El cuervo, el ave más inteligente del planeta, ahora es estudiado seriamente por la neurociencia

Una de las aves mas inteligentes del mundo, los cuervos, son ahora el nuevo sujeto de estudio de la neurociencia, por esta razón.

Los cuervos han tenido a lo largo de la historia un significado ligado a la muerte y la oscuridad. Según el antropólogo Claude Lévi-Strauss, esta ave tenía un estatus mítico, pues muchas culturas la veían como mediadora entre la vida y la muerte. Por otra parte, en el conocido poema narrativo de Edgar Allan Poe, el cuervo es una especie de mensajero sobrenatural con un claro simbolismo de oscuridad sempiterna.

Pero la ciencia, ahora quizá más que nunca, ha reivindicado al cuervo como algo más que un símbolo de oscuridad. A partir de muchos experimentos e investigaciones científicas –e incluso con simples ejercicios cotidianos de observación– se ha podido comprobar que el cuervo es una de las aves más inteligentes del mundo, y por ende un ser innovador y creativo, capaz de utilizar la gramática a su favor y de sentir emociones tan profundas como nosotros, como respeto o agradecimiento (recordemos el caso de los cuervos que le llevaban obsequios a la niña que los alimentaba).

Incluso, como se comprobó en un estudio publicado en Animal Behavior, los cuervos pueden no perdonar a quienes los ofenden.

Pese a todo esto, la neurociencia había descartado a los cuervos como sujetos de estudio debido a que no tienen neocórtex: la estructura donde los humanos y otros mamíferos desarrollan capacidades cognitivas, y que incluso se dice que es donde se encuentra nuestra conciencia. No obstante, los cuervos desarrollan esas capacidades de otras maneras, y la neurociencia ha caído en cuenta de lo mucho que se puede aprender de los cuervos y su cerebro.

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El cerebro del cuervo: con más neuronas que el de los primates

Habiendo diferido de los mamíferos hace más de 300 millones de años, los cerebros de las aves se han desarrollado de manera distinta: en lugar de una corteza de seis capas repleta de neuronas, los pájaros tienen circuitos de neuronas empaquetadas llamados núcleos. Por eso, aunque humanos y animales compartimos una cierta arquitectura cerebral, estudiar la inteligencia en una estructura distinta como la de los cuervos puede darnos pistas sobre cómo se desarrolla la inteligencia.

En el 2013, Andreas Nieder, neurocientífico de la Universidad de Tubinga, estudió la actividad neuronal de los cuervos durante el proceso de solución de problemas, en la parte del cerebro que funciona como el neocórtex de los mamíferos y que está encargada de la toma de decisiones, la memoria a corto plazo y la planeación. Al examinar esto, el equipo de Nieder descubrió que la actividad neuronal en el núcleo NCL (nidopallium caudolaterale) de un cuervo es la misma que en el córtex de un primate. Además, otros estudios de Nieder han comprobado la riqueza cognitiva de los cerebros de los cuervos, y cómo la forma en la que sus neuronas están distribuidas en circuitos hace que tengan el doble de neuronas que los primates de acuerdo a su masa.

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Los estudios de Nieder han llevado quizá a más preguntas que respuestas. Por lo pronto, parece que las neuronas juegan un papel muy importante en los procesos mentales de corvidos, mamíferos y humanos, y que más allá de cómo sea la arquitectura del cerebro, éste ha evolucionado en cada especie sin que varíen demasiado las dinámicas neuronales, que parecen ser las fundamentales.

Los cuervos incluso han desarrollado capacidades que otros mamíferos no. Según el doctor John Marzluff, los cuervos pueden trabajar con cada uno de sus hemisferios del cerebro por separado, lo que ofrece una ventaja al momento de procesar la información, por ejemplo, de aquello que ven.

Parece que hay mucho más que aprender de los cuervos en cuanto a la inteligencia y el cerebro. Y ¿quién sabe? Quizá estos estudios lleven también a portentosos hallazgos sobre la conciencia, pues si los cuervos son incluso capaces de planear a futuro, puede que sean más conscientes de lo que creemos.

 

* Imágenes: 1) Wikimedia Commons; 2) Lillian Tveit/Shutterstock; 3) Juugatsuhoshi



Los cuervos son sensibles a la desigualdad y al egoísmo

Algunas lecciones de empatía y cooperación cortesía de estas aves (tenemos mucho que aprender de ellas).

La cooperación no sólo surge de un deseo de autopreservación. Es también un acto de empatía: una capacidad que nos ayudó a evolucionar colectivamente, más allá de la mera supervivencia individual y del egoísmo que, al parecer, es innato –más no imprescindible–.

En la naturaleza, y no sólo en la sociedad humana, existen muchos ejemplos de ello. Este es el caso de los cuervos, aves extremadamente inteligentes a la vez que sensibles, que son capaces de defenderse en grupo de la muerte y que no perdonan a quienes los ofenden.

Ahora se sabe otra cosa que hace de los cuervos una sociedad más compleja de lo que podríamos pensar: estas aves sienten aversión por la desigualdad y el egoísmo, algo que sólo se había comprobado en primates y, en menor medida, en perros.

