Despojo de nuestro pasado: una razón más para cuestionar la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

El patrimonio arqueológico del ex lago de Texcoco peligra con la implementación de este megaproyecto.

*Por: Sofía Enrigue

 

Durante la época de la conquista, en México se construyeron iglesias sobre edificaciones prehispánicas que tenían un carácter sagrado para las antiguas civilizaciones, como parte de la labor evangelizadora de la religión católica hacia los mexicas. Hoy en día sucede algo similar, esta vez bajo el estandarte del desarrollo: se devastan ecosistemas, se desplazan comunidades y se destruyen zonas arqueológicas. Esta palabra, desarrollo, parece haber permeado en todos los discursos políticos sin ningún tipo de cuestionamiento sobre lo que realmente significa. Nos limitamos a pensarla como un crecimiento meramente económico dejando de lado el principio de equilibrio entre economía, sociedad y medioambiente. Bajo esta idea de desarrollo económico se aprobó la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), que se está edificando sobre una región del ex lago de Texcoco que abarca los municipios de Texcoco, Atenco y Ecatepec, un área llena de riqueza ecológica, cultural y arqueológica. Los argumentos presentados en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) por los promoventes del aeropuerto, contienen una serie de deficiencias que ponen en tela de juicio la resolución favorable otorgada para la implementación de dicho megaproyecto.

INAH                                                                                                                                                                                                 

Sobre lo que concierne a nuestro patrimonio arqueológico, en la MIA se establece que habrá afectación de dicho acervo en la región, pero que se están llevando a cabo las medidas necesarias para contener esos riesgos a través de estudios prospectivos y de rescate de vestigios arqueológicos por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los promoventes del megaproyecto afirman que “por tratarse de un punto que antiguamente fue un lago, no se espera que en el sitio del Proyecto se encuentren monumentos o construcciones de importancia”. Sin embargo, Luis Morett, investigador de la Universidad Autónoma Chapingo, junto con Jeffrey Parsons, de la Universidad de Chicago, asegura que:

es una de las regiones menos estudiadas de la cuenca de México, pero una de las que mayor potencial arqueológico y paleontológico tiene, ya que se han identificado 28 sitios arqueológicos y 270 puntos con vestigios prehispánicos.

(Parsons y Morett, 2004)

En un reporte de la Universidad Autónoma de Nuevo León se mencionan los siguientes criterios detectados en la zona del proyecto del NAICM, por los cuales se le define como zona de interés arqueológico:

  • Existe concentración de materiales arqueológicos en áreas reducidas.

  • Existen elevaciones naturales utilizadas como campamentos estacionales donde se efectuaban diversas actividades relacionadas con la caza, pesca y producción de sal.

  • Se han detectado zonas especiales donde se hacían ritos y ceremonias practicados por los habitantes de las poblaciones prehispánicas cercanas a los cerros que rodean el lago de Texcoco.

  • Se han encontrado por lo menos dos asentamientos con presencia de ofrendas.

En diversos artículos se ha hecho referencia a Morett, quien afirma que de ser profundamente explorada, en esta región se puede encontrar información sobre la antigua explotación de sal y restos arqueológicos del sistema hidráulico que regula los niveles de agua en toda la zona lacustre y gracias al cual, afirma, fue posible la construcción y el uso del cultivo en chinampas en el lago Chalco-Xochimilco. Por otro lado, la vasija de obsidiana con forma de mono, una de las piezas más emblemáticas del Museo Nacional de Antropología e Historia, fue encontrada en Texcoco, y aunque no sé conoce el sitio exacto, representa una muestra más de la riqueza de vestigios arqueológicos de dicha región (Walsh, 2004). Y no sólo eso, se han encontrado restos de fauna y esqueletos humanos prehistóricos, entre ellos los restos de cinco mamuts, y “El hombre de Tepexpan”, esqueleto de 7,000 años de antigüedad, considerado el más antiguo de América Latina en la fecha de su descubrimiento (De Terra, 1947).

Estos vestigios representan hallazgos de gran interés para realizar estudios de paleontología y evolución.

