Respirar aire contaminado disminuye la felicidad (y deteriora la mente) (estudio)

Vivir en zonas contaminadas puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades mentales.

El aire contaminado es un agente mortal. El daño que ocasiona en nuestros cuerpos es tangible: en México, la mala calidad del aire cobra anualmente las vidas de por lo menos 17,700 personas. Pero sus efectos nocivos van incluso más allá de lo previsto. Vivir en ciudades con un alto grado de contaminación no sólo perjudica la salud física, sino también la salud mental.

En un estudio reciente de la Universidad de Washington, se estableció un vínculo entre los niveles de estrés psicológico y la concentración de partículas finas en el aire. En la investigación se encontró que los sentimientos de ansiedad, desesperación y tristeza eran más comunes en las zonas de Estados Unidos con mayor índice de contaminación.

 

¿Qué significa este hallazgo?

Estos hallazgos prueban que la contaminación también afecta nuestra salud mental. No es la primera vez que se confirma esta penosa correlación. En otro estudio se encontró que la exposición prolongada al aire tóxico contribuye al desarrollo de Alzheimer. Por si fuera poco, el aumento de la temperatura asociada a la contaminación también perjudica la conducta humana. En una investigación avalada por la UNAM se halló un vínculo sorprendente entre la tasa de suicidios y los efectos del cambio climático.

Sabemos que las afecciones mentales, como el trastorno de ansiedad o la depresión, no tienen un único catalizador. Es por ello que la Universidad de Washington tomó en cuenta factores socioeconómicos (como la pobreza) para indagar en el asunto. A pesar de esto, el patrón es claro. Los síntomas de estrés psicológico fueron un 17% más altos en áreas contaminadas que en zonas con una mayor pureza del aire.

¿A qué se debe esto? A una combinación de factores en los que la contaminación también incide. Va un ejemplo: las partículas tóxicas se concentran en las zonas industriales de las más grandes ciudades. Estos sitios tienden a carecer de áreas verdes, y quienes los habitan pierden contacto con la naturaleza. Esto provoca una baja en la satisfacción personal, cosa que es totalmente comprensible. ¿Quién podría ser feliz rodeado de paisajes grises? 

No cabe duda de que estos hallazgos son una razón más para no abandonar la lucha contra el cambio climático. La contaminación y las altas temperaturas que afectan nuestro entorno inciden en nuestra psique. Por eso es importante adoptar hábitos más sustentables. Tomar acción no sólo salvaguarda el futuro: la felicidad colectiva depende, literalmente, de ello



Los 5 terribles pero poco conocidos impactos del aire contaminado en nuestra vida diaria

El aire contaminado afecta nuestra salud, nuestro clima, nuestra seguridad alimentaria y más.

* por: Jessica Seddon, Seth Contreras y Beth Elliott

 

La creciente atención mundial a la contaminación del aire se centra en los impactos que el ozono, las partículas y otros contaminantes tienen en la salud humana. Es natural, los números que nos muestran los titulares de los diarios son alarmantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la contaminación del aire dentro y fuera del hogar es causa de aproximadamente 7 millones de muertes prematuras en todo el mundo. La mayoría de estas muertes, 4.2 millones, están asociadas a la contaminación exterior, un importante factor de riesgo ambiental que afecta a las poblaciones urbanas y rurales de todo el mundo.

Es alentador el aumento de conciencia pública sobre las consecuencias de la contaminación del aire en la salud, pero debemos tener una visión más amplia sobre lo que provoca en nuestro planeta y en nosotros mismos. Los costos sociales de la contaminación del aire, y los beneficios sociales de reducirla, se extienden mucho más allá de la salud, pues tienen un impacto en el clima, el agua, las energías renovables y la agricultura.

impactos contaminacion del aire
Imagen del Instituto de Recursos Mundiales

 

Salud

La mayoría de las personas saben cuánta agua deben beber: ocho vasos por día o aproximadamente 2 litros. ¿Pero sabes cuánto aire respiras? Un adulto promedio inhala y exhala alrededor de 7 a 8 litros de aire por minuto mientras está en reposo. Eso es un mínimo de aproximadamente 11,000 litros de aire al día.

