¿Bebes demasiado? Aquí puedes descubrirlo (y deberías de hacerlo)

¿Cuántas copas necesitas para saltar hacia la demencia clínica?

Beber en exceso puede parecer sexy si eres celebrity de Internet, poeta bohemio o rockstar sin rumbo pero, más bien, es sexy cuando te moderas. El alcohol afecta a las personas y las sociedades de diferentes maneras. De acuerdo con datos de la OMS, sus efectos están determinados no sólo por el volumen de alcohol consumido sino también por los hábitos de consumo y, en raras ocasiones, por la calidad del alcohol.

Según investigadores de la Universidad de Boston, para los hombres, beber más de 14 bebidas alcohólicas por semana o más de cuatro en una sola ocasión, es considerado un exceso. Para las mujeres, son siete bebidas a la semana o más de tres en una sola ocasión.

En otro estudio se señala que un consumo de riesgo en las mujeres es aquel que supere las 17 unidades básicas estándar de alcohol (UBEs) a la semana y en los hombres, las 28 UBEs. Una unidad básica estándar de alcohol equivale a 10 gramos de alcohol puro. Por ejemplo, una cerveza de 200 mililitros equivale a 1 UBE, mientras que un whisky de 50 mililitros equivale a 2 UBEs.

De la moderación al consumo demente

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La frecuencia determina si el consumo se hace de manera riesgosa o moderada. De acuerdo con los investigadores, millones de adultos hacen la transición de consumo moderado al consumo excesivo en un corto tiempo. La transición al consumo de riesgo es diferente a los factores de riesgo, y entender cómo las personas pasan del hábito de consumo de bajo riesgo al de alto riesgo puede ayudar anticipar los efectos negativos.

Si bien muchos factores están asociados con estas transiciones, el consumo a edad temprana (por ejemplo, 18-20) es el factor de predicción más fuerte, pues favorece las transiciones al consumo riesgoso y dificulta las transiciones hacia un uso de menor riesgo.

 

Exceso y demencia

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Varias investigaciones apuntan a que un consumo moderado de alcohol, especialmente vino tinto, puede ser beneficioso para el cerebro. Sin embargo, los especialistas siempre se muestran cautos ante esos resultados porque los riesgos parecen superar a los beneficios, si es que en realidad los hay.

Lo que sí parece más consistente es que los efectos negativos del exceso de alcohol aumentan mientras mayor sea la cantidad que se consume. Estudios como el de la Universidad de Boston constituyen una llamada de alerta sobre un hábito que puede estar contribuyendo, entre otras enfermedades, a la gran prevalencia de demencia que enfrentan las sociedades contemporáneas.

 

¿Qué tal evaluar tus hábitos de bebida y revisar tu salud?

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Richard Saitz, líder de la investigación, señala que además de que muchas personas beben en cantidades riesgosas, sin tener una atención adecuada, es probable que continúen haciéndolo.

Afortunadamente, puedes reducir los riesgos. La investigación mencionada muestra que los individuos que permanecen dentro de los límites de bajo riesgo tienen las tasas más bajas de problemas relacionados con el alcohol. No obstante, es más seguro dejarlo si ya tienes signos de un problema.

Ahora puede ser un buen momento para evaluar tu consumo de alcohol y considerar hacer un cambio. El cuestionario (en inglés) del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos te puede ayudar a sopesar los pros y los contras.



Música para reconfortar el ánimo y refrescar momento: Aura, de Andres Oddone

Tal vez una dosis de música aúrica es justo lo que necesitas para atemperar tu vida; es disco es una invitación a reconectar contigo mismo.

IDM, tenue noise, ambient, minimal progresivo, dub trascendental y otras muchas etiquetas musicales, son algunos de los géneros que incluye este álbum. Mientras que grabaciones de campo, sampleos, una intención generosa, una disposición a percibir, y agradecer lo percibido, son algunas de las fuerzas que en él confluyen.    

Tras visitar en dos ocasiones uno de los países más intensos y magnéticos del planeta, durante lo cual aprovechó para documentar mental y electrónicamente la mayor cantidad posible de sonidos, Andres Oddone eligió la música como el lienzo para digerir, y luego compartir, sus vivencias en la India. 

Vengo del mundo de IDM y la electrónica experimental. Pero lógicamente el uso del material de India, y las líneas de pensamiento que me llegaron en esos viajes, me dieron la posibilidad de hacer algo que para mí fue nuevo: me permití jugar con lo emocional como nunca lo había hecho.
 
