5 razones por las que deberías participar en la consulta sobre el NAICM

La consulta que definirá la construcción del NAICM se llevará a cabo del 25 al 28 de octubre. Recopilamos algunas razones por las que es importante votar (y también te decimos dónde y cómo puedes hacerlo).

Es un hecho: la consulta pública sobre la construcción del NAICM se llevará a cabo del 25 al 28 de octubre. Las boletas se distribuirán en 538 municipios de todo el país y contendrán la siguiente pregunta: 

Dada la saturación del Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, ¿cuál opción piensa usted que sea mejor para el país?

Como respuesta se otorgan dos opciones: a) reacondicionar el actual aeropuerto y el de Toluca, y construir dos pistas en la base área militar en Santa Lucía; y b) continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco.

Para encontrar tu casilla más cercana, accede a México Decide y escribe el código postal de tu colonia (cuatro dígitos). Se instalarán 1,073 mesas a lo largo de las 32 entidades federativas. El horario para hacerlo será de 8 de la mañana a 6 de la tarde.

Aunque hay opiniones a favor y en contra de la adecuación de la base área en Santa Lucía, lo cierto es que la construcción del aeropuerto en el vaso del antiguo lago de Texcoco tendría consecuencias socioambientales desfavorables que han sido discutidas por varios expertos. Esta votación no solamente decidirá el sitio del nuevo aeropuerto: también está en juego la posibilidad de pensar en nuevas políticas públicas que tomen como meta un Estado sostenible.

Los resultados de esta consulta tendrán consecuencias importantes a mediano y largo plazo; con esto en mente, te presentamos 5 razones por las que es importante participar de esta decisión. 

 

1. Las condiciones en Texcoco no son aptas

Sabemos que la Ciudad de México, por ser una zona lacustre, es propensa a hundimientos. La extracción de agua de los acuíferos deforma el subsuelo, provocando consecuencias geológicas irreparables. Por su parte, el vaso de Texcoco se hunde en promedio entre 20 y 30 centímetros al año.

Por más que el exceso de agua sea drenado, el proyecto estaría condenado a fracasar a largo plazo, como explica Fernando Córdova Tapia, especialista en impacto ambiental e investigador en ecología de la UNAM. Según la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, el 42.04% de la superficie del proyecto es zona inundable.

Por otra parte, el tipo de suelo presente en la zona ha complicado la construcción, pues su constitución exige el uso de materiales especiales, los cuales han tenido que ser extraídos de al menos 180 minas, engullendo desde 2015 los cerros de la zona de Tezoyuca

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2. Afectaciones a las comunidades aledañas

El abastecimiento de la Aerotrópolis que se erigiría junto al NAICM aumentará la sobreexplotación de la Red Municipal de Agua Potable, poniendo en peligro su disponibilidad para toda la región. La CONAGUA ya había clasificado la cuenca como un sitio sobreexplotado cuyos mantos acuíferos necesitaban estabilizarse.

Si se realizara en Texcoco, los conflictos con las comunidades que habitan en torno a la zona no serían menores. Debido a la calidad del subsuelo que ya hemos mencionado, las poblaciones aledañas muy probablemente sufrirían inundaciones.

Además, según una investigación realizada por la Universidad Autónoma de Chapingo, los lodos tóxicos que se han removido de la zona y que han sido depositados en el poblado de Tlaminca, zona protegida, podrían afectar en unos 10 años la salinidad del agua.

Desde que el aeropuerto comenzó a construirse, diversos activistas han protestado por los efectos perjudiciales que ya estaban manifestándose. Acaso la campaña más conocida es #YoPrefieroElLago, de la Plataforma Organizativa de Pueblos contra el Nuevo Aeropuerto y la Aerotrópolis

 

3. Pérdida de un sitio de reserva 

En 2014 se decidió proteger el ex lago de Texcoco, después de que varios estudios corroboraran su relevancia para la resolución de problemas hidrológicos en la zona urbana

En una columna para El Universal, José Luis Luege Tamargo cita la vigencia del programa de rescate ecológico Plan Lago de Texcoco, que priorizaba una recuperación ambiental que habría beneficiado a toda la zona. 

La construcción del NAICM en el sitio también tendría consecuencias en el acervo arqueológico de la zona. A pesar de ser uno de los lugares menos estudiados en ese sentido, se han encontrado 28 sitios arqueológicos y 270 puntos con vestigios prehispánicos. La destrucción de los restos de nuestro pasado es otra razón para dudar de este proyecto.

 

4. ¿Y la biodiversidad?

Las especies de árboles contempladas para la reforestación de la zona relacionada con el proyecto son nocivas para la biodiversidad que ya existe en la zona.

El eucalipto, que tiene una gran capacidad de absorción de agua, impediría el desarrollo óptimo del resto de la vegetación; por otra parte, el cedro eventualmente se convertiría en plaga.

Además, no hay que olvidar que la zona del ex lago da refugio a poblaciones de 100,000 o más aves acuáticas migratorias, como indica la CONABIO. Desaparecería el lago Nabor Carrillo, hábitat de estas especies, lo cual afectaría el bioma único de nuestro país, que se encuentra en el onceavo lugar en diversidad de aves a nivel mundial.

