Se trata de un consenso más o menos general que el director de cine y ganador del Oscar, Guillermo del Toro, no sólo es un genio cinematográfico, sino también un gran tipo. El director de La forma del agua, El laberinto del fauno y Hellboy, por mencionar algunos, no es ajeno a otras problemáticas sociales y vitales, y con gran sensibilidad ha mostrado caminos de cooperación y solidaridad.

Como cuando pagó los boletos de avión de un equipo infantil de matemáticas:

O cuando pagó la biopsia de una mujer que sólo le pedía dar RT a un tuit:

Sus esfuerzos por apoyar causas y organizaciones dan cuenta de que Del Toro tiene una ética que va más allá del trabajo cinematográfico pero que parte de ahí, y que vale la pena conocer.

 

Vive sabiendo que eres mortal

El año pasado, cuando le concedieron un premio en el festival de cine de Málaga, Guillermo del Toro compartió con los asistentes algunas pautas que lo han impulsado en su vida y en su obra, y que pueden sintetizarse en esta extraordinaria cita: 

Uno vive para los últimos 3 minutos de su vida. No sé si habéis visto a alguien fallecer, pero la gente muere con absoluto terror o absoluta paz. Porque entonces ven su vida con absoluta desnudez y con la claridad completa de que se están yendo. Por eso piensa en tus decisiones, porque eso es lo que verás en ese momento. Porque todo lo que hagas volverá, y será en esos 3 minutos. Yo a veces hago algo y pienso: “Para esos 3 minutos”.

 

El cine es magia… o mejor dicho, alquimia

Estas palabras parecen más propias de un místico o un guía espiritual que de un cineasta. Aunque la comparación pueda ser chocante para algunos, otro director de cine y gurú de tiempo completo, Alejandro Jodorowsky, también tiene una veta espiritual que atrae más allá de sus películas.

Y es que, en palabras de Del Toro, “El cine no es química, es alquimia, es una multiplicación de símbolos”.

El símbolo (ya sea el monstruo, la doncella, el héroe o el villano) siempre desborda lo que esperamos de él. Es una intención artística pero también un reflejo del espectador. Del Toro tomó géneros “menores” en el cine, como el terror, y los utilizó como filtros para mostrar conflictos humanos muy profundos, como el odio racial y el peligro del autoritarismo. Ese es el tipo de alquimia al que se refiere: cuando logramos convertir el plomo en oro, o transformar una mentira en una verdad.

El director recoge cosas inútiles para contar historias. Usamos mentiras para hacer una realidad.

O como dice en el tráiler de su nuevo proyecto, Scary Stories to Tell in the Dark (2019): “Algunas personas creen que, si repetimos las historias lo suficiente, se vuelven realidad”.

 

El dinero es un estado mental

Y aunque el cine, comparado con artes como la poesía o la pintura, es un pasatiempo caro, el director mexicano también considera que el presupuesto de una película:

es un estado mental: el dinero lo ves de manera distinta según tu estado de ánimo o tu edad. El cine con absoluto no existe: no existe el absoluto dinero ni la absoluta libertad. Dentro de lo que tienes, no te quedes quejándote de lo que tienes, sácale partido estructurando bien claro lo que necesitas. El instinto importa más que el dinero.

 

Aprender a fracasar

Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas. El estado mental del presupuesto a veces supone una carga real que puede ahogar proyectos incipientes. Pero también del ahogo podemos extraer valiosas lecciones:

Yo he escrito 11 guiones que no he filmado. Pero a todos los cineastas les pasa. De un fracaso aprendes un montón, de un éxito aprendes bien poquito. Tienes que hacer las paces con el fracaso. Lo único que tienes que ofrecerle al mundo son tus defectos y tus virtudes, y son importantes ambos.

 

El accidente es un camino por explorar

Los directores de cine tienen que tener la cabeza en muchas cosas a la vez, y a pesar de sus esfuerzos sobrehumanos tampoco están exentos de los muy humanos errores. Pero entre la teoría y la práctica hay lugar para la experimentación y la sorpresa:

En el guion tienes que tener claro hasta los movimientos de cámara porque debes haber preparado el decorado con ello. En todo caso hay que estar listo para que cuando ocurra una sorpresa puedas agarrarla. El accidente está ahí para que lo tomes como oportunidad.

¿Qué te parecen estos consejos vitales de Guillermo del Toro? ¿Cuáles aplicarías en tu propia vida? Nos encantaría conocer tu opinión en los comentarios.

 

* Imagen principal: Gage Skidmore