Mientras que América continúa con un panorama incierto sobre la COVID-19, Europa anunció el fin de la cuarentena. Poco a poco distintas ciudades de continente recuperan el movimiento en las calles, la pandemia ha bajado de intensidad y las actividades se irán normalizando. No obstante, algunas personas han elegido permanecer en casa y las razones que dan son bastantes convincentes.

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Tras el anuncio de algunos gobiernos europeos sobre el fin del confinamiento y el regreso paulatino hacia la nueva normalidad, se dice que miles de ciudadanos respondieron no estar listos para dar este paso. Al parecer, quieren extender la cuarentena durante varios meses o años. Los motivos rondan entre la ansiedad por el regreso al riguroso ritmo de la vida moderna, el miedo al contagio, la añoranza de una vida pacífica en casa e, incluso, la presión por volver a la vida social.

Miles han encontrado en la cuarentena un lugar de serenidad y una mejor calidad de vida. Lejos de la presión de cumplir con horarios de llegada o salida, con el transporte, los gastos extra y con una vida social activa, el confinamiento se convirtió en una forma de vivir “libre de riesgos”.

El hogar es el refugio no sólo de la COVID-19, sino también de la inseguridad, la desigualdad económica y las dificultades sociales. Según comenta Timanfaya Hernández (especialista del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid) en una entrevista para el periódico El País, se ha registrado un gran número de personas que viven angustiadas por la idea de volver a salir.

Ante un escenario de incertidumbre, donde no existe aún una vacuna contra el nuevo coronavirus, no hay seguridad de que los contagios no vuelvan a explotar y permanecer en casa es el primer mecanismo de defensa viable para la mayoría.

 

El lado positivo de la cuarentena

El confinamiento ha sido de las principales estrategias para evitar contagios; sin embargo, salir implica un verdadero golpe para aquellos que aprendieron a reencontrarse y reconectar con las partes esenciales de la vida. De hecho, algunas personas consideran que podrían vivir en casa atrincheradas sin ningún problema.

Ya sea por confort, miedo o ansiedad, la realidad es que las economías mundiales que hemos diseñado no soportarían demasiado tiempo con millones de personas viviendo en cuarentena. Los expertos señalan que poco a poco estas sensaciones irán desapareciendo y la gente volverá a disfrutar de su tiempo fuera de casa.

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Es verdad que el tiempo en casa nos otorgó algo que la sociedad actual pedía a gritos: una pausa. Este espacio hizo que muchos se replantearan su vida, cambiaran sus prioridades, evaluaran su postura en el mundo y recuperaran aquello que habían perdido y añoraban.

Hoy nos topamos con un regreso lento hacia lo que un día consideramos como la mejor vida. Tal vez este sea el momento justo para crear un balance. Después de la pandemia por el nuevo coronavirus, el mundo no será igual. Es posible que no volvamos a ser los mismos de antes, pero esto sólo significa que tenemos la oportunidad de ser mejores.

 

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