El mundo sigue enfrentando la pandemia por covid-19. Uno de los países más afectados, Estados Unidos, ya contempla un plan que proteja el acceso a los medicamentos para el nuevo coronavirus, pero se encontraron con una resistencia

House Democrats había anunciado un plan para que tanto vacunas como medicamentos destinados para la covid-19 sean accesibles para todos. Exactamente el 15 de abril el representante Jan Schakowsky, junto con otro grupo de legisladores, desarrolló un plan para fijar los precios de terapias y vacunas contra el coronavirus.

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Mike McQuade

 

El objetivo de este plan es simple: asegurar que las compañías farmacéuticas establezcan precios razonables para medicamentos y vacunas utilizados en el tratamiento o prevención de la covid-19. En este sentido, todas las farmacéuticas estarán obligadas a hacer públicos los costos de investigación y fabricación de los productos para evitar el abuso de los precios al público.

Los legisladores contemplan que este sea el primer paso para que las empresas no se beneficien de la venta de los medicamentos, los cuales están destinados a salvar vidas. Además, el plan también considera que no haya exclusividad sobre el acceso, fabricación y producción de los medicamentos, ya que esta decisión no debería quedar en manos de una empresa privada con ánimos de lucro.

 

La otra cara de la moneda

Públicamente, pocos se pronunciaron en contra de estas medidas. Sin embargo, en privado hay una corriente moviéndose sigilosa pero poderosamente. Un grupo de conservadores empuja la caída de esta iniciativa tachándola de “peligrosa, disruptiva e inaceptable”.

En una carta con fecha del 7 de mayo, representantes de 31 grupos, entre ellos el Instituto Hudson, la Acción del Consumidor para una Economía Fuerte y el Consejo de Ciudadanos contra el Desperdicio del Gobierno, pidieron al Congreso rechazar la pauta de precios de medicamentos y, a su vez, defender las patentes y el derecho de obtener ganancias como “los grandes activos de Estados Unidos”.

Dicha carta defiende los derechos de las compañías farmacéuticas a beneficiarse de los productos para coronavirus. Cuando el diario The Intercept redactaba la nota al respecto, se invitó a estos grupos a contestar algunas preguntas sobre la situación. La respuesta fue negativa. No había nada que decir.

Las empresas argumentan que negar los derechos exclusivos, la obtención de ganancias y la divulgación de información beneficiaría directamente a China y dañaría a las personas. No sabemos exactamente cómo la transparencia y estabilización de precios dañaría a la gente. Por esta razón, creemos que hay algo más detrás. 

 

Defendiendo la libertad de los medicamentos para coronavirus 

Pero, siendo honestos, China no es el principal peligro: hay un riesgo aún mayor. Al revelar las contribuciones económicas que las farmacéuticas reciben de los contribuyentes (o sea, los habitantes), quedaría visible el monopolio y cabildeo de estas empresas en el juego de los precios. 

Se estima que la industria farmacéutica recibe cerca de 295 millones de dólares para el desarrollo de medicamentos. Dentro de esto debemos considerar que en Estados Unidos alrededor de 58 millones de personas no pueden pagar los medicamentos, según una encuesta de Gallup realizada en 2019.

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Mike McQuade

 

Hay una profunda falla en la legislación del sistema de precios de medicamentos. El gobierno contribuye lo debido para el desarrollo de las investigaciones. No obstante, todo se pierde cuando un gigante farmacéutico patenta el producto final y lo vende al precio que le da la gana.

Los medicamentos han estado disponibles en los últimos 10 años para tratar estas infecciones virales. Decenas de miles de personas aún mueren porque no pueden pagarlos. El acceso universal a medicamentos debería ser un derecho protegido en la ley de cualquier país.

Estados Unidos tiene un reto por delante: defender la libertad de los medicamentos y vacunas para el coronavirus. Si estas muertes masivas no se han detenido es porque las personas no están teniendo acceso a los medicamentos. Prestemos atención a las legislaciones de las cuales depende nuestra vida. Tenemos las herramientas necesarias para acabar con estas enfermedades, pero lo más difícil es asegurarnos de que lleguen a las manos correctas.

 

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