#ConsumeResponsable: ¿Qué alimentos tienen más impacto en la salud del planeta y cuáles menos?

La ciencia ha identificado los alimentos que mayor impacto negativo tienen para la Tierra. Te decimos cuáles son.

Lo que en apariencia es mejor para el ser humano, no necesariamente es mejor para el planeta. La pérdida de áreas silvestres para la agricultura, por ejemplo, es la principal causa de la actual extinción masiva de la vida silvestre. Este es sólo un ejemplo del impacto que tiene el ser humano en el planeta.

La salud del planeta es tan importante como la salud humana. ¿Cómo establecer una relación equitativa entre ambos?

Conocer lo que se consume implica también ser consciente del impacto que la producción de los alimentos y nutrientes tiene en la Tierra.

 

Impacto en el planeta

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¿Qué alimento requiere de más agua: ¿las manzanas o las cerezas? ¿Qué impacta más negativamente a la Tierra: la producción de vino o de cerveza? ¿Sabías que el aceite de oliva produce mayor cantidad de gases invernadero que el aceite de soya?

lunes sin carne

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó el impacto ambiental de 38,700 granjas y 1,600 procesadores de 119 países.

La conclusión del estudio fue que una dieta basada en plantas es lo mejor para la salud del planeta, lo cual queda claro al analizar el impacto de 42 alimentos en las siguientes categorías: emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación del agua y del aire, y uso de tierra y agua dulce.

Productos ricos en proteína

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La carne es el perdedor. En su producción predomina el uso de tierra, la generación de emisiones y la contaminación del agua y del aire. Los resultados del estudio revelan que el ganado tiene un gran impacto en el planeta, pues proporciona sólo el 18% de las calorías diarias requeridas por el ser humano, pero ocupa el 83% de las tierras de cultivo.

En la investigación también se descubrió que la carne de vaca alimentada con pasto, que se cree que tiene un impacto relativamente bajo, sigue siendo responsable de daños mucho más graves que los que origina la producción de alimentos de origen vegetal.

Sorprendentemente, en otros cultivos, producción de alimentos o cría de animales se usa mucha más agua, como en el caso de los guisantes, las nueces, el queso y la cría de cordero. El pescado de granja y la carne de aves de corral son los principales emisores de gases de efecto invernadero, y contribuyen drásticamente a la contaminación del agua.

Otra sorpresa fue el gran impacto que tiene el cultivo de peces de agua dulce, que proporciona 2/3 de del consumo de dichos peces en Asia y el 96% de la producción total de Europa, y que se pensaba que era relativamente amigable con el medioambiente.

Los ganadores: tofu, huevos y granos.

La investigación muestra que sin el consumo de carne y lácteos, el uso global de las tierras agrícolas podría reducirse en más del 75% -un área equivalente a EE.UU., China, la Unión Europea y Australia combinados- y seguir alimentando al mundo.

 

Leche

En el enfrentamiento entre la leche de vaca y la leche de soya, la soya es la clara ganadora en las cinco categorías. Por supuesto, el consumo excesivo de soya implica un impacto negativo en el planeta. La leche de nuez generalmente es más saludable, pero volvemos al problema del uso del agua. La mejor solución sería reducir el consumo de leche.

 

Productos ricos en almidón

La producción de arroz es la gran perdedora, lo cual no es una buena señal para el mundo. La producción de maíz, trigo, centeno y mandioca es mucho más suave para el medioambiente, mientras que la de la avena y las papas se encuentra en el medio.

 

Aceites

La producción de los aceites de palma y de soya genera la mayor cantidad de gases de efecto invernadero; sin embargo, tienen una puntuación muy por debajo de los aceites de oliva y girasol en las otras cuatro categorías. Tristemente, el aceite de oliva es el que tiene un impacto más negativa en el planeta. El aceite de palma emerge en la parte superior en las cinco categorías.

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Thomas Gamstaetter Unsplash

Vegetales

Los fanáticos de los jitomates no estarán contentos, ya que la producción de su veggie favorito -la Corte Suprema de EE.UU. dictaminó que era un vegetal, aunque botánicamente es una fruta- domina cuatro de las cinco categorías; sólo las plantas de mostaza consumen más agua. Las cebollas, los puerros y los tubérculos son buenos en todos los ámbitos.

 

Frutas

Las cerezas obtuvieron malos resultados en todas las categorías; sólo las manzanas consumen más agua. La producción de cerezas rivaliza con la producción de carne en muchas métricas. Los plátanos y los cítricos son los ganadores aparentes en el impacto en el planeta. Por supuesto, la moderación en el consumo de estos alimentos ricos en azúcar es más que necesaria.

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Marcela Laskoski Unsplash

Azúcares

Hablando de azúcares, el azúcar de remolacha supera al azúcar de caña en las cinco métricas.

 

Bebidas alcohólicas

La producción de vino afecta más negativamente al planeta, que la de cerveza. Dicho esto, para producir cerveza se usa mucha más tierra, en el cultivo de lúpulo y granos.

 

Estimulantes

Los fanáticos del café tienen motivos para celebrar. Los aficionados al chocolate oscuro, no tanto.



De la biodiversidad depende lo que comes (y de lo que comes depende la biodiversidad)

Una dialéctica de la naturaleza para comprender por qué defender la biodiversidad es urgente.

Todo esta interconectado: la vida se sustenta en los intercambios que día a día se realizan entre las 1,4 millones de especies vegetales y animales que poblamos la Tierra. Ya sea entre peces y aves, entre aves e insectos o entre insectos y flores… todos tenemos una relación de dependencia mutua, porque la naturaleza es un gran organismo vivo. Y eso es la biodiversidad.

