Los 5 hacks que Elon Musk dio a su equipo para ser más productivos (y que tienen mucho sentido)

Estos consejos incluyen dejar de hacer juntas largas e innecesarias y evitar las “cadenas de mando”. Suena utópico, pero es totalmente realizable.

La productividad es aquello que se logra con la mejor administración del tiempo y los recursos. Pero no es sólo una categoría económica: en realidad es algo que la naturaleza, y hasta los más pequeños organismos, llevan a cabo. Y no necesariamente implica pasar más tiempo trabajando, sino ser más inteligente en la gestión del tiempo y en aquello a lo que se lo dedicamos.

Eso lo ha demostrado Elon Musk, CEO de Space X y Tesla, quien ha podido aumentar la producción de sus coches eléctricos en un tiempo récord. En poco menos de 1 mes, la compañía Tesla ha podido incrementar la producción del Model 3 a más del doble: 2 mil automóviles a la semana, lo que era necesario para llegar a la meta prometida a inversores y accionistas, que asciende a 5 mil autos.

En un correo dirigido al staff de Tesla y publicado por Jalopnik, Musk explica cómo se puede incrementar la productividad en el trabajo de manera bastante sencilla, privilegiando el uso del sentido común, el mismo sentido que nos dice que las juntas eternas no sirven para nada. Y Musk cree lo mismo.

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Estos son los 5 hacks de Elon Musk para incrementar la productividad:

Deshazte de reuniones frecuentes

Las reuniones excesivas son la ruina de las grandes compañías y casi siempre se vuelven peores con el tiempo. Por favor, desháganse de todas las grandes reuniones, a no ser que estén seguros de que ofrecen algún valor a todos los presentes, en cuyo caso háganlas muy breves.

Eviten también celebrar reuniones frecuentes, a no ser que estén lidiando con algún asunto extremadamente urgente. La frecuencia de las reuniones debería disminuir en cuanto los problemas se resuelvan.

 

…o sal de reuniones donde tú ya acabaste tus asuntos

Sal de una reunión o de una llamada grupal en cuanto sea evidente que no estás añadiendo algo relevante. No es de mala educación salir de una reunión, es de mala educación obligar a alguien a que pierda el tiempo quedándose.

 

Agiliza la comunicación

No usen acrónimos o palabras para los objetos, los programas y los procesos de Tesla. En general, todo lo que necesite explicarse inhibe la comunicación. No queremos que la gente tenga que memorizar un glosario sólo para poder trabajar en Tesla.

 

Deja de lado las estorbosas “cadenas de mando”

La comunicación tiene que hacerse por el camino más corto necesario para que el trabajo se lleve a cabo, no a través de la “cadena de mando”. Todo mánager que intente forzar la cadena de mando en la comunicación no va a durar mucho trabajando aquí.

Gran parte de los problemas surgen de la escasa comunicación entre departamentos. Para resolver esto queremos que haya un libre flujo de información a todos los niveles. Si para resolver algo entre dos departamentos hace falta que alguien con algo que aporta hable con su mánager, que a su vez hable con su director, que a su vez hable con un vicepresidente, que a su vez hable con otro presidente, que a su vez hable con otro director, que a su vez hable con su mánager para que hable con la persona que va a hacer ese trabajo, van a pasar cosas tontas. Tenemos que darnos cuenta de que está bien que la gente hable entre sí directamente para poder hacer lo correcto.

 

Guíate por el sentido común

En general, guíate por el sentido común. Si seguir una “norma de la empresa” dará como resultado algo ridículo a primera vista, algo que daría para una buena tira de Dilbert, entonces hay que cambiar la regla.

 

* Imágenes: 1) Medium; 2) Autostraddle



Este cortometraje muestra los peligros de nuestra obsesión con la productividad

En “Merger”, una contadora toma la decisión de integrarse a un sistema de inteligencia artificial.

La productividad es una obsesión de nuestros días, al grado de que puede tomar el lugar de una filosofía o una religión en la vida de algunas personas. Esto amenaza con deshumanizar el trabajo y a quienes lo realizan, limitando no sólo sus prestaciones laborales, sino tomando el control total de sus vidas para que estén siempre disponibles para trabajar.

Merger [Integración o Fusión] es un cortometraje de 4 minutos, obra de Keiichi Matsuda, un arquitecto y diseñador que construyó una estación de trabajo basada en extraer la máxima productividad de los operadores, hasta hacerlos parte del sistema operativo.

Filmado en 360 grados, el corto muestra un futuro distópico no muy lejano. Los algoritmos se han vuelto tan efectivos para dirigir las empresas que poco a poco la gente se integra y se hace uno con la inteligencia artificial (IA).

Matsuda busca abrir perspectivas sobre la obsesión actual con la productividad, la eficiencia y otros conceptos que “deshumanizan” el trabajo, de cara a una automatización total de la productividad. No se trata de estar en contra del progreso tecnológico, sino de que éste no se convierta en el único motor de la sociedad.

Necesitamos reestructurar nuestra sociedad de una manera más radical, donde la automatización se convierta en una ventaja y no en una amenaza.

El peligro de Skynet (que en la saga Terminator es una inteligencia artificial que lleva a los humanos al borde de la extinción) toma un rostro mucho más amable: los impersonales algoritmos, a quienes no se puede amar ni odiar. Por otra parte, dejar la producción en manos de algoritmos e IA no sería una mala idea, siempre y cuando replanteemos el concepto de trabajo y consigamos un ingreso básico universal sin condiciones para todos.

