Si tus antidepresivos no funcionan, puede que padezcas un nuevo tipo de depresión

Neurocientíficos han encontrado que la depresión podría tener más de una forma de manifestarse (y por tanto, de tratarse).

La depresión es un estado que forma parte de la esencia del ser humano. No obstante, en los últimos tiempos se ha intensificado tanto en magnitud –pues afecta ya a más de 300 millones de personas en el mundo– como en la profundidad de sus síntomas en la psique colectiva.

No cabe duda de que muchos elementos externos, provenientes de las formas de vida actual, promueven la depresión; pero esta condición es también, y fundamentalmente, un desbalance químico en nuestro organismo. Por eso no se puede hablar de un solo tipo de depresión, pues el delicado equilibrio entre neurotransmisores y hormonas es lo que puede romperse y jugarnos a favor o en contra.

Pero la manera en la que eso suceda, no es igual en todos.

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El desbalance químico que más se le atribuye a la depresión es cuando nuestro cerebro no produce suficiente serotonina y noradrenalina, dos neurotransmisores cuya concentración en el cerebro es clave para la regulación del organismo (los ciclos de sueño y de la actividad sexual, por ejemplo). Pero por supuesto, eso no es todo. Muchas personas tienen una predisposición genética, pues algunos genes transportadores de aminoácidos, hormonas y neurotransmisores funcionan de manera distinta en cada individuo, debido principalmente a la herencia.

 

Las proteínas también cuentan

Más aún: las proteínas podrían tener un importante papel en los cuadros depresivos. Un grupo de neurocientíficos de HU’S Graduate School of Integrated Arts and Sciences encontró que una proteína llamada RGS8 está involucrada en la regulación del humor en los ratones, pues está encargada de controlar una hormona llamada MCHR1 que, cuando está activa, regula el sueño, el apetito y las respuestas emocionales.

Por ello, los niveles bajos de esta proteína pueden volver aún más grave cualquier cuadro depresivo; faltaría comprobar esto en seres humanos, pero según los investigadores, este fenómeno podría funcionar de manera análoga. Es por eso que estos neurocientíficos llaman a buscar nuevas soluciones contra la depresión, por lo menos en lo que respecta a la farmacología.

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No obstante, las nuevas manifestaciones de la depresión contemporánea necesitan de algo más que viejas soluciones, algo que ha sido parte del debate mundial desde hace más de 10 años. En ese sentido hacen falta nuevas aproximaciones a la depresión, empezando por entender que no sólo se trata de que la curemos con fármacos, sino de que encontremos remedios naturales y tratamientos alternativos más holísticos e integrales.

Afortunadamente, a partir de estudios como el mencionado podría ser que la ciencia comience a abrir sus fronteras y desarrolle fármacos tan complejos e integrales como lo son nuestro organismo y nuestra psique, aunque siempre será necesario tomar en cuenta que, para librarnos de la depresión, debemos cambiar también nuestros hábitos e incluir nuevas prácticas, como puede ser la meditación tao o una nueva dieta que deje atras los ingredientes tóxicos para nuestro estado emocional.

Todo esto tendrá que formar parte de nuevas aproximaciones a la salud de la psique colectiva.

 

* Imágenes: 1) Avalvas; 2) y 3) CC 



Esta animación explora la depresión en nuestra era

Este cortometraje animado retrata la tristeza y el duelo en tan sólo 8 minutos.

Estar deprimido es como vivir en constante acecho. Quien haya sufrido la pérdida de un ser querido, lo sabe mejor que nadie. Después de la negación, la fuerza sofocante de la tristeza se cierne sobre uno e inunda hasta los momentos más cotidianos. Aunque se trata de un sentimiento universal, en muchas ocasiones es difícil transmitirlo.

Ahí es donde entra Blue Hands, una poderosa animación de Diyala Muir.

La protagonista de Blue Hands (Manos azules) despierta con los ojos irritados por el llanto y aborda el transporte público. El destino es incierto, pero su desesperación es clara. En medio de una marejada de gente, ajetreo y locales vistosos que incitan al consumo, esta mujer se encuentra realmente sola a pesar de vivir en una ciudad.

Aferrada a las memorias de una pérdida pasada, vive en un estado de constante desamparo que se representa a través de unas manos azules que la acompañan en todo momento. La ansiedad provocada por las redes sociales, el ajetreo de la vida moderna y la indiferencia colectiva resultan en el aislamiento total de las personas que, como ella, sufren en soledad.

El cortometraje de Diyala Muir condensa este mensaje de manera magistral en tan sólo 8 minutos. Su animación fluida y su música punzante crean una atmósfera que es tan envolvente como la tristeza misma. Quien se haya sentido así alguna vez, entenderá. Míralo entero:



El sol es el mejor antidepresivo natural

Toma luz, no fármacos. La deficiencia de vitamina D es uno de los factores causantes de desbalances en la psique.

Es muy difícil conseguir vitamina D a través de los alimentos, ya que sólo se encuentra en los pescados grasos, algunos hongos y la soya orgánica. La mejor manera de conseguir esta vitamina es, indudablemente, a través del sol. Ya que se produce fotoquímicamente en la piel a partir de 7-dehidrocolesterol, éste se sucede con una eficacia impresionante: al exponer todo el cuerpo al sol durante media hora producimos entre 10,000 y 20,000 UI (unidades internacionales) de la vitamina, lo cual obedece a una reacción con los rayos ultravioleta.

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La falta de exposición al sol en algunos países nórdicos es una de las causas principales de la depresión de los habitantes, al grado de que durante los inviernos les recetan dosis de 3 meses de vitamina D para combatir los efectos físicos causados por la ausencia del sol en cielos permanentemente grises. Una deficiencia de vitamina D sólo se puede combatir tomando la versión sintética, pues los alimentos no aportan las cantidades necesarias para balancear nuestro sistema. Los síntomas de la falta de vitamina D incluyen dolores musculares óseos, deterioro cognitivo en adultos mayores, asma severo en niños pequeños e infecciones debilitantes (respiratorias y estomacales).

Para evitar una deficiencia de la “vitamina del sol” podemos intentar pasar algo de tiempo afuera; las caminatas cortas, los paseos en bicicleta y la lectura en una banca del parque son sólo algunos ejemplos de cómo recargarnos de vitamina D. Siempre es mejor prevenir que lamentar; mientras más informados estemos en cuanto a la salud de nuestro cuerpo, mejor podremos reconocer los síntomas, antes de tener que lidiar con problemas serios. Extrañamente, los países con más deficiencia de vitamina D son Australia, Estados Unidos y Canadá, lo cual nos recuerda que pasar todo el día encerrado en una oficina o en casa no le aporta nada a nuestra salud; una vida pasiva es mucho más nociva que una activa.

Pareciera que los humanos dependemos de la luz solar tanto como las plantas, lo cual reafirma el hecho de que a pesar de nuestra forma no sustentable de vida, tenemos mucho más en común con el reino vegetal de lo que creemos. El balance de nuestro planeta se refleja en todos los niveles; debemos empezar cuidando nuestro organismo, para después poder ocuparnos de otros.

 

Con información de Oliver Gillie, científico y médico experto en el rubro: Vitamin D can probably stop ‘modern’ diseases (Gillie, 2014).