Mira el documental favorito de Stanley Kubrick que fue nominado al Óscar (📽️)

El documental “Universo” (1960) inspiró una de las más aclamadas películas de Kubrick. ¡Míralo!

La asombrosa visión del universo que el aclamado director Stanley Kubrick logró con 2001: Odisea del espacio (1968) es un milagro de los efectos especiales. Antes de las técnicas digitales, e incluso antes de que la primera fotografía del planeta Tierra se diera a conocer, Kubrick retrató el espacio exterior de manera impresionante y exquisita. Su incomparable imaginación tuvo mucho que ver, pero pocos conocen la influencia que Universe, un documental corto nominado al Óscar en 1961, tuvo en él.

Este documental fue olvidado con el paso del tiempo, pero su lanzamiento dejó una huella indeleble en Kubrick. ¿Qué hay de interesante en Universe? En primer lugar, sus fascinantes efectos visuales. El filme de Roman Kroitor y Colin Low incorpora la técnica de “animación realista” que Kubrick llevaría a la más alta cúspide. En Universe se exploran las regiones más remotas del espacio, más allá de donde podría llegar cualquier telescopio. 

El aclamado director quedó tan sorprendido con el documental que lo estudió detalladamente para poder replicar su técnica. Incluso fue un paso más allá: contrató a Wally Gentleman, el maestro detrás de esos efectos visuales, para su película. Pero quizá la contratación que más ha marcado la historia del cine es la de Douglas Rain, narrador de Universe, cuya voz animaría nada menos que a HAL 9000, la supercomputadora frívola más querida de todos los tiempos. 

Este documental fue el primero en probar que la cámara podía servir de telescopio para asomarse a los cielos. Míralo entero aquí:

 



Poesía cósmica: hallan meteoro en la Antártida que contenía un cometa en su interior

Pero, ¿cómo llegó ahí?

La Antártida es un territorio colonizado por el espacio. Ahí, la NASA y otras agencias espaciales han encontrado más de 20,000 meteoros. Y es que las condiciones de ecosistemas gélidos o desérticos funcionan como una caja, que preserva intactos los cuerpos celestes que caen desde el espacio.

 

Una antropología del universo

Fue en este continente helado donde se encontró un meteoro que guardaba un secreto en su interior: el fragmento de un cometa.  Tras minuciosas observaciones, un equipo internacional de científicos, dirigidos por investigadores españoles de la Universitat Politècnica de Catalunya, encontraron el diminuto fósil en este meteoro, que ha sido atesorado por la NASA durante años y cuyo nombre es La Paz 02342.

El núcleo de los cometas está constituido por materia estelar y hielo.
Su estela es una atmósfera formada de gas y polvo.

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CSIC-IEEC/NASA

El fósil estelar encontrado en el meteoro antártico es tan pequeño –de apenas 100 micras– que fue necesario usar tecnología que permite realizar sondeos electrónicos a escala nanométrica. Pero queda una pregunta…

 

¿Cómo llegó ahí?

El meteoro está compuesto por una mezcla inusual de materiales orgánicos, incluidos granos presolares sintetizados en estrellas, los cuales enriquecieron los materiales primigenios de nuestra galaxia. Esto hace de todos estos cuerpos estelares una especie de “cápsula del tiempo”, misma que permite conservar muchos de los elementos presentes en el universo, incluidos los volátiles cometas.

Los asteroides, que son el material del que proviene la mayoría de los meteoros, también tuvieron un proceso de desarrollo. Según los científicos, La Paz 02342 viene de un asteroide que aún se encontraba en crecimiento hace más de 3 millones de años. Dicho asteroide capturó al pequeño cometa y lo alojó en una zona que posteriormente se desprendería, convirtiéndose en un meteoro.

Así que no estamos sólo ante un trozo de poesía cósmica pura, sino también ante la posibilidad de conocer más de la química del universo temprano, época en la cual este cometa se paseaba antes de ser absorbido por un asteroide –imagen que, por lo demás, tiene su parte lúgubre–. Nos encontramos ante una emocionante antropología del universo que nos hace preguntarnos…

¿Será que algún día terminaremos de desentrañar los secretos del cosmos?

 

* Imagen principal: María del Sol Hernández-Bernal, edición Ecoosfera



¿Qué son las constelaciones?

Dibujos, guías y depósitos de historias; ¿quién las descubrió?

En algún momento de la historia, todo lo que veías en el cielo nocturno era el incandescente brillo de las estrellas; había poca luz artificial y poco ruido que interrumpiera los mapas que trazaban en el cielo. Los navegantes les encomendaron viajes, los antiguos griegos vieron en ellas la continuación a sus historias y hoy son reconocidas por todos.

Las constelaciones son el producto directo de la unión entre la naturaleza y el artificio: su existencia comprueba la fuerza de la imaginación colectiva a través del tiempo. Todas tienen nombre y ubicación pero, ¿qué son exactamente?

Una constelación es un grupo de estrellas que crean un patrón en el cielo. Actualmente se cuentan 88 de ellas, según registra la Universidad de Saint John’s.

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The Celestial Atlas of Flamsteed (1795)

 

¿Quién las nombró? 

La interpretación de estos patrones difiere por culturas: lo que los griegos llamaron Ursa Maior era una caravana de reyes para los árabes, un cucharón para los nativos americanos y una enorme ave (Wuqüb’ Kaqix) para los mayas.

Varias de las 88 constelaciones reconocidas oficialmente fueron nombradas en el siglo 270 a. C. por el poeta Arato en su poema “Fenómenos”Otras, como Microscopium, se descubrieron en el siglo XVII. 

El astrónomo árabe Al-Sufi tradujo el Almagesto de Ptolomeo (un catálogo detallado del conocimiento astronómico griego) en el siglo X. Gracias a su trabajo se conocieron los nombres latinos que los astrónomos de hoy en día utilizan para ubicar cuerpos celestes. 

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Un mapa de leyendas

Durante milenios, las constelaciones han sido el depósito de un sinfín de historias. Según los astrónomos, algunas secciones del cielo permiten leer mitos como el de Perseo y Andrómeda parte por parte.

Las constelaciones representaban una manera realmente práctica para transmitir toda esta sabiduría popular, pero también tenían una función predictiva. Los humanos de hace siglos miraban el cambio de las estaciones en el cielo y establecían en torno a ellas el ritmo de sus vidas.

Hoy no son sólo un espectáculo visual, también son esenciales para los astrónomos. Las constelaciones marcan territorios específicos en el cielo; por ejemplo, Sagitario se encuentra justo en el centro de la Vía Láctea. Además, las estrellas deben sus nombres a ellas, como Alpha Centauri, que se ubica en la constelación Centauro. 

 

¿Algún día desaparecerán?

Estos patrones de luz son prácticamente fijos: las estrellas que observamos agrupadas ahora son las mismas de hace 3,000 años.

Incluso si se modificaran, no sería difícil hallarlas de nuevo. En algún momento, esas 88 constelaciones fueron iguales al infinito: aún hoy las posibilidades de ensanchar, acortar o borrar por completo ese número son incalculables.

Quizá en el siguiente siglo las constelaciones muden de nombre y símbolo. Lo seguro es que la naturaleza continuará inspirando la creatividad de los seres humanos y configurando las inmensas posibilidades de la vida en este planeta.

Autor: Marcela Santos
Twitter: @marcesant