 

La robotización del trabajo

Y es que, durante el último siglo, el trabajo ha sufrido un proceso de automatización gradual, en la que sistemas eléctricos de mayor o menor complejidad reemplazan al trabajo humano –muchas veces haciéndolo más rápido, más eficiente, o simplemente más seguro–.

La mujer que aparece en Merger está literalmente inmersa en su trabajo: su escritorio muestra simultáneamente a todos sus clientes, y sus rutinas están rigurosamente trazadas para que no pierda ni un minuto en actividades que no sean esenciales para el trabajo (como comer o tener vida social).

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Imagina un mundo donde no puedas diferenciar tu vida real de tu trabajo… WAIT (Imagen: Keiichi Matsuda)

Aunque breve, este filme es sumamente efectivo y visualmente estimulante. Por momentos recuerda la sensación de las primeras temporadas de Black Mirror, cuando los futuros distópicos se parecían de manera aterradora a nuestro presente. Otra referencia puede ser la película de culto Soylent Green, en la que (SPOILER) los cuerpos de las personas al morir son reutilizados como comida para dar de comer a los obreros.

No está demás recordarnos que Bertrand Russell, ese gran crítico de la productividad, afirmó que: “El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación”. Hay mucho más en la vida que sólo trabajo.



Elon Musk cree que el universo podría ser una simulación (y Neil deGrasse Tyson podría estar de acuerdo)

El universo se comporta de maneras impredecibles que siguen intrigando a empresarios y científicos por igual.

El empresario y famoso inventor Elon Musk estuvo hace unos días en el podcast del comediante Joe Rogan. Durante más de 2 horas, el dueño de Tesla (y futurista de tiempo completo) habló de muchos temas relacionados con el lugar de la especie humana en el universo, y de cómo éste podría ser el equivalente a un juego de video que lleva corriendo 13.8 mil millones de años.

Elon Musk en el programa de Joe Rogan

Pienso que lo más probable —y esto es sólo una probabilidad— es que existan muchas, muchas simulaciones. Bien las podemos llamar realidad, o bien podemos llamarlas multiverso.

El argumento de Musk es que cualquier creación (incluidas nuestras creaciones computarizadas) evoluciona con el tiempo. Esta evolución implica mejoras, que ayudan al equilibrio del sistema. Si esta hipótesis es correcta, afirma Musk, “entonces los juegos serán indistinguibles de la realidad, o la civilización va a llegar a su fin”.

Pero la idea de la realidad como un enorme videojuego parece un poco reduccionista. Musk parece creer que el objetivo del universo no es más que ser el entretenimiento de algún hiperprogramador. Parece que a Musk le interesa si la simulación resultante es divertida o interesante, más que tratar de comprender qué es lo que hace posible la simulación misma. Esto incluso le parece aburrido.

Sin embargo, a juzgar por el comportamiento del universo, la hipótesis de que se trate de una extraña simulación tampoco puede desecharse tan rápidamente.

 

El universo es un ajedrez sin instrucciones

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En el 2016, Neil deGrasse Tyson reunió a un grupo de científicos para conversar acerca de la “pregunta por la simulación”: si vivimos en un universo simulado, ¿seríamos capaces de distinguir que estamos dentro de una simulación? ¿Somos la única civilización, o solamente la única a la que tenemos acceso? ¿Es posible afirmar científicamente que la realidad existe? 

La doctora Zohreh Davoudi, profesora asistente del Departamento de Física Nuclear de la Universidad de Maryland, propone analizar los rayos cósmicos, partículas de energía de larga duración y una de las fuerzas más potentes del universo. Si imaginamos que el espacio-tiempo del universo estuviera hecho de pequeños pedazos (como los pixeles de una imagen de computadora), tal vez esa forma de energía nos permitiría ver que el universo no es un continuo, sino que está formado de un armazón más complicado.

Esta teoría se complementa con la de Max Tegmark, cosmólogo del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Según él, la física es matemática, y cuando te acercas lo suficiente a las ecuaciones que explican la naturaleza, sus leyes son matemáticas, lo que implica que la naturaleza está “programada”. Desde el ADN de los seres vivos hasta los patrones de movimientos de quarks y electrones, el universo sigue reglas que no siempre podemos entender, pero reglas al fin.

Lo anterior nos recuerda la famosa explicación del físico Richard Feynman acerca del trabajo científico, al que compara con tratar de entender las reglas del ajedrez por la simple observación de sus piezas. DeGrasse Tyson utiliza este caso para ejemplificar el asombro de los científicos cuando “esa pequeña pieza que solía moverse solamente dos casillas se mueve hasta la otra parte del tablero, ¡y se convierte en otra pieza! Eso es extraño. Es poco común, pero pasa, y es una regla importante del juego que, la mayoría de las veces, no vemos. Así que me pregunto, ¿qué tanto se parece el universo en que vivimos a un tablero de ajedrez del que no tenemos manual de instrucciones?”.

Por su parte, Lisa Randall, física de la Universidad de Harvard —quien no cree que el universo sea una simulación—, opina que finalmente “no sabemos la respuesta, y seguimos haciendo ciencia hasta que falle. Esto es importante porque nos da un incentivo para hacer preguntas interesantes… que ciertamente vale la pena hacer, para ver hasta dónde son válidas las leyes de la física tal como las entendemos”. Y añade: “Tratamos de comprenderlas en la medida de lo posible.”

Nuestro conocimiento y tecnología actual tal vez no permitan llegar a una respuesta concluyente sobre si vivimos en una gran simulación, al estilo Matrix, que explique de manera uniforme fenómenos como los agujeros negros, los sueños o la conciencia. Sin embargo, seguir preguntándonos sin cesar, aunque parezca disparatado, es la única forma que tenemos de aprender.