Nueva investigación confirma que el corazón tiene mente propia

Ya lo dijo Blaise Pascal: “El corazón tiene razones que la razón ignora”.

Somos una unidad compleja: nuestro organismo es un cúmulo de extraordinaria biología, donde cada parte es dependiente de otra. No obstante, solemos pensar que la mente –entendida como capacidad intelectual– lo es todo, y hasta hoy, no habríamos pensado que es posible poseer varias mentes. Pero una nueva investigación de la ciencia moderna sugiere que el corazón se halla, también, en insólitos lugares como el corazón.

Visto fríamente, este órgano podría concebirse como “parte de la maquinaria” de nuestro cuerpo: una válvula necesaria en un sentido más técnico que espiritual o racional. Y sin embargo, el corazón ha sido el músculo donde se han decantado todo tipo de ideas filosóficas, metáforas poéticas y sugerencias espirituales: es el corazón “el que nos duele” cuando alguien se marcha, o de donde sale todo el amor que nos inspira el otro; y para muchas culturas antiguas, como la griega o la egipcia, es un “lugar” simbólico, y uno de los más importantes en cuestiones humanas.

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Pero entre biología, filosofía y poesía

¿El cerebro piensa?

Más allá de que sin el corazón nuestro cerebro no funcionaría, pues el primero provee sangre con oxígeno y nutrientes al segundo, es verdad que el corazón tiene un cerebro: en el ventrículo derecho se encuentra una compleja red de neuronas, a través de las cuales el corazón piensa y toma decisiones respecto a la parte que es “autónoma” en su funcionamiento, como se muestra en este lúcido documental de la BBC, Of Hearts and Minds.

No obstante, mucho del funcionamiento de estas neuronas sigue siendo un misterio, pero una cosa es segura: entre cerebro y el corazón existe una simbiosis; y sin embargo, hay también una autonomía relativa entre ambos. Ninguno de ellos es sólo parte de una gran macchina, como el pensamiento racional desde Descartes concibió al cuerpo humano, sino que hay una biología repleta de interrelaciones.

En el citado documental se demuestra con un experimento cómo el cerebro del corazón toma decisiones autónomas. El doctor David Paterson, de la Universidad de Oxford, coloca una pieza de tejido del corazón de un conejo, concretamente del ventrículo derecho (donde las neuronas están alojadas), en un tanque con nutrientes y oxígeno. En él se puede observar cómo el tejido sigue latiendo por sí mismo, ya que son las neuronas en el ventrículo las que emiten las señales para ello.

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Así que por sí solo el corazón no “produce” emociones, pero sí “piensa”. Además, se ve tan afectado por las emociones como también las trastoca: una mente bajo los efectos del miedo acelera los latidos del corazón, y un corazón agitado, a su vez, perturbará la mente.

Como sea, esto demuestra algo y tiene una suerte de encanto, pues, dependiendo de la época histórica, el ser humano ha creado sus propios símbolos y formas de interpretar el mundo a partir de los órganos y el cuerpo. Éstos se han vuelto un lenguaje, por lo cual recordar que nuestro cuerpo es una compleja red de interrelaciones –algo que sabemos gracias a los avances neurocientíficos– sirve como metáfora para navegar la propia complejidad de nuestro mundo actual, repleto de conjugaciones y rupturas, de racionalidades e instintos y, en fin, de situaciones que a veces necesitan de nuestra mente cerebral, otras de nuestra mente cardíaca y otras, de ambas.



Siempre queremos ver lo que esta oculto detrás de lo que vemos

Hay un interés en lo que está oculto y lo visible que no se nos muestra.

Al menos oculta el rostro parcialmente. Bueno, aparentemente tienes una cara, la manzana, ocultando lo visible pero oculto, el rostro de la persona. Es algo que sucede constantemente. Todo lo que vemos oculta otra cosa, siempre queremos ver lo que esta oculto detrás de lo que vemos. Hay un interés en lo que está oculto y lo visible que no se nos muestra. Este interés puede tomar la forma de un sentimiento muy intenso, una especie de conflicto, podría decirse, entre lo visible que está oculto y lo visible que está presente.

René Magritte sobre su pintura The Son Of Man (El hijo del hombre), 1964.

 



Estos son los países más peligrosos para ser mujer

Países más peligrosos para ser mujer: ¿tu país es uno de ellos?

Ser mujer es un peligro. Tal sentencia puede parecer cruda y desproporcionada, pero se afirma en la violenta realidad que cotidianamente afronta el género femenino en todo el mundo: esa mitad de la población que “sostiene la mitad del cielo”, como afirman románticamente –y no sin razón– las feministas chinas.

Un estudio reciente, llevado a cabo por la Thomson Reuters Foundation, ha revelado en qué países tal peligro es más palpable, traduciéndose en violencia sexual y redes de tráfico para trabajos sexuales forzados o matrimonios impuestos. Los resultados están basados en las investigaciones de 550 expertos de Europa, África, América, y el Pacífico, e incluyó a trabajadores sociales y de la salud, académicos, organizaciones no gubernamentales, entre otros.

India fue el país con mayores índices de dichos delitos, y el más peligroso para ser mujer

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La población femenina de la India está severamente expuesta a la violencia de género debido al arraigo cultural de ciertas prácticas –como los matrimonios forzados–, mismas que son un caldo de cultivo para abusos de todo tipo que incluyen la mutilación genital, la esclavitud y la violencia psicológica a temprana edad.

Entre 2007 y 2016 se reportaron 4 casos de violación cada hora en la India

No extraña que el resto de países pertenezcan en su mayoría a Oriente, una zona del mundo que es fuente de conocimientos primigenios y fundamentales, así como de grandes avances tecnológicos e incluso iniciativas ecológicas, pero donde la mujer sigue siendo considerada poco menos que un objeto, enfrentándose en ocasiones a la guerra también, como es el caso de Siria y Afganistán.

Esto demuestra que lograr la equidad de género requiere de cambios profundos, los cuales involucran prácticas culturales e incluso hacen necesario extirpar los paradigmas masculinos arraigados en el inconsciente.

Los hombres deberían cambiar su pensamiento ortodoxo. De esa forma las mujeres podríamos respirar tranquilas. –Mujer india encuestada por Trust.org

 

El único país de Occidente que entró en la lista fue Estados Unidos, donde ha incrementado la violencia de género en los últimos años, ante lo cual las respuestas de la sociedad, y de mujeres organizadas bajo la proclama #MeToo, no se han dejado esperar.

No obstante, y más allá del estudio de Thomson Reuters, otros países del continente americanos son muy peligrosos. Así lo demuestran todos aquellos donde se realizan actividades mineras, en los cuales la violencia laboral es realmente mortífera para las mujeres, sobre todo indígenas.

O como en México, donde se registran 7 de los 12 feminicidios que ocurren en América Latina al día

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Cabe destacar que por eso la categoría jurídica de feminicidio fue traducida al español por primera vez en México, como parte de la batalla dada por feministas como Marcela Lagarde ante el incremento de estos delitos en Ciudad Juárez –un oscuro caso que tiene su propia entrada en Wikipedia–.

Esto ha constituido un paso enorme contra los peligros de ser mujer en la actualidad, y que debe trasladarse a otros países, junto con la pelea multidimensional que es la de erradicar la violencia de género y lograr la equidad, esto es: a nivel psíquico, de conciencia, pero también a nivel mediático, laboral y jurídico.

Imágenes: 1) Reuters Adnan Abidi; 2) Reuters; 3) César Martínez