Uno de los nombres mejor conocidos en la escena ambient es el de Steve Roach. Con una sólida carrera musical que se extiende por cuatro décadas, su rango e influencia han cimbrado la música electrónica.

El 30 de agosto pasado, Roach celebró un concierto en la Primera Iglesia Unida Metodista de Pasadena, una construcción de 132 años de antigüedad que, por una noche, se convirtió en un pasaje de regreso hacia el reino del sueño.

El proyecto Ambient Church consta de “una serie de eventos nómadas y experienciales con artistas para traer nuevas ecologías a espacios de arquitectura única a través de un audio trascendental y performance visual”.

Dreamtime Return está inspirado en la tradición oral de los pueblos aborígenes de Australia tanto en su concepto como en la instrumentación. Según esta cosmogonía, el tiempo de la creación y de los seres ancestrales se vuelve accesible a través de los sueños.

La iglesia como escena de representación artística también inspiró a Hans Zimmer para componer la banda sonora de la película Interstellar, tal vez por la semejanza del órgano/sintetizador con el interior de una nave espacial.

La música de Roach puede describirse como un experimento para hacer que el tiempo de la ejecución logre suficiente amplitud como para una conseguir una conexión real entre el escucha individual y lo que lo trasciende, lo que está más allá de él.