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El primer estado al que nos remite el álbum Aura (2017) es a la apertura de la percepción, ejercicio fundamental tanto en los viajes, como en la vida. La cantidad de estímulos que conviven en sus doce tracks es una clara invitación a explorar y sentir lo explorado: atmósferas ricamente entretejidas –como pliegues en un ensueño–, que a pesar de su profundidad jamás dejan de ser reconfortantes y que atienden deliciosamente tus sentidos. 
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Después, viene esa brisa trascendental que se desata solo cuando hay de por medio una verdadera sustancia –ya sea musical, espiritual o mundana, lo mismo da–. Se trata de sonidos que, como vientos ligeros, te confrontan y confortan; estos, en conjunto, terminan inspirando a cuestionar rítmicamente tu presente e ir un poquito más allá (lo que sea que eso signifique para ti). Este es el caso de, por ejemplo, “Happiness is a Side Effect”, un tónico sonoro que el ánimo agradece y uno de los tracks predilectos de este álbum –junto con “Pasajes de Kerala”.

Dicen que después de visitar la India podrían ocurrir dos cosas: que el viaje te mueva y regreses creyendo que, gracias a que fuiste movido, ahora estás en una posición más avanzada o consciente que los demás, o que el viaje te mueva y como parte de ese proceso te percates sobre lo poco que sabes y lo mucho que te falta por andar.

En entrevista para Ecoosfera, y al preguntarle el por qué del nombre, Oddone nos comparte:

Finalmente, me sentí muy parecido a esos blancos que buscan lo místico sin siquiera llegar a entender ni de que se trata eso en lo que están allá. De allí salió aura, una palabra usada por un occidental que no tiene ni idea de nada, pero que igual trató de contar de alguna forma difusa lo esp¡ritual y los elementos de los que se pudo empapar en esos viajes.          

Las experiencias espirituales no son necesariamente complejas, y menos tortuosas. También germinan en vivencias coloridas, con sabores excitantes y fluctuaciones anímicas que se disfrutan. Aura, lanzado a través del sello Shika Shika, es una prueba de lo anterior.

Prepárate entonces para una inmersión en un recorrido refrescante pero profundo, un aliento rítmico para no sólo navegar las aguas de la vida, también disfrutar del viaje.  

* Si disfrutas el álbum aquí puedes adquirirlo, al precio que tu elijas pagar.



Un gen evoluciona en el ADN humano y podría hacerte odiar el alcohol

Evolucionando a partir de la involución: un reciente estudio prueba que el cambio genético podría diluir vicios como el alcoholismo

Un gen al que han nombrado “resaca final” es la variante que hace que el alcohol sea intolerable para el cuerpo. Esto prueba que el cuerpo humano sigue evolucionando. Pero, pese a que los investigadores aún no determinan cómo es que esto opera a nivel celular, se trata de un precedente en relación con una adicción que ha cobrado muchas vidas y de la que se ha comprobado el factor hereditario.

Benjamin Voight y sus colegas de la Universidad de Pensilvania observaron el genoma que ha evolucionado en los últimos años, y a partir de ello, han construido un catálogo público, el más grande que existe hasta ahora sobre datos genotípicos y sus variaciones.

“La contribución de este cambio genético específico debe considerarse en el contexto de una infinidad de factores adicionales que podrían contribuir mucho más”, dijo Voight.

 

¿Pero cómo es que este gen podría hacernos odiar el alcohol?

Hay cinco cambios recientes, uno de ellos es en el gen ADH. Todas las variantes parecen proteger contra la adicción al alcohol, porque dicho gen permite que el cuerpo pueda descomponerlo, lo que hace que aun en pequeñas dosis, la persona con este gen se sienta enferma al beber alcohol y se detenga antes de intoxicarse.

Especialmente en Asia Oriental y África Occidental (a diferencia de Europa), el gen ADH ha cambiado de manera independiente en los últimos 10 mil años; se cree que los no bebedores sobrevivieron mejor, y al hacerlo transmitieron a sus niños el material hereditario modificado.

Voight señaló en la revista New Scientist que “la investigación demuestra que los genes pueden cambiar de manera similar en las poblaciones globales, y esos cambios podrían ser un esfuerzo para ayudar a que las personas se adapten a los cambios en sus ecologías”.

“Resaca final” es el nombre que se ha dado ha esta variante genotípica. Es posible que la humanidad cambie físicamente y sea incapaz de consumir grandes cantidades de alcohol. Si este gen se arraigara en la población global, un día podría ayudar a reducir el alcoholismo y los problemas de salud asociados con el abuso del alcohol.