La bicicleta se ha convertido en el ícono de la movilidad sustentable. Rápida, práctica, económica y limpia, esta forma de movimiento confronta hoy al vehículo que hace unas décadas tomó por asalto a la sociedad y, de la mano de la explotación de los hidrocarburos, se consagró como rey del imaginario en movimiento: el automóvil. 

Por eso hoy, 19 de abril, celebramos a la bicicleta en su día, por brindarnos la posibilidad de perseguir un futuro con menos contaminación ambiental, sonora y mercantil –recordemos que el automóvil se convirtió también en motor de aspiración y estatus–. Aunque a muchos les sorprenderá saberlo, el Día Mundial de la Bicicleta tiene un antecedente profundamente psicodélico. Sí, esta fecha nos remite al descubrimiento de uno de los agentes alterperceptivos más poderosos que han acompañado al ser humano en el último siglo: el LSD. 

Fue una mañana del 19 de abril de 1943, en la ciudad suiza de Basilea, que el químico Albert Hofmann probó por primera vez un compuesto en el cual había trabajado durante meses. Derivado del cornezuelo de centeno (Claviceps purpurea), el compuesto fue ingerido experimentalmente por Hofmann. Al ver que su experimento no le producía ningún efecto, el brillante científico decidió moverse de su laboratorio, para lo cual se montó en su bicicleta. Entonces, un portal se abrió: una explosión de visiones y sensaciones lo abrazó y, desde entonces, esa puerta jamás volvió a cerrarse. 

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El histórico momento ocurrió a bordo de una bicicleta, razón por la cual el 19 de abril hermanó, quizá para siempre, a ciclistas y psiconautas alrededor del mundo. Que la población de una ciudad, o al menos un creciente sector, se desplace cotidianamente en bicicleta ha probado ser una de las mejores noticias para la salud integral de una urbe. En este sentido, no debería sorprendernos el hecho de que este transporte haya estado “casualmente” conectado con el primer viaje de LSD en la historia. 

Si la dietilamida de ácido lisérgico abrió nuevas praderas a la conciencia humana, la bicicleta, quizá en el mismo tenor, abre hoy las ventanas a un futuro posible: el de ciudades sustentables, ágiles y accesibles. Por eso en Ecoosfera el 19 de abril se celebra, y se seguirá celebrando mientras la vida lo permita. 

¡Feliz Día Mundial de la Bicicleta!