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La ciencia detrás del amor, ¿por qué nos enamoramos?

Por: Ecoo sfera12 de febrero de 2022

El concepto del amor quizá uno de los más polisémicos que existen. Cada mente construye su propia perspectiva sobre el amor y por lo tanto, existen tantas definiciones como personas en este mundo. Meternos en una discusión sobre qué sería descender en una espiral sin salida donde no hay verdades absolutas. Pero lo que sí se puede aseverar es que definitivamente este sentimiento genera experiencias corporales que nos hacen sentir que es real. Todas estas sensaciones provienen de la ciencia detrás del amor, un complejo sistema de químicos que se aventuran a navegar por el cuerpo para hacernos sentir vivos.

Imagen: Emoczo

La fórmula química del amor

Según la Dra. Helen Fisher experta en biología y el comportamiento humano, puede decirse que el amor se divide en tres categorías: lujuria, atracción y apego. Si bien en algunas ocasiones existen superposiciones, cada una de estas categorías tiene su propia fórmula química. Es decir, cada caso posee su propio conjunto de hormonas generadas por el cuerpo para hacernos sentir alguna de las tres sensaciones individualmente o simultáneamente.

Lujuria

La lujuria está dada por las hormonas sexuales; estrógeno y testosterona. Es una categoría biológicamente muy importante pues de ella depende la supervivencia de las especies, incluida la nuestra. El hipotálamo es el protagonista en esta historia, estimula la producción de dichas hormonas en el aparato reproductivo de los humanos. Y aunque que se han catalogado como hormonas exclusivas del sexo masculino (testosterona) o femenino (estrógeno), lo cierto es que ambos comparten la producción de las dos hormonas.

Imagen: Jesse Lenz

Atracción

Por su parte la atracción parece ser un fenómeno distinto, aunque no deja de estar relacionado con la lujuria. Si bien puede desearse a alguien que nos atrae y viceversa, también pueden darse la una sin la otra.

El hipotálamo también se encarga de la producción de otro tipo de hormona conocida como dopamina. Esta juega un papel importante en los mecanismos de recompensa cerebrales y se presenta en el momento de la atracción. Por esta razón es que los primeros meses en que nos sentimos atraídos hacia una persona, pueden resultar sumamente emocionantes. La norepinefrina también aparece durante esta etapa, lo que eleva todavía más lo vertiginoso del asunto, pues nos hace sentir energéticos y eufóricos.

Pero una hormona más entra en juego en la fórmula química de la atracción aunque no en abundancia, sino que brilla por su ausencia. El enamoramiento en esta fase se caracteriza por presentar niveles bajos de serotonina, un neurotransmisor que se sabe está involucrado en el apetito y el estado de ánimo. De hecho, las personas con Trastorno Obsesivo Compulsivo, también presentan niveles bajos de serotonina. De aquí que los científicos especulen que aquí se encuentra la clave para comprender lo abrumador que también puede resultar el sentirse atraído hacia alguien.

Apego

Finalmente viene el apego, que es la cumbre de la ciencia detrás del amor. Gracias al apego, se logra brincar de la euforia de conocer a alguien nuevo y transformarla en un vínculo a largo plazo. Pero también se sabe que esta categoría es la única que no es exclusiva de las relaciones de pareja, sino que media las amistades y relaciones familiares.

Las hormonas principales del apego son la oxitocina y la vasopresina. La primera se conoce como la ‘hormona del abrazo’ debido a que es la responsable de los vínculos. El cuerpo la libera en distintas actividades que van desde las relaciones sexuales, pasando por el parto y la lactancia. Esta variedad dentro de la misma semántica puede sonar un poco perturbadora, pero lo cierto es que se trata de actividades vinculantes gracias a la oxitocina.

Cuando el amor se pone en acción, ya sea de pareja o amistad, el cerebro rápidamente despliega su arsenal de neurotransmisores que determinarán muchas de las decisiones que formen nuestra vida. Aunque hay que decir que todo lo relativo a lo humano siempre resulta mucho más complejo que lo que una fórmula química puede expresar. Pero por ahora tenemos la explicación que nos ofrece la ciencia para comprender por qué nos invaden ciertos sentires cuando el amor toca a la puerta.


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