Mira el crecimiento que ha tenido tu ciudad con este time-lapse de Google Maps

Ver el crecimiento de las ciudades con esta cartografía digital nos hace cuestionarnos: ¿realmente queremos –o necesitamos– que las ciudades se masifiquen?

Las ciudades crecen: se masifican en el territorio y trepan hasta por los aires, en forma de edificios. En poco más de 30 años, los que antes eran campos –o en algunos casos, desiertos– se han vuelto ciudades –y muy densamente pobladas–.

Este es el caso de decenas de ciudades en el mundo, en las cuales se vive una auténtica efervescencia urbana. Y aunque puede resultar fascinante el desarrollo de las urbes, y sin duda expresa en cierta medida nuestro progreso, existen problemas en torno a esta masificación que en muchas ciudades se ha vuelto sumamente desordenada –o como algunos especialistas la definen: salvaje–.

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Una de las cuestiones en torno al crecimiento de las ciudades sobre las que se necesita reflexionar con más urgencia es el abandono del campo, que es correlato del crecimiento urbano.

Se estima que para el 2050, un 90% de la población total del mundo vivirá en una ciudad.

El equilibrio entre el campo y la ciudad debe ser restaurado mínimamente, pues no hay manera de que las ciudades sean hábitats 100% resilientes, completamente sustentables y autónomos. Necesitan del campo –y de gente que trabaje el campo– para sobrevivir. Por eso es refrescante saber que algunos jóvenes están regresado a la vida rural en algunos países del mundo, donde, con tecnología y saberes sustentables, están demostrando que la vida no se resume en habitar una ciudad.

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Jesse Gardner/Unsplash

Por eso, el regreso al campo debería formar parte de las políticas del futuro. De esta forma se podría poner alto al crecimiento de las ciudades que raya en lo salvaje, y al exterminio del campo y la naturaleza que esto implica –pues, además, este crecimiento necesita el uso de miles de millones de recursos naturales–.

Pero, ¿qué mejor que intentar entender este problema desde otra perspectiva? Ver panorámicamente y desde el aire el crecimiento de las ciudades nos puede dar una idea de la magnitud a la que aquí hacemos referencia.

Esto es algo que podemos hacer mediante la herramienta cartográfica digital de Google Maps, llamada Earth Engine. Se trata de un time-lapse interactivo que nos permite ver el crecimiento de cualquier ciudad en los últimos 34 años… y que, inevitablemente, nos hace cuestionarnos: ¿realmente queremos –o necesitamos– que las ciudades sigan creciendo a este ritmo?

Sólo tienes que buscar la ciudad cuyo crecimiento quieras ver en el recuadro del lado derecho, y ésta aparecerá en la pantalla completa. Así podrás ver el time-lapse de su crecimiento, ya sea dando clic en el botón de play o arrastrando el cuadro en la barra inferior de izquierda a derecha.



Intuiciones: ¿por qué podemos saber cuando alguien nos mira?

Seguro has sentido una mirada, ya sea a tu espalda… o a la pantalla de tu celular.

La intuición es una de esas habilidades que todos tenemos, pero en la cual no todo mundo cree. Y es que se trata de un tipo de percepción sensible, más que racional. No obstante, y aunque parezca increíble, la intuición no es un instinto neuronal o un simple rezago de nuestra animalidad, sino de una habilidad clave para conducirnos por el mundo.

De hecho, la intuición es un mecanismo refinado.
Gracias a él podemos saber cuando alguien nos mira.

¿Alguna vez te habías preguntado por qué podemos sentir una mirada, aunque estemos de espaldas? Sucede por un mecanismo neuronal ligado a la intuición. El psicólogo Edward Titchener le llamó “escopaestesia,” habilidad que permite detectar si alguien nos está mirando de forma extrasensorial.

Lo curioso es que, aunque todos lo hemos sentido, los experimentos tanto de Titchner como los del biólogo Rupert Sheldrake –realizados un siglo después, en el año 2000– han negado la existencia de esta habilidad extrasensorial. Sheldrake realizó un experimento en el cual sólo la mitad de las personas estudiadas parecían saber cuando se les estaba mirando, lo que concluyó insuficiente. Y no obstante, este biólogo ha planteado que en la naturaleza existe un principio de memoria llamado la “resonancia mórfica”: un campo de información que tiene influencia sobre todas las formas de vida y sobre cada generación.

Si para Sheldrake todos estamos conectados más allá del espacio-tiempo gracias a los “campos mórficos”, ¿sería alocado pensar que ese mismo tipo de conexiones nos hacen poder presentir al otro de manera extrasensorial?

La neurociencia ha comprobado que la escopaestesia sí existe

A través de diversos estudios neurológicos, como uno publicado en NHBI, investigadores han encontrado que ese presentimiento de que “alguien nos mira” pone en funcionamiento una compleja red neuronal, y que las células del cerebro que se activan mediante esta intuición son muy precisas. Basta con que alguien deje de mirarnos y mire a unos centímetros de distancia para que la sensación desaparezca.

No obstante, aún no se sabe mucho de esta habilidad extrasensorial. ¿Cuáles son exactamente el grupo de neuronas relacionadas? Sucede como con las neuronas encargadas de procesar la música en el cerebro: apenas se ha descubierto que no pertenecen al mismo circuito encargado de procesar el lenguaje.

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Lo hasta ahora sabemos es que son neuronas conectadas a las regiones encargadas de la vista, incluida la corteza visual. Por otro lado, áreas que se activan cuando nos hallamos en peligro, como la amigdala, deben estar implicadas. Porque la actividad extrasensorial de presentir miradas tiene como función la de prevenir ataques por la espalda. Otra zona implicada podría ser el giro supramarginal, relacionado con la empatía.

Lo curioso ahora es que este fenómeno también ocurre cuando alguien se le queda mirando a la pantalla de nuestro celular. En este caso podría estar más ligada aún a la intuición, ya que ésta es también un producto de nuestras experiencias. Mediante recuerdos es que podemos predecir sucesos, gracias a que nuestro cerebro descarta algunas posibilidades e incluye otras de forma inconsciente. Este proceso reduce el margen de error en la especulación intuitiva.

Por eso, cuando creemos que nos están observando…
es muy probable que lo estén haciendo.

Normalmente asumimos que alguien nos puede estar viendo, y más aún que pueden estar mirando a nuestra pantalla, ya que ésta es tan llamativa. Quizá sea por ello que el presentimiento se siente todavía más fuerte.

Como puedes ver, la intuición es muy real, y así como otras habilidades –por ejemplo, la telepatía o la capacidad de prever el futuro– es parte de ese mecanismo orgánico que es nuestro cerebro.

Imágenes: Chris Marker