Respirar aire sucio afecta más que sólo a los pulmones y causa más que muertes prematuras. La contaminación del aire afecta a casi todos los órganos del cuerpo. Un estudio reciente realizado por el Foro de Sociedades Respiratorias Internacionales muestra que la contaminación del aire contribuye a muchos males, desde a la diabetes y la demencia hasta a problemas de fertilidad y leucemia infantil.

El aire sucio contiene material invisible. La inhalación de hollín o humo con material particulado, a menudo referido por su tamaño en micrómetros, PM10, PM2.5 y PM1, ennegrece los pulmones, provoca problemas respiratorios y cardíacos, y enfermedades como asma y cáncer. Puede llegar a observarse PM10 a simple vista, pero se necesita de un microscopio para ver PM2.5 y de un microscopio electrónico para detectar material particulado ultrafino. Cuanto más pequeña es la partícula, más profundo puede llegar en los pulmones, junto con los productos químicos de los que está compuesta. Este tipo de contaminación del aire surge de la combustión incompleta de madera y plantas, así como del combustible fósil, del polvo, y de combinaciones de otros contaminantes de diversas fuentes, incluida la agricultura.

El ozono, un gas formado por combinaciones de otros contaminantes del tráfico, vertederos de residuos, la agricultura y otras fuentes, también es invisible y contribuyó a que en 2017 ocurrieran 500,000 muertes en todo el mundo, y hasta 23 millones de visitas a la salas de urgencias en 2015. La exposición al dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los precursores del ozono que proviene en gran parte de la combustión de combustibles fósiles, también puede causar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como tener impactos en cuanto a la reproducción y el desarrollo de los niños.

 

Calentamiento global

Con frecuencia llamados contaminantes climáticos de corta duración (SLCP), el carbono negro (un componente de material particulado), el ozono troposférico y el metano, contribuyen tanto al calentamiento global como a la contaminación del aire. Según la Coalición de Clima y Aire Limpio, estos tres contaminantes altamente potentes son responsables de entre el 30% y el 40% del calentamiento global, por lo que deben reducirse junto con el dióxido de carbono (CO2) para limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 y evitar impactos climáticos catastróficos como el aumento del nivel del mar y la escasez de agua.

El carbono negro y el ozono persisten en la atmósfera durante días y el metano durante décadas; el planeta tarda más de 100 años en eliminar el CO2. Esto significa que las acciones para mitigar SLCP pueden producir reducciones casi inmediatas en sus concentraciones, con beneficios para el clima y la salud humana. Es importante destacar que algunas partículas también pueden tener un efecto de enfriamiento al bloquear la radiación solar, pero siempre será preferible que haya un beneficio para la salud al reducir la materia particulada del aire. Los tomadores de decisiones deben considerar esta interacción al diseñar estrategias para reducir contaminantes climáticos de corta duración.

impactos-contaminacion-del-aire-3

 

Agua y clima

Desde los patrones de lluvia hasta la intensidad del monzón, la contaminación del aire puede afectar significativamente el ciclo del agua. La materia particulada puede reducir la cantidad de radiación solar que llega a la superficie de la tierra, afectando la velocidad a la que el agua se evapora y sube hacia la atmósfera, la formación de nubes y su capacidad de almacenar agua.

Por ejemplo, los cambios en la intensidad y la distribución de las precipitaciones en la India y China, están relacionados con la contaminación por partículas. Algunas áreas experimentan más lluvia de lo habitual, a menudo con ráfagas concentradas, mientras que otras experimentan menos. El material particulado afecta la trayectoria y la intensidad de los monzones en Asia y ha intensificado las sequías en China, América del Norte y el sur de Asia. La contaminación europea y norteamericana afecta las lluvias y la sequía en el Sahel, la zona ecoclimática y biogeográfica de transición entre el desierto del Sahara al norte y la sabana sudanesa. Para el observador casual, estos impactos parecen manifestarse con una variabilidad ambiental general, pero sus impactos en la agricultura, las reservas de agua y la biodiversidad son significativos.