De este delicado equilibrio depende una de las cuestiones clave de la vida:
la alimentación.

Mucho hemos oído de la “cadena trófica”, o “cadena alimenticia”, y normalmente la concebimos como un proceso que sucede en un ecosistema dado. No obstante, si pensamos a la naturaleza como un gran todo holístico, también podemos pensar que el planeta entero tiene su propia gran cadena trófica. Ésta cadena vendría siendo la biodiversidad total de planeta, de la cual depende también nuestra alimentación. Así que también depende de ello nuestra cultura, pues mucho de ella se sustenta en la variedad alimenticia.

La biodiversidad es clave para la agricultura y la producción de alimentos.
Por tanto, también lo es de nuestra cultura.

Si de la biodiversidad depende nuestra alimentación eso quiere decir que de nuestra alimentación también depende la biodiversidad. Sería muy arrogante pensar que nosotros estamos fuera de esta gran cadena trófica que une a todas las especies. No hay mejor ejemplo de ello que los cultivos de arroz. Porque los arrozales, según ha podido comprobar la FAO, son un microcosmos de vida. Ahí se han encontrado 700 especies de insectos y otros organismos.

Así que no somos sólo un mal para el planeta, siempre y cuando la agricultura como práctica no se entrometa con los ciclos de la naturaleza –algo que, lamentablemente, ocurre cada vez con más frecuencia–. Pero en la dialéctica que supone la biodiversidad, nosotros también somos necesarios. Si queremos conservar esta cadena trófica funcionando y seguir nutriéndonos como es necesario, defender la biodiversidad es un imperativo.

¿Qué está poniendo en riesgo a la biodiversidad?

El alto consumo de carne

Según la WWF, los cultivos para alimentar al ganado dañan el ecosistema. Esto ha ocasionado la extinción de más de 30 especies en el mundo. Es por ello que comer menos carne verdaderamente salva especies y ecosistemas. Por tanto, es una forma de proteger la biodiversidad y asegurar nuestra alimentación, que no debe basarse en la proteína animal.

La modificación genética

La tecnología genética pretende adueñarse de la naturaleza, e incluso de sus bases más profundas. Y por si eso no fuese suficiente motivo de indignación, hay que agregar que, a dicho crimen, se suma el hecho de que los transgénicos son una sentencia de muerte para cientos de cultivos. Entre ellos las 64 razas de maíz que hay en México, ya que el maíz modificado es capaz de matar y sustituir a las especies nativas para siempre.

Por eso es muy importante evadir a toda costa los transgénicos. Comprar orgánico es la mejor forma de hacerlo, y de paso le estaremos haciendo un bien a nuestro organismo.

El uso desmedido de pesticidas químicos

La ONU ha sido tajante: los pesticidas son catastróficos para el ambiente, para la salud humana y la sociedad. Éstos sólo han provocado colapsos en miles de cultivos alrededor del mundo, ya que matan indiscriminadamente a toda la población de insectos en los cultivos: incluso aquellos que son necesarios para la salud de las plantas y la tierra. Además, contaminan a los ecosistemas más allá de las granjas, desestabilizándolos por completo.

La poca variación en lo que comemos

Según la FAO, sólo 14 especies de mamíferos y aves componen el 90 por ciento del suministro de alimentos de origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies –el trigo, el maíz, el arroz y las patatas– proporcionan la mitad de la energía que obtenemos de las plantas. Estas prácticas, al no promover la diversidad genética, pueden provocar colapsos ambientales a mediano plazo, algunos de los cuales ya se han dejado sentir.

Por eso es importante variar lo más posible nuestra propia dieta y, sobre todo, incluir insectos en ella. Entre otras cosas, los insectos son el alimento del futuro por ser de gran ayuda para conservar la biodiversidad.

Un planeta biodiverso es un planeta donde todos los seres vivos podemos alimentarnos dignamente.

*Imágenes: 1) BiodiversidadLA; 2) Madras Courier; 3) Neil Palmer



Instalación de arte recoge el agua de lluvia y la convierte en una escultura flotante

Un instante en la vida de una lluvia se convierte en un espectáculo perdurable.

El arte es casi siempre un intento por imitar las sensaciones que la naturaleza y sus exquisitos patrones geométricos nos producen. No todos admiten esta inspiración mimética o la hacen tan evidente como el artista John Grade, cuyas instalaciones remiten inmediatamente a las imágenes más entrañables de la naturaleza. Entre ellas, la poesía visual que genera la lluvia en un bosque.

La última pieza de Grade, titulada Resrvoir, es como un instante en la vida de una lluvia. Se trata de una masiva red que se encuentra en el Parque de Esculturas de Arte Sella, en Borgo Valsugana, Italia. En ella están sujetados 5,000 compartimentos transparentes que recogen el agua que cae. Dependiendo de la cantidad de agua que acumule la escultura es que ésta cambia de forma.

Reservoir puede acumular hasta 360 litros de agua.

Viéndola a la distancia, Reservoir parece ser un momento suspendido en el tiempo. Ese momento cuando las gotas caen tras haber sido retenidas por el follaje de los árboles. Pero además de remitir a una imagen particularmente melancólica, Resevoir da una idea de cómo la recolección de agua podría ser un arte. ¿Y si las estructuras para recolectar agua de lluvia fuesen también un homenaje a la naturaleza, como lo es ésta escultura? Una pregunta pertinente, pues no está de más pensar en un futuro más estético y menos técnico. Como siempre, el arte y la naturaleza nos ayudan a ello.

Te recomendamos ver más de las obras de John Grade, quien parece haber encontrado una simbiosis perfecta entre arte y naturaleza en otras de sus sugerentes instalaciones.

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