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 Luego de vivir 25 años en un circo, un oso disfruta de la libertad (y el sol)

La vida circense se caracteriza por sus crudas condiciones de vida que implican no establecerse en ningún sitio de forma permanente. Además de las incesantes prácticas que demandan exigencias altas para cumplir con las actuaciones. Un estilo de vida que los humanos han decidido adoptar, pero que no se adecua bajo ninguna circunstancia a la vida silvestre. Esta es la historia de uno de los tantos animales que han sufrido el maltrato de la vida circense, un oso conocido como Toshka que pasó 25 años en un circo y que finalmente se le puede ver viviendo felizmente libre.

Toshka es un oso pardo que pasó la mayor parte de su vida en un circo de Ucrania. Se le entrenó para el espectáculo bajo condiciones inaceptables por el simple hecho de privársele de su libertad. Durante 25 años actuó en los espectáculos circenses que implicaban comportamientos antinaturales para su especie. Afortunadamente la perspectiva sobre el uso de animales en circos poco a poco va cambiando y ahora se reconocen los derechos de la vida silvestre de vivir en libertad y en su propio hábitat natural.

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Luego de que se le rescatara, se ingresó a Toshka en un centro de rehabilitación para animales. Durante su estancia en el circo, pasó la mayor parte de su tiempo encerrado en una jaula pequeña para su gran tamaño y utilizando un bozal. Prácticas que dejan huella en los animales quienes tienden a desarrollar diversos trastornos como ansiedad severa. Se han observado animales con secuelas graves a causa de los maltratos.

Un final feliz

Cuando finalmente Toshka se encontró con su libertad en un refugio, pasó dos semanas completas detrás de los arbustos sin dejar que nadie se le acercara. Su miedo a la gente era evidente, pero los cuidadores se encargaron de enseñarle que los humanos también pueden ofrecerle cariño y seguridad. Poco a poco se mostró más cómodo con su entorno y ahora es un oso que vive felizmente en libertad. Se le puede apreciar tomando baños por horas bajo el sol, su actividad favorita. Toma una posición sentado y se deja consentir por sus cuidadores.

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Los animales silvestres pertenecen a su hábitat natural, sustraerlos de su libertad con el simple pretexto del entretenimiento es sinónimo de no respetar la vida misma. En la mayoría de ocasiones donde se rescatan animales de circo, hay maltratos y prácticas crueles detrás. Situaciones que no deben permitirse bajo ninguna circunstancia y afortunadamente las leyes están cambiando a favor de los derechos de los animales. Toshka es uno de los miles de casos que existen alrededor del mundo y por fortuna, esta vez finalmente el oso se encontró con su libertad.

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Etiquetas:animalescirco
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