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Iraquí Echeverria

 

5. Lo más importante: el derecho a decidir 

Las votaciones definirán un tema de gran importancia para nuestra vida democrática. En este proceso se está poniendo en práctica un derecho poco ejercido en México: el derecho a participar en decisiones que, por su alcance público, nos involucran a todos.

Más allá de ser un asunto técnico, el megaproyecto tiene dimensiones que repercuten directamente en la vida de los habitantes de la Ciudad y el valle de México. Ya sea que nos decantemos por una u otra opción, participar en esta consulta equivale a impulsar un necesario quiebre.

Nos hemos acostumbrado a dejar asuntos que nos importan a todos en manos de pocas personas. Es momento de tomar las riendas y demostrar que contamos con todas las competencias para decidir. 



La Semarnat autorizó la siembra de especies invasoras en Texcoco

Las especies invasoras son aquellas que no pertenecen naturalmente a un sitio y que debido a la falta de deparadores o reguladores naturales se convierten en plagas incontrolables

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México  navega con la bandera del “aeropuerto más sustentable”. Sin embargo, esto no es más que un disfraz verde utilizado para validar su construcción (1). Por ejemplo, la principal medida de compensación ambiental del proyecto es la siembra masiva de especies invasoras.

Las especies invasoras son aquellas que no pertenecen naturalmente a un sitio y que debido a la falta de deparadores o reguladores naturales se convierten en plagas incontrolables. Me pregunto si la SEMARANT ignora que la introducción de especies invasoras es la segunda causa más importante para la pérdida de biodiversidad a nivel mundial.

Debido a la vocación lacustre de Texcoco, el suelo es muy salado y pocas especies nativas pueden sobrevivir en esas condiciones. Sin embargo, para justificar la construcción del Nuevo Aeropuerto era necesario encontrar especies que pudieran tolerar altas salinidades y así transformar lo que debería ser un lago en un bosque. Así, el programa de compensación pretende sembrar 264,534 individuos de especies invasoras de árboles cuyos efectos nocivos para la flora y fauna nativa han sido ampliamente estudiados y muy bien documentados a nivel nacional e internacional (2, 3, 4).

Por ejemplo, se sembrarán más de 259,000 individuos del género africano Tamarix (cedro salado). De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), el cedro salado es una de las principales amenazas para la flora y fauna nativa de las Áreas Naturales Protegidas a nivel nacional debido a que “sus raíces se extienden hasta llegar a niveles freáticos profundos, mientras que sus hojas almacenan la sal excedente hasta que se caen; al acumularse en el suelo, aumentan su salinidad, con lo que impiden la germinación y crecimiento de las especies nativas. Además, las hojas muertas acumuladas en el suelo son muy inflamables, y por lo tanto aumentan la frecuencia de los incendios; la invasión de tamariscos provoca cambios profundos en la dinámica del agua y en la comunidad biótica. Los bosques maduros constituidos de tamarisco, transpiran grandes cantidades de agua, y esto puede hacer descender el nivel freático más allá del alcance de las especies nativas” (4).

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Cedro salado (Tamarix)

Una vez que una especie invasora se establece en un nuevo territorio, su dispersión es incontrolable y su erradicación imposible. Por lo anterior, la siembra del cedro salado debe de ser evitada sin excepción alguna dentro del territorio mexicano. En consecuencia, es completamente inaceptable que la SEMARNAT haya aprobado esta siembra masiva. Por ningún motivo puede esto considerarse una medida de compensación, al contrario, sería una actividad que traería gravísimos impactos ambientales a mediano y largo plazo para los ecosistemas del Valle de México.

Si tomamos en cuenta, además, que desde la década de los setenta muchos especialistas y urbanistas señalan que Texcoco debe recuperar su vocación lacustre, queda más claro aún que construir ahí el Nuevo Aeropuerto es una atrocidad, pues significa perder la última esperanza que tiene esta metrópoli de asegurar el abasto de agua a mediano y largo

plazo.

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

 

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* Fernando Córdova Tapia es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Referencias

1. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.” MIA-15EM2014V0044. 2015. Descargar.

2. Briken y Cooper, 2006; Briken A. S. y Cooper D. J. 2006. Processe of Tamarix invasion and floodplain development along the lower Green River, Utah. Ecological Applications 16: 1103-1120.

3. Natale E. S., Gaskin J., Zalba S. M., Ceballos M. y Reinoso H. E. 2008. Especies del género Tamraix (Tamaricaceae) invadiendo ambientes naturales y seminaturales en Argentina. Boletín de la Sociedad Argentina de Botánica 43: 137-145.

4. Blancas-Gallangos et al., 2012 Blancas-Gallangos N., Rubio-Taboada P. M. y Santos- González P. 2012. Control de la especie invasora Casuarina equisetifolia (Pino australiano) en el APFF Manglares de Nichupté. Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

5. CONANP. 2009. Diagnóstico de especies invasoras (EI) y sus efectos en las ANPs de competencia federal.

Autor: Fernando Córdova Tapia