Más de 50 millones de pobladores de América (el 10% de la población mundial del siglo XVI) murieron durante el primer siglo de colonización europea. De acuerdo con un grupo de científicos del University College de Londres, en el Reino Unido, esto provocó una caída en el nivel global de dióxido de carbono (CO2) que tuvo como consecuencia un enfriamiento global conocido como la Pequeña Edad de Hielo.

Los científicos calcularon que aproximadamente 56 millones de hectáreas de suelo de cultivo cayeron en desuso tras la colonización europea. Dicha área es equivalente a la extensión de la Francia actual. Cuando la gente dejó de hacerse cargo de esas tierras, la vegetación comenzó a crecer sin control.

La reforestación de este suelo provocó una caída en la concentración de CO2 que se estima de entre siete y diez partes por millón. Es decir, entre siete y diez moléculas de CO2 por cada millón de moléculas en el aire.

El arte de la época muestra inviernos especialmente duros (Hendrick Avercamp, Ice Scene (c. 1610))

El profesor Mark Maslin, coautor de la investigación realizada en Londres, explica que el consumo actual de combustibles fósiles genera aproximadamente tres partes por millón de CO2, lo cual ayuda a poner en perspectiva la caída de CO2 que provocó la Pequeña Edad de Hielo.

Esta hipótesis es congruente con los registros de polen y depósitos de carbón en el continente americano.

Del mismo modo, el estudio de las burbujas de aire atrapadas en los núcleos de hielo de la Antártida (grandes muestras cilíndricas de hielo antártico que aportan numerosos datos sobre las condiciones históricas de la atmósfera terrestre) evidencian una caída en la concentración de CO2 que se corresponde con los años de la colonización de América por parte de los países europeos.

En una entrevista con BBC News, el doctor Chris Brierley, también coautor del estudio mencionado, señaló que estos resultados permiten entender mejor la escala de la reforestación necesaria para hacer frente al cambio climático actual. La reducción de CO2 que se lograría con la reforestación de un área semejