos manos a la obra, estamos seguros de que se llegaría más lejos de lo que la economía verde pretende. Tenemos mucho que analizar después del coronavirus y mucho en qué trabajar, pero dependerá de nuestra especie hacerlo mejor para no repetir el problema.

Si quieres saber más sobre el impulso verde, da clic aquí.

 

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