A medida que el coronavirus avanza en todo el mundo, las ciudades van disminuyendo sus actividades. La cuarentena ha obligado a países como China, Italia o España a mantener en pausa las actividades, lo cual ha ayudado a disminuir la contaminación en estos lugares.

Menos automóviles en las calles, menos gente, menos autobuses, menos combustible fósil, etc., han generado una disminución extraordinaria de la contaminación. Desde que el brote de COVID-19 se registró, las cosas para el medioambiente cambiaron. 

China es el mejor ejemplo. El movimiento de las personas es limitado; casi nadie sale de casa, con la esperanza de evitar la propagación del coronavirus. Mientras la sociedad se resguarda, la Tierra respira nuevamente. La contaminación en China se reduce, los canales de Venecia lucen cristalinos y con peces ahora que los barcos y góndolas pausaron los recorridos turísticos.

El coronavirus sigue propagándose por las diferentes ciudades de estos países. Sin embargo, la única ventaja de esto es que el planeta descansa de los efectos del ser humano. El impacto de las restricciones fue captado por el satélite Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea.

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Sentinel-5P satellite data processed by Descartes Labs /The New York Times

 

Aumenta coronavirus, disminuye contaminación

Las imágenes son claras y contundentes. Las emisiones de dióxido de nitrógeno son bajas en comparación con los niveles de 2018. Expertos de la Universidad Bocconi aseguraron que la disminución de contaminación es “considerable”, y esto en China es aún más evidente.

De acuerdo con Joanna Joiner, física atmosférica de la NASA, en China el efecto se produjo muy rápidamente. Los niveles de emisiones fueron a la baja a medida que los negocios cerraban. El distanciamiento social que nos hemos visto obligados a tomar se convirtió en una oportunidad de limpiar el medioambiente.

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Sentinel-5P satellite data processed by Descartes Labs /The New York Times

La Tierra volvió a respirar. El cielo está más claro, el agua es más clara y el aire es más puro. Estos grandes cambios en el comportamiento humano demostraron algo muy sencillo: si estamos determinados a dejar de contaminar, los resultados serán visibles rápidamente.

Esta transformación es producto de la cuarentena obligatoria. No obstante, repensar los beneficios de un planeta saludable podría convencernos de hacer de este cambio una estrategia permanente (bajo otros criterios).

 

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