Por otro lado, arqueólogos que se dedican a hacer proyectos de salvamento con el INAH, mencionaron en una entrevista con Contralínea (Mendoza, 2015) que los estudios de prospección arqueológica descritos en los reportes de las excavaciones fueron realizados de forma muy superficial. Por lo tanto, reprochan que no se hayan utilizado herramientas geofísicas con las que cuenta el INAH, gracias a las cuales se puede explorar a profundidades de 12 a 20 metros sin necesidad de hacer excavaciones. El artículo 2o de la Ley Orgánica del Instituto Nacional de Antropología e Historia, establece que:

Son objetivos generales del Instituto Nacional de Antropología e Historia la investigación científica sobre antropología e historia relacionada principalmente con la población del país y con la conservación y restauración del patrimonio cultural arqueológico e histórico, así como el paleontológico; la protección, conservación, restauración y recuperación de ese patrimonio y la promoción y difusión de las materias y actividades que son de la competencia del instituto.

Es preocupante que los estudios de prospección no se hayan realizado de manera exhaustiva, ya que los arqueólogos prevén que la mayoría de los vestigios arqueológicos aparezcan mientras se lleven a cabo las excavaciones, haciendo imposible su recuperación y salvamento. Para dicho caso se debería tomar en cuenta que el artículo 52 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas establece que a “quien por cualquier medio dañe, altere o destruya un monumento arqueológico, artístico o histórico, se le impondrá prisión de 3 a 10 años y multa hasta por el valor del daño causado”.

                             El País                                                                                                                                                                                        

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, ha resaltado la importancia de preservar tanto el patrimonio natural como el patrimonio cultural, señalando a este último como una pieza fundamental para el desarrollo sostenible de los países, comunidades y pueblos. No es responsable mirar hacia el futuro sin tener conocimiento y aprendizaje del pasado. La construcción del NAICM no es el único caso de la constante devastación y despojo que ha sufrido México de su patrimonio cultural autóctono. Centros comerciales, viviendas, carreteras y obras de transporte público son otros de los ejemplos de megaproyectos que han hecho de nuestro acervo arqueológico y paleontológico un acervo vulnerable y poco protegido. La destrucción de los restos de nuestro pasado se traduce en la imposibilidad de poder apreciar y difundir nuestro patrimonio cultural a futuras generaciones.

Por lo tanto, la aprobación del proyecto del NAICM, a pesar de la destrucción deliberada de nuestro patrimonio arqueológico, y de los gravísimos daños sociales y ambientales que provoca, representa una razón más para cuestionar, enfrentar y debatir las decisiones de nuestros gobernantes.

 

Referencias

De Terra, H. (1947). New evidence for the antiquity of early man in Mexico. Revista Mexicana de Estudios Antropológicos, 8: 69–88.

Mendoza, E. (2015). Nuevo aeropuerto arrasará zona arqueológica. Contralínea, 427. Recuperado el 20 de junio de 2017 de: http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2015/03/08/nuevo-aeropuerto-arrasara-zona-arqueologica/.

Parsons, J. R. y Morett L. (2004). Recursos acuáticos en la subsistencia azteca: Cazadores, pescadores, y recolectores. Arqueología Mexicana, 12(8):38–43.

Walsh, J. M. (2004). La vasija de obsidiana de Texcoco. Arqueología Mexicana, 70: 66-67.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


La Aerotrópolis: la urbe satélite del nuevo aeropuerto de la que no se sabe nada

La urbanización de un predio de este tamaño tiene varias implicaciones en cuanto a consumo de agua, energía, manejo de residuos y otro tipo de impactos negativos como la congestión vehicular.

Por: Damián McAnally

 

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México promete ser la gran obra del sexenio. Ubicado en los remanentes del antiguo lago de Texcoco, este proyecto se ha mostrado en los medios de comunicación como el aeropuerto que será el más sustentable del mundo. Se habla del primer aeropuerto en conseguir certificación LEED Platino, una certificación ambiental para construcciones y en la cual el platino es el nivel más alto. También se habla de un aeropuerto construido por personas que entienden el contexto del espacio en el que se construye y que traerá desarrollo y orgullo a las comunidades locales. No obstante, este proyecto ha estado rodeado de irregularidades en varias de sus etapas de desarrollo. Muchas de estas irregularidades están relacionadas con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que fue presentada por el Gobierno Federal y posteriormente aprobada por SEMARNAT (UCSS, 2015).