 

Energía renovable

El rendimiento de la energía solar también disminuye en áreas con una importante contaminación por partículas. Eliminar el polvo en los paneles solares resuelve parte del problema, pero el resto es más complicado: la luz solar no puede penetrar completamente a través del esmog, lo que reduce la producción de energía de los paneles solares. Diversos estudios realizados en la India y China han encontrado pérdidas de hasta el 25% del rendimiento potencial en las áreas más afectadas. Esto puede reducir los impactos finales de los generadores de energía solar y tiene importantes implicaciones para las ciudades y los países que desean promover una transición rápida y rentable hacia las energías renovables. En general, la contaminación le cuesta a China aproximadamente 11 gigawatts (GW) de energía al año, por ejemplo.

impactos-contaminacion-del-aire-4

 

Alimentación y vegetación

El ozono puede dañar las células de las plantas y afectar negativamente la fotosíntesis, mientras que las partículas pueden reducir la cantidad de luz solar que llega a las plantas y los cultivos alimentarios. En el año 2000, las pérdidas en el rendimiento mundial debido al ozono ascendieron a 79-121 millones de toneladas, con un valor de 16-26 mil millones de dólares a los precios de hoy. Esto incluyó pérdidas de rendimiento de hasta un 15% para la soya y el trigo, y un 5% para el maíz. A medida que aumenta el ozono, las pérdidas también aumentan. Este tipo de contaminación causó daños masivos a los cultivos alimenticios en la India, de 2000 a 2010, y la cantidad de cultivos de trigo, arroz y soya que se pierden anualmente podría alimentar a cerca de 94 millones de personas, es decir casi toda la población de Alemania. Hallazgos similares en México mostraron pérdidas de rendimiento estimadas de 3% para el maíz, 26% para la avena, 14% para los frijoles y 15% para el sorgo.

El ozono y la lluvia ácida, creados por la contaminación por sulfato y NO2 (en gran parte por la quema de combustibles fósiles), también afectan a otros tipos de vegetación, bosques e incluso a la polinización.

 

Tener aire limpio es fundamental

Si bien sus numerosos y variados impactos pueden ser desalentadores, sabemos cómo reducir la contaminación del aire y mejorar significativamente su calidad. Los beneficios de reducir la contaminación del aire superan con creces los costos, y el aire puede mejorar mucho más rápido de lo que la mayoría de las personas creen, si ponemos nuestra capacidad intelectual y nuestros recursos en ello. Estos costos poco conocidos pero bien documentados sólo se suman a la cantidad de razones por las que debemos actuar de manera rápida y decisiva para limpiar el aire.

Existen soluciones de las que todos podemos aprender. Por ejemplo, los expertos dicen que si reducimos hoy los contaminantes climáticos de corta duración, podríamos frenar el aumento del calentamiento global a corto plazo hasta en 0.6 para 2050. Las evaluaciones globales han delineado una agenda clara para lograr este objetivo al expandir el acceso a energía limpia, mejorando los combustibles del transporte, reduciendo las emisiones de los vehículos y controlando las fugas de metano de la producción de combustibles fósiles y la agricultura, entre otras acciones.

A nivel local, también tenemos casos de éxito de los cuales aprender. La contaminación del aire en Pekín ha disminuido considerablemente en los últimos 20 años gracias a una mayor eficiencia energética y mejores controles de emisiones de vehículos y de carbono. Una combinación de inversiones en monitoreo, innovación política y colaboración entre las instancias regulatorias y científicas en la Ciudad de México, ayudó a diagnosticar la contaminación del área metropolitana y a reducirla desde sus altos niveles en la década de 1990. La Ley de Aire Limpio de los Estados Unidos provocó la reducción de ozono en un 22% y de PM2.5 en un 40% entre 1990 y 2017, lo que demuestra que los esfuerzos sostenidos para combatir la contaminación producen un aire significativamente más limpio.

