Millones de brillantes astros yacen sobre nosotros. Algunos desconocidos y otros familiares, unos cuantos masivos y otros apenas visibles. Sin embargo, todos son en sustancia extraordinarios. En 1925, el plano cósmico era aún un baúl inmenso por explorar, aunque pensándolo bien, aún lo es. La gran diferencia es que hoy tenemos tecnología que según parece hace las cosas más sencillas y en los 20´s las herramientas eran limitadas. A pesar de ello, exploradoras incansables como Cecilia Payne miraron el cosmos en busca de respuestas y esta astrónoma logró descifrar para la humanidad la composición de las estrellas.

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Pocos hablan del gran aporte de Cecilia Payne, pero según el astrónomo Otto Struve, el trabajo de Payne ha sido el más brillante jamás escrito en astronomía. Con una sociedad plagada de prejuicios, la trayectoria de Payne en física y las ciencias fue compleja en Inglaterra. Sin embargo, Harvard y sus previas investigaciones en estrellas llegarían a impulsar la curiosidad de la joven astrofísica.

“No hay alegría más intensa que la de encontrarse con un hecho que no se puede entender en términos de las ideas actualmente aceptadas”- Cecilia Payne

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Descubriendo la composición de las estrellas 

Cuando Payne llegó a Harvard contaba con un acervo valioso de espectros estelares. Estaba el estudio de espectros de luz de Gustav Kirchoff y Robert Bunsen en 1859, el cual definió que cada espectro tiene su propia “huella dactilar”. Asimismo, la observación de William Huggins en 2863 que comprobó que algunos de los elementos químicos de las estrellas también se encuentran en la Tierra a partir de sus líneas espectrales.

Hasta ese momento se supo que las estrellas tenían calcio y hierro, pero nada más. Fue entonces que Cecilia Payne desarrolló un exhaustivo análisis de los espectros estelares mostrando que la variación de éstos se debe a los estados de ionización de los átomos, es decir, a diferentes temperaturas.

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Con este hecho, la joven demostró que las composiciones de las estrellas eran casi las mismas para todas; alrededor de 18 elementos. Lo único que cambiaban eran sus temperaturas. Además, Payne también descubrió que el hidrógeno y helio son los dos elementos con mayor presencia en las estrellas.

Es decir, que el resto de los elementos más pesados, que también se encuentran en la Tierra, representan menos del 2% de la masa de las estrellas. En conclusión, la mayor parte de la masa del universo es hidrógeno, el elemento más ligero.

“La recompensa de cualquier científica es la emoción de ser la primera persona en la historia del mundo en ver algo o entender algo”- Cecilia Payne

Hoy sabemos que la composición de las estrellas es en su mayoría hidrógeno y helio, lo demás son elementos pesados. Esto lo conocemos gracias a una joven astrofísica que sin importar el camino del poco reconocimiento social, su mayor recompensa fue descubrir una parte del universo.

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