“Mi cáncer me ha hecho un runner menos eficiente. Como sea, estoy adelante en el juego”, dice Mark Thornberry, quien formó parte de una carrera con un circuito de casi 230 kilómetros pese a haber sido diagnosticado con cáncer de hígado terminal.

Pero este runner no sólo desafió a la muerte. En realidad, los pulsos de sus pasos marcaron una ruta vital, ya que realizar esta carrera tuvo como propósito recolectar fondos para financiar investigaciones sobre el cáncer de hígado en Gran Bretaña, como el que Thornberry padece y que debería haberlo matado hace 5 meses, según los diagnósticos.

Thornberry ya ha recolectado más de 80 mil libras para el King’s College Hospital Charity Fund desde que hizo pública su enfermedad, así como el hecho de que correría pese a ella.

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Sin embargo, el azar ya jugó antes en contra de Thornberry. El cáncer que padece a partir de una hepatitis C tenía sólo una posibilidad entre 50 de desarrollarse. Pero ahora la suerte, quizá mezclada con un poco de destino, lo ha hecho sobrevivir a la fatídica fecha que los doctores habían pronosticado.

Seguiré corriendo hasta que los doctores me digan que, físicamente, no puedo. Incluso entonces, ¡más les vale tener una maldita buena razón! 

La carrera Coast2CoastUltra en la que participó Thornberry el pasado 25 de agosto comprende un recorrido por las costas irlandesas de Whiteheaven hasta llegar a las costas Tynemouth de Gran Bretaña, y toma aproximadamente 38 horas.

Thornberry no consiguió terminar la carrera. Como dijo en su cuenta de Twitter, “no fue mi día”.

No obstante, este runner logró recorrer impresionantes 180 kilómetros. Y a fin de cuentas, la cuestión no era ganar; la meta de Thornberry era otra y sin duda fue cabalmente cumplida, dejándonos un ejemplo de cómo enfrentar la adversidad con resiliencia y empatía.