La pregunta, entonces, es: ¿qué nos detiene? Podemos limpiar el aire, y todos deberíamos abocarnos a ello. El aire limpio es un recurso que afecta nuestra salud, nuestro clima, nuestra seguridad alimentaria y más. Necesitamos abordar este problema con urgencia y eficacia. En el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) México, estamos desarrollando varias líneas de acción de las que pronto haremos importantes anuncios. Estén atentos.

WRI México
Autor: WRI México
El World Resources Institute es una organización técnica global que convierte las grandes ideas en acciones: establecemos vínculos entre la conservación del medio ambiente, las oportunidades económicas y el bienestar humano.


El cambio climático ahora afecta la psique colectiva (y podría volvernos locos)

Los cambios en la temperatura también tienen repercusiones en la salud mental.

Hace poco se comprobó una extraña correlación: la del cambio climático y el incremento de suicidios en México y Estados Unidos. Esta hipótesis se avala tanto por la medición de datos como por el hecho de que, al parecer, la violencia se incrementa de por sí en las regiones calurosas.

Según especialistas de la Facultad de Psicología de la UNAM que realizaron un estudio al respecto, las altas temperaturas sí inciden en la conducta, y pueden causar irritabilidad. Por eso, estos y otros expertos esperan un aumento de la tasa de suicidios para el año 2050, dependiendo de cuánto suba la temperatura.

Otro estudio reciente concluyó que el cambio climático
está directamente ligado a los problemas mentales.

cambio-climatico-salud-mental-suicidio-calentamiento-global

Los investigadores evaluaron la información de 2 millones de personas escogidas al azar, así como la data meteorológica y climática disponible entre 2002 y 2012. De esta forma los científicos descubrieron que, mientras más expuestos estuvieran los individuos a fenómenos desatados por el cambio climático, peor era su salud psíquica.

Lo que más afecta son los desastres provocados por fenómenos climáticos, como el huracán Katrina, el cual incrementó la probabilidad de padecer problemas psíquicos en un 4%. Esto, que parece sacado de la literatura “cli-fi”, haría del cambio climático una verdadera amenaza al intelecto humano. Diga lo que diga Donald Trump.

Y es que estos problemas de salud mental pueden ir desde un estrés pasajero hasta el desarrollo de condiciones crónicas, como algunos tipos de depresión.

Otra conclusión desalentadora arrojada por dicha investigación fue que quienes resultan más afectados por estos fenómenos climáticos son los pobres y las mujeres, es decir, los grupos de por sí más vulnerables. Éstos tuvieron 60% más probabilidades de experimentar condiciones mentales patológicas durante los meses de mayor calor. Aún haría falta estudiar estos efectos en los niños, para saber cuánto podrían estar afectando su desarrollo cognitivo.

Los climas extremos y los fenómenos naturales que desatan
podrían volvernos locos en 2050…

Según Nick Ovradovich, coautor del estudio, investigador del Media Lab del MIT y estudioso de las correlaciones entre el cambio climático y la salud humana, estos hallazgos no son sorprendentes, pero sí preocupantes:

Más estudios sobre este tópico serán útiles para ampliar las nociones de lo que el cambio climático puede hacer a la salud mental de la población en un futuro.

Gracias a la ONU, sabemos que la temperatura está aumentando dramáticamente y que, por lo tanto, es urgente hacer algo al respecto para salvar el planeta. Pero ahora sabemos, además, que también está en juego la salud psíquica colectiva, así como nuestra emocionalidad.

Razones de peso para no abandonar la lucha contra el cambio climático pues, de otra forma, en 2050 podría haber también una crisis de locura.

 

* Imágenes: 1) CC edición Ecoosfera; 2) CC