El director ejecutivo de La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha lanzado a través de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2021 (COP26), el mensaje más positivo hasta ahora. Ha dicho que, si se cumplen las promesas que los países han firmado en lo que va de la COP26, el aumento del calentamiento global podría quedarse en 1.8°C desde los niveles preindustriales. Sin embargo, este escenario es en caso de que las propuestas se cumplan al pie de la letra, un desafío muy grande que ya hemos visto fracasar en el pasado.

COP26
COP26

Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE explicó durante la COP26 que la agencia llegó a la conclusión de que en caso de que los países coadyuben en el cumplimiento de las iniciativas lanzadas en Glasgow, el incremento de la temperatura causada por el calentamiento global, podría mantenerse en 1.8°C, respecto a los niveles preindustriales. Un hecho que traería esperanza ante los devastadores escenarios que hemos visto en los últimos años.

Se requieren esfuerzos reales

Lamentablemente los planes de recorte de emisiones de gases de efecto invernadero de las naciones, más allá del papel, no van en esa dirección. Las emisiones han mostrado un rebrote luego del parón de actividades por la pandemia. Birol se refiere a mantener las emisiones por debajo de la capacidad de captura de los sumideros, bosques y océanos. Sólo en ese sentido podría cumplirse el Acuerdo de París, que estipula que el incremento de la temperatura debe mantenerse por debajo del 1.5°C y con un límite superior de 2°C desde los niveles preindustriales.

El único país que va en dirección del cumplimiento del Acuerdo de París, es Gambia, que ha mostrado el ejemplo en esta COP26. Por el contrario, países como Suiza, de quien se esperaban iniciativas prometedoras, está estancada en la reducción de emisiones de carbono.

Según los últimos reportes de la ONU, si se toman en cuenta los pocos esfuerzos que han realizado las naciones en la realidad, estaríamos alcanzando 2.7°C de incremento de temperatura global, del cual ya hemos sobrepasado el 1.1°C. Por lo que no se estaría cumpliendo el Acuerdo de París. Y cada décima de incremento funciona como una curva exponencial en las consecuencias ambientales. Toda una serie de reacciones en cadena se han puesto en marcha en el mundo, mismas que irán en aumento si las políticas no logran brincan la brecha del papel a la realidad.

Más allá de las políticas de papel 

El claro ejemplo de esto es el caso de Brasil que se ha comprometido a minar sus emisiones de carbono para 2050. Sin embargo, el estado actual de la Amazonía es completamente contraria. Desde que Jair Bolsonaro asumiera el cargo como presidente de Brasil, las tasas de deforestación y quema de la selva, se han incrementado hasta casi el doble. Un hecho que va completamente en sentido contrario de las promesas hechas por Bolsonaro.

Bolsonaro destrucción Amazonía

Otro aspecto importante para lograr la meta, es la reducción de emisiones de metano, otro gas de efecto invernadero que resulta tóxico. Durante la COP26, un total de 103 países firmaron un acuerdo para reducir las emisiones de metano hasta un 30% respecto a los niveles de 2020. El compromiso tiene como fecha el 2030, ya que sólo de esta manera se logrará minar en al menos 0.2°C el nivel del calentamiento.

Cooperación internacional en todas direcciones 

Pero como hemos visto, la solución al calentamiento global no depende enteramente de un solo factor. Sino que se requieren una serie de medidas que van desde la protección de los bosques y otros biomas como el plancton oceánico, pasando por la reducción de emisiones no sólo de carbono, sino también de metano. E incluso detener el financiamiento de energías basadas en los combustibles fósiles, para pasar a las energías renovables. Así como reducir los niveles de contaminación de plásticos y otros agentes dañinos para el planeta.

calentamiento global COP26

Un solo acuerdo no detendrá el calentamiento global, se requieren cooperaciones internacionales y el cumplimiento de las políticas, para que veamos resultados reales. Ponderar el bienestar natural y con ello, el humano, antes que el enriquecimiento a base de la explotación de los recursos, es un tema que no ha dejado progresar el cuidado del ambiente. La COP26 es un excelente escenario para sentar las bases de un cambio real ante el calentamiento global y esta vez hacer las cosas de distinta manera.