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En un estudio publicado en PLOS se puso a prueba a un grupo de diez cuervos –seis hembras y cuatro machos–, a los cuáles se recompensó de manera ya sea equitativa, dándoles la misma recompensa por el mismo esfuerzo, o no equitativa, haciendo variar las recompensas.

En el caso de las recompensas no equitativas, y aunque el esfuerzo era el mismo, un cuervo podía obtener a cambio algo de menos valor que su compañero, mientras que en una variación a la prueba, uno de los cuervos no recibía nada y su compañero sí. La variante con mayor desigualdad ocurría cuando a un cuervo se le daba una recompensa “gratis”, mientras que al otro se le hacía realizar la prueba para obtener lo que al primero se le había regalado.

Ante la desigualdad, el rendimiento de los cuervos en las pruebas bajó.

Pero lo más sorprendente es cómo reaccionaban al egoísmo.

Según puede leerse directamente en el artículo producto del estudio:

Durante estos eventos, los cuervos prestan atención a si su compañero es egoísta (se come toda la comida al obtenerla) o si comprarte. Ellos recuerdan esto, y si se les da la opción en el futuro, no trabajarán con los pájaros egoístas. Más aún, ellos sí se percatan de cuando reciben una peor recompensa por hacer el mismo trabajo, por lo cual dejan de trabajar.

Aunque el estudio es reducido y se necesitarán más investigaciones en el futuro, este primer experimento saca a relucir la naturaleza empática de los cuervos. No obstante, dentro de su sociedad también existen aves que van contra la corriente y toman decisiones en pos de la autopreservación y el bienestar individual, en lugar de velar por el otro o por la comunidad.

Como sea, estas sorprendentes aves, asociadas a la más tétrica oscuridad, son más bien de una sensibilidad exquisita y una gran nobleza. No extraña que por ello, y pese a no tener neocórtex, sean estudiadas ampliamente por la neurociencia. Porque tenemos mucho que aprender de la particular inteligencia de los cuervos, así como de sus sorprendentes y complejos comportamientos sociales.

 

* Imágenes: 1) CC; 2) June Hunter



Los cuervos entienden la muerte (y se defienden de ella en grupo)

La inteligencia de los cuervos nos sigue sorprendiendo. Son la tercera especie que reacciona ante la muerte de sus iguales, después de los delfines y los elefantes.

Si encontraras una persona muerta en el bosque, tal vez te asustarías, pero también buscarías cuál fue la causa de muerte, para asegurarte de no ser el siguiente.

Quizás los cuervos hacen lo mismo. Los cuervos son inteligentes y se comunican constantemente; cada uno está pendiente del resto. Cuando son adultos es raro que sean asesinados, así que cuando uno fallece, el resto se da cuenta.

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Laura Makabresku

 

¿Los cuervos están asustados, o hay algo más profundo?

Kaeli Swift, experta en el estudio de cuervos de la Universidad de Washington, realizó un experimento con estos animales y descubrió que, al ver un cuervo muerto, los vivos buscan la fuente del peligro y recuerdan los elementos clave de la experiencia que ayudarán a mantenerlos a salvo en el futuro.

La muerte de un cuervo es un momento de enseñanza que otros cuervos usan para aprender que el lugar y el o la responsable son peligrosos.

 

Desarrollo del experimento en el funeral de los cuervos

Swift visitó un parque durante días, dejando cacahuates para los cuervos; un día se puso una máscara de látex (los cuervos nunca olvidan una cara y Swift no estaba dispuesta a ser acosada ​​por córvidos enojados) y una peluca con un cuervo muerto.

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Laura Makabresku

El primer ave que la vio dio la alarma, y eso detonó una protesta: los cuervos la rodearon a ella y al cadáver. Parecía un funeral, aunque no en la forma humana. Ella considera que estas reuniones sirven a los cuervos para detectar los peligros que los rodean y amenazan la seguridad del grupo.

Cuando Swift regresaba sin máscara al mismo parque y con más cacahuates, los cuervos actuaban distantes y precavidos, como si hubiesen aprendido que hay algo peligroso que ocurre en este lugar.

Igual se comieron los cacahuates, pero tardaron más tiempo en hacerlo; y lo hicieron con sospecha.

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Cuando Swift regresó con la máscara, sin el cadáver del cuervo, las aves comenzaron a gritar. Esta reacción fue muy diferente a la que sucedió con las palomas en un experimento que Swift realizó en paralelo, donde las aves no demostraron ningún conocimiento de que hubiera un cadáver de su misma especie cerca.

Y es que esa es la reacción natural de la mayoría de las especies, a excepción de los elefantes, los delfines, y ahora, los cuervos.

Durante el experimento, los cuervos aprendieron a asociar la máscara de Swift con peligro, lo que se conoce como aprendizaje social. Gracias al aprendizaje social se gana conocimiento mientras se imita a los demás.

Este comportamiento ocurre también en los seres humanos, quienes nos vemos y comparamos con otros para evitar cometer los mismos errores.