Constantemente escuchamos sobre la huella de carbono que la humanidad ha venido dejando en la atmósfera desde que surgiera la Revolución Industrial. Sin embargo, no es la única huella que deviene de las actividades antropogénicas, también es importante visibilizar la liberación de mercurio que termina infiltrándose en la cadena alimentaria y contaminándolo todo. El mar es el mayor receptor de mercurio y con anterioridad se creía que la mayoría de este elemento depositado en las aguas oceánicas provenía de las precipitaciones, pero una nueva investigación sugiere que podría provenir también del intercambio de gases.

Toneladas de mercurio gaseoso 

Cada año, las centrales eléctricas de carbón y la industria minera, liberan a la atmósfera 2 mil toneladas métricas de mercurio gaseoso. Luego el elemento pasa por diferentes formas químicas y se infiltra en el suelo, el agua y el complejo sistema atmosférico. Pero de todas las formas en que la naturaleza puede alojar el mercurio, el elemento que se deposita en las aguas del mar representa la más peligrosa de todas.

atún rojo niveles de mercurio
EFE

Una vez que el mercurio llega hasta el mar, se acumula en los peces en forma de metilmercurio que es altamente tóxico. Y a medida que los depredadores de los peces ponen en funcionamiento la cadena alimentaria, el mercurio se va infiltrando en ella hasta llegar a los humanos. Cuando este compuesto ingresa al organismo humano, puede tener efectos adversos en el desarrollo cerebral de los niños y causar enfermedades cardiovasculares en los adultos.

Pero la brecha de conocimiento en el tema es muy amplia todavía. Ya que según las investigaciones anteriores, la mayoría del mercurio presente en las aguas marinas, proviene de las lluvias. No obstante, no existen estaciones recolectoras de precipitación sobre el mar, por lo que estas aseveraciones son sólo una probabilidad. Por ello, una reciente investigación de la Universidad de Brasilia ha utilizado un nuevo método que les permite identificar cómo es que el mercurio llega al mar.

Huellas dactilares para conocer el origen

Martin Jiskra del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Brasilia y su equipo, utilizaron una técnica denominada huellas dactilares. Esta es una técnica novedosa que permite a los investigadores distinguir si el mercurio proviene de las precipitaciones, o en cambio, ingresa al mar mediante el intercambio de gases. El procedimiento se basa en la medición de pequeñas diferencias de peso entre los átomos de mercurio naturales, conocidos como isótopos.

contaminación de mercurio en el mar

Utilizando las huellas dactilares, analizaron muestras de agua marina de distintas regiones y profundidades del Mar Mediterráneo y el Atlántico Norte. Recolectaron muestras de 20 litros de agua marina a mil 400 metros de profundidad y concluyeron que las suposiciones que involucran a las precipitaciones no son del todo correctas. Es verdad que cierta cantidad de mercurio se infiltra hasta al mar por las lluvias, sin embargo, la mitad del total de este elemento llega hasta el mar en su forma gaseosa. “En la actualidad, la contribución debida a las precipitaciones probablemente esté sobreestimada”, dice Jiskra. 

En ese sentido, la reducción de emisiones de mercurio podría tener un efecto más rápido de lo que se pensaba. El cumplimiento del Convenio de Minamata de 2013, donde 133 países se comprometieron a reducir las emisiones de mercurio, es vital para evitar que más cantidad de mercurio ingrese a las cadenas tróficas y alimentarias. Así, se reduce potencialmente el daño causado por este elemento que es tóxico para los organismos vivos.

Referencias:
Jiskra, M. Heimbürger-Boavida, LE. Desgranges, MM. (2021). Mercury stable isotopes constrain atmospheric sources to the ocean. Nature 597, 678–682 (2021). DOI.