“Encuentra tu pasión”, el peor consejo que puedes seguir en estos tiempos, según la ciencia

La sociedad actual ha construido la falsa creencia de que las pasiones se descubren. La frase “Busca tu pasión y vive de ella” es uno de los peores consejos para este siglo.

Es injusto pensar que la pasión se revela como acto de magia o que está escondida en algún lugar, como si no tuviera relación con la voluntad humana, porque entonces sería algo vinculado a la suerte, el azar o a la fortuna de cada persona.

 

¿Y si no tuvieras la ‘suerte’ de encontrar tu pasión?

Recientemente, en una investigación científico se comprobó que la pasión por algo no surge de la noche a la mañana y tampoco es algo que se pueda comprar o vender (en una licenciatura, por ejemplo). Según el estudio de la Universidad de Stanford y el Yale-NUS College de Singapur, la pasión parte de una semilla que es la curiosidad y que se va nutriendo a partir de la persistencia y la constancia de cada persona para conocerla.

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Las teorías sobre qué es lo que nos provoca interés

En uno de los experimentos, los 470 participantes (la mayoría estudiantes) tuvieron que leer dos artículos, uno sobre tecnología y otro sobre crítica literaria, y se encontró que aquellos que tenían una mentalidad fija sobre su “pasión” estaban menos abiertos al artículo que estaba fuera de su área de interés.

Los resultados se centraron en la comparación entre personas que tenían una mentalidad de inteligencia fija frente a una de crecimiento, es decir, donde las habilidades todavía pueden cultivarse. Así, se analizaron las diferencias entre individuos con intereses estáticos y aquellos que creen que los intereses se pueden desarrollar con tiempo y esfuerzo.

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Con base en los últimos hallazgos se concluyó que las personas que tienen una mentalidad fija -la creencia casi mística de que las pasiones se nos revelan mágicamente- parecen ser menos curiosas y motivadas que aquellas con una mentalidad de crecimiento, que entienden que los intereses se desarrollan como un proceso.

 

¿Tienes una mentalidad fija o interdisciplinaria?

El estudio advierte que la idea de encontrar tu pasión sugiere un proceso pasivo. Sin embargo, decirle a la gente que desarrolle su pasión sugiere una actividad activa que depende de nosotros y es un desafío perseguirla. De acuerdo con la investigación, esta es “una forma realista de pensar”. No se trata de descubrir una pasión sino de desarrollarla, y eso será posible únicamente en la medida en que estés abierto a saber de otros temas que no sean sólo los de tu área de interés.

 

¿Vas a encontrar tu pasión o a desarrollarla?

 

* Imágenes: Sanja Marusic



Puedes aplicar para viajar gratis a Finlandia en verano y aprender a ser feliz

Al grito de “Encuentra tu calma, conecta con la naturaleza” los finlandeses recibirán a visitantes de todo el mundo para compartirles sus secretos a la felicidad.

Otra vez Finlandia ha ocupado el primer lugar en el ranking del World Happiness Report. Así, se corona en 2019 por vez consecutiva con la distinción “el país más feliz del mundo”, por arriba de otros 156 países. En este índice, que toma en cuenta variables como ingreso, expectativa de vida y “libertad”, el segundo y tercer puestos también fueron para países escandinavos, Dinamarca y Noruega. 

Para celebrar la noticia, Finlandia lanzó un curioso programa que se llama Rent a Finn (renta un finlandés). Consiste en ofrecer viajes gratis a visitantes de otros países para hospedarse con habitantes locales que se han ofrecido a compartir sus respectivas llaves a la felicidad.

Los ocho habitantes voluntarios, que radican en diversos pueblos o ciudades de Finlandia, mostrarán por ejemplo “la simplicidad de la vida en el Arquipiélago”, llevando a su huésped a acampar y navegar en un pequeño velero, o también podrás visitar un pueblo de Laponia donde acompañarás a Esko a recoger moras en el bosque o jugar juegos tradicionales finlandeses.

Por cierto, llama la atención de que las llaves que aparentemente llevan a la felicidad a los habitantes de Finlandia, todas tienen algo en común: la simplicidad y la naturaleza (y esta podría ser una buena pista). 