lago de texcoco-

Son varias las irregularidades en la MIA, pero sin duda una de las más preocupantes es la gran omisión que se hace respecto a una parte del proyecto que es la Aerotrópolis. Esta parte del proyecto es una zona de 375 hectáreas ubicada entre la terminal del aeropuerto y la autopista Peñón-Texcoco, en donde se promoverá el desarrollo inmobiliario para crear zonas de libre comercio y áreas comerciales. Todo esto con el fin de satisfacer las necesidades de los viajeros y empleados del aeropuerto. En la MIA se omiten los detalles de esta parte del proyecto, así como cualquier cosa que tenga que ver con los impactos negativos de índole ambiental que podría tener, y por lo tanto, también cualquier cosa que hable de las medidas de mitigación y compensación que lo acompañan (GACM, 2014). La urbanización de un predio de este tamaño tiene varias implicaciones en cuanto al consumo de agua, energía, manejo de residuos y otro tipo de impactos negativos como la congestión vehicular. Por lo tanto, omitir deliberadamente a la Aerotrópolis de la MIA equivale a que esté exenta de un proceso de evaluación de impacto ambiental. Más grave es este problema considerando que SEMARNAT aprobó el proyecto sin ningún tipo de condicionamiento.

aerotropolis-urbe-satelite-nuevo-aeropuerto-ciudad-de-mexico-impacto-peligros

El tipo de desarrollo que implica la Aerotrópolis (y el nuevo aeropuerto en general) contraviene el Ordenamiento Territorial del Estado de México. Este ordenamiento establece que en la zona donde se planea la construcción del nuevo aeropuerto se deben realizar únicamente actividades de bajo impacto y de conservación, así como también prohíbe la construcción de grandes obras de infraestructura (GEM, 2016). En la MIA se busca minimizar las implicaciones de esta violación tan grave sosteniendo que el ordenamiento estatal no es vinculante en la zona donde se construirá el aeropuerto, pues se trata de una zona federal (GACM, 2014). 

Es importante notar que el ordenamiento ecológico territorial es una herramienta prevista en la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, en donde se establece que es competencia de la Federación la aplicación de los instrumentos previstos en dicha Ley, por lo que el Ordenamiento Territorial del Estado de México no tendría por qué ser una excepción. Por otro lado, en dicha Ley no se habla de que dichos ordenamientos no puedan regular zonas federales, por lo que el argumento del Gobierno Federal para ignorar el ordenamiento estatal no tiene un sustento real (CDCU, 1988).

aerotropolis-urbe-satelite-nuevo-aeropuerto-ciudad-de-mexico-impacto-peligros
Proceso

Al analizar lo anterior, resulta evidente que el bombardeo mediático que rodea al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México impulsado por el Gobierno Federal no es más que un maquillaje verde para un proyecto que viola la misma Ley que el Gobierno Federal tiene dentro de sus competencias aplicar. La violación del ordenamiento estatal tiene serias implicaciones en distintos niveles; desde la vegetación que será directamente removida, hasta en las aves migratorias que encuentran en estos remanentes del lago de Texcoco una zona de descanso y anidación. La Aerotrópolis, por otro lado, aparte de violar el ordenamiento estatal también hace que las aproximaciones en cuanto al consumo de agua y energía, así como la generación de residuos de todo el proyecto sean inexactas. Al no tener detalles de esta parte del proyecto, no se puede evaluar de manera precisa el impacto que tendrá a mediano y largo plazo. Tampoco queda claro cómo es que la Aerotrópolis beneficia a las comunidades cercanas, como se sostiene a lo largo de la MIA.

SEMARNAT aprobó un proyecto lleno de contradicciones y huecos muy peligrosos que representan un riesgo enorme para el ambiente y las comunidades cercanas al proyecto. Entonces, ¿dónde queda la sustentabilidad de la que tanto se habla? El hecho de que el edificio terminal del nuevo aeropuerto tenga certificación LEED Platino dice poco sobre la sustentabilidad de un proyecto que incluye una urbanización de la que poco o nada se sabe. La Aerotrópolis podría entonces ser cualquier cosa y, por ende, también sus impactos. 

 

Referencias

Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. (1988). Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente. Capítulo II, Art. 6.

Gobierno del Estado de México. (2006). Ordenamiento Ecológico del Estado de México. Pp. 26 y 81.

Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. (2014). Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional. MIA-15EM2014V0044.

Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. (2015). Análisis del Resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S.A. de C.V.”. MIA-15EM2014V0044.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


La Semarnat autorizó la siembra de especies invasoras en Texcoco

Las especies invasoras son aquellas que no pertenecen naturalmente a un sitio y que debido a la falta de deparadores o reguladores naturales se convierten en plagas incontrolables

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México  navega con la bandera del “aeropuerto más sustentable”. Sin embargo, esto no es más que un disfraz verde utilizado para validar su construcción (1). Por ejemplo, la principal medida de compensación ambiental del proyecto es la siembra masiva de especies invasoras.

Las especies invasoras son aquellas que no pertenecen naturalmente a un sitio y que debido a la falta de deparadores o reguladores naturales se convierten en plagas incontrolables. Me pregunto si la SEMARANT ignora que la introducción de especies invasoras es la segunda causa más importante para la pérdida de biodiversidad a nivel mundial.

Debido a la vocación lacustre de Texcoco, el suelo es muy salado y pocas especies nativas pueden sobrevivir en esas condiciones. Sin embargo, para justificar la construcción del Nuevo Aeropuerto era necesario encontrar especies que pudieran tolerar altas salinidades y así transformar lo que debería ser un lago en un bosque. Así, el programa de compensación pretende sembrar 264,534 individuos de especies invasoras de árboles cuyos efectos nocivos para la flora y fauna nativa han sido ampliamente estudiados y muy bien documentados a nivel nacional e internacional (2, 3, 4).

Por ejemplo, se sembrarán más de 259,000 individuos del género africano Tamarix (cedro salado). De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), el cedro salado es una de las principales amenazas para la flora y fauna nativa de las Áreas Naturales Protegidas a nivel nacional debido a que “sus raíces se extienden hasta llegar a niveles freáticos profundos, mientras que sus hojas almacenan la sal excedente hasta que se caen; al acumularse en el suelo, aumentan su salinidad, con lo que impiden la germinación y crecimiento de las especies nativas. Además, las hojas muertas acumuladas en el suelo son muy inflamables, y por lo tanto aumentan la frecuencia de los incendios; la invasión de tamariscos provoca cambios profundos en la dinámica del agua y en la comunidad biótica. Los bosques maduros constituidos de tamarisco, transpiran grandes cantidades de agua, y esto puede hacer descender el nivel freático más allá del alcance de las especies nativas” (4).

Tamarix-456x346

 

Cedro salado (Tamarix)

Una vez que una especie invasora se establece en un nuevo territorio, su dispersión es incontrolable y su erradicación imposible. Por lo anterior, la siembra del cedro salado debe de ser evitada sin excepción alguna dentro del territorio mexicano. En consecuencia, es completamente inaceptable que la SEMARNAT haya aprobado esta siembra masiva. Por ningún motivo puede esto considerarse una medida de compensación, al contrario, sería una actividad que traería gravísimos impactos ambientales a mediano y largo plazo para los ecosistemas del Valle de México.

Si tomamos en cuenta, además, que desde la década de los setenta muchos especialistas y urbanistas señalan que Texcoco debe recuperar su vocación lacustre, queda más claro aún que construir ahí el Nuevo Aeropuerto es una atrocidad, pues significa perder la última esperanza que tiene esta metrópoli de asegurar el abasto de agua a mediano y largo

plazo.

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

 

Publicado también en Animal Político

* Fernando Córdova Tapia es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Referencias

1. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044. 2015. Descargar.

2. Briken y Cooper, 2006; Briken A. S. y Cooper D. J. 2006. Processe of Tamarix invasion and floodplain development along the lower Green River, Utah. Ecological Applications 16: 1103-1120.

3. Natale E. S., Gaskin J., Zalba S. M., Ceballos M. y Reinoso H. E. 2008. Especies del género Tamraix (Tamaricaceae) invadiendo ambientes naturales y seminaturales en Argentina. Boletín de la Sociedad Argentina de Botánica 43: 137-145.

4. Blancas-Gallangos et al., 2012 Blancas-Gallangos N., Rubio-Taboada P. M. y Santos- González P. 2012. Control de la especie invasora Casuarina equisetifolia (Pino australiano) en el APFF Manglares de Nichupté. Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

5. CONANP. 2009. Diagnóstico de especies invasoras (EI) y sus efectos en las ANPs de competencia federal.

Autor: Fernando Córdova Tapia