En el sur de la Sierra Madre Oriental en México se encuentra una especie digna de una historia mitológica. El dragoncito azul, siendo una especie endémica de este país, se destaca por ser un lagarto nigromante de los bosques con un color muy peculiar.

Aunque la mayoría de los ejemplares de lagartija arborícola son de color verde, hay algunos cuantos que en su hábitat desatan su color turquesa brillante. De acuerdo con la investigadora Natalia Fierro del laboratorio de Herpetología del Instituto de Biología de la UNAM, la lagartija de la especie graminea tiene un color muy llamativo entre amarillo, verdoso y turquesa, pero ¿a qué se debe?

dragoncito azul

Algunos consideran que su alimentación es la base de su espectral color, ya que en cautiverio se vuelven opacos. Sin embargo, esta es solo una teoría ya que aún no se logra comprobar el origen de su maravilloso turquesa.

El peligroso y llamativo color del dragoncito azul

Desafortunadamente el turquesa de este dragoncito se vuelve un atractivo para los coleccionistas de especies exóticas. Por esta razón, el dragoncito azul o Abronia Graminea se añadió a la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza desde marzo de 2007.

Una de las principales causas de su posible extinción se debe a la falsa creencia de que son peligrosas. La mayoría de las personas considera que pueden ser venenosas debido a su color, pero esto es incorrecto.

dragoncito azul

En segundo lugar, está el comercio ilegal de dragoncito azul entre México y Europa. En este mercado se paga alrededor de 300 euros por cada ejemplar, por suerte las autoridades han logrado asegurar a más de 100 ejemplares entre 2005 y 2017.

Una especie mítica que podemos salvar

La importancia de proteger a cada especie endémica de cualquier país es entender que su valor radica en su libertad. Desde cierto punto el ser humano ha querido obtener aquello que luce lejano y a la vez prohibido para él y este hecho ha significado un grave impacto en la biodiversidad.

En el caso de México el dragoncito azul, el jaguar y otras tantas especies están en peligro de desaparecer. La razón detrás de esta masiva extinción es el valor del mercado y los fetiches humanos sobre los animales.

dragoncito azul
Pexels

Es urgente reconocer que los animales no son seres a nuestra disposición. Mucho menos son objetos o ingredientes para nuestro cuidado o desarrollo. Por eso el establecimiento de leyes y políticas públicas que garanticen su seguridad y libertad es decisivo.

Es paradójico e, incluso vergonzoso, que tengamos que crear leyes para proteger a la naturaleza de nosotros mismos. Se antojaría no haber llegado jamás a un punto de tal distanciamiento con ella. Pero la realidad es que si esperamos a que termine de permear una cultura sostenible (social, corporativa, alimentaria) que regenere la forma de relacionarnos con el entorno y revierta la inercia actual, hay buenas posibilidades de que sea demasiado tarde.

Sigue leyendo: El jaguar se debate entre la vida y el mercado negro en México