¿Quieres aplicar para visitar Finlandia?  

Si tras leer esto has sentido el llamado a buscar la felicidad en las latitudes del norte, regocijándote en la generosidad finlandesa, esto es lo que debes hacer:

1. Llena una forma en línea aquí

2. Grábate en video y explica por qué te gustaría ir y cómo te conectas tu con la naturaleza (agrega el video a tu forma).

3. Espera la lista de los elegidos.

 



Nuestro futuro, ¿sensibilizar la máquina o tecnificar el cuerpo?

El auge de los dispositivos tecnológicos en nuestra vida plantea preguntas de urgente relevancia.

Al menos hasta el siglo pasado, la categoría de lo humano era lo suficientemente amplia como para albergar toda la variedad de intereses, procedencias e ideas que pudieran surgir del homo sapiens, este homínido que seguimos siendo; sin embargo, con el avance mismo de la tecnología, la especie se dividió en dos grandes grupos: aquellos que tienen acceso a los gadgets de la economía de consumo y aquellos que no.

 
 
 
 
 
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Esta diferencia es importante no sólo desde un punto de vista económico sino desde un punto de vista ético: ¿es más humano aquel que puede comunicarse en tiempo real de un lado a otro del mundo, y por lo tanto decidir los destinos de las personas que no pueden hacerlo, o bien se trata simplemente de una sociedad de fetiches, donde los objetos (y el poseerlos) se vuelven más importantes que las relaciones sociales que tenemos con otras personas?

Por ejemplo: una persona de clase media o media-alta se encuentra asediado en nuestros días por gran cantidad de información que apela y exige su atención: notificaciones del smartphone, actualizaciones de la tablet, toneladas de correo electrónico (basura o de trabajo, lo mismo da), con lo cual el tiempo destinados a interrelacionarse con otras personas en el universo 1.0 (offline, o en “el mundo real”) se reduce considerablemente. Probablemente esa persona no quiera pasar demasiado tiempo en el universo 1.0 debido a que cree que tiene mayor control sobre su tiempo y su atención mientras está conectado. Pero la realidad es que el universo 2.0, con todas las ventajas y fascinantes vías de desarrollo y aprendizaje que ofrece, no es sino una interfaz de comunicación, una vía o un medio, si se quiere, para conseguir un fin: comunicarse, informar o estar informado; pero esto no es un fin en sí mismo.

 
 
 
 
 
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Hoy en día tenemos más herramientas que nunca para estar comunicados, pero hemos dejado de tener algo que comunicar. Las computadoras son nodos que integran información, pero que hasta hace poco eran incapaces de producirla; ellas eran la heramienta y nosotros la fuente. ¿Seguirá siendo así durante el presente siglo?

Puede ser que los seres humanos en las sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo nos vayamos pareciendo cada vez más a nuestras preciadas máquinas: siempre despiertas, siempre conectadas, siempre listas para responder con más información de salida a la información de entrada que recibimos sin parar. Estamos programándonos inconscientemente para reaccionar a la información en lugar de para pensar: para discernir qué tanto de la información que recibimos es valiosa y cuánta es sólo basura. 

Al decir esto no nos consideramos dentro de la tendencia “apocalíptica” que Umberto Eco señaló en su famoso libro, Apocalípticos e integrados, sino que nos proponemos pensar hasta qué punto ya no somos capaces de ubicarnos espontáneamente en ninguno de los dos parámetros señalados por el escritor italiano. El humano de hoy en día se parece más a una interfaz autónoma que recibe y procesa información, en lugar de una mente capaz de crearla y darle forma: somos cada vez más una máquina sensible respondiendo a impulsos del entorno, una computadora humana que aprende a resolver problemas, a contestar correos, a tuitear a velocidades vertiginosas sin detenerse un momento a pensar sobre dónde está parado, o hacia dónde desemboca este tren del progreso.

La impronta de nuestro tiempo parece ser, como bien apunta Douglas Rushkoff, “programa o prepárate para ser programado”: ¿en qué lugar de la balanza nos colocaremos? ¿Dónde te situarás tú?

 

*Fotografías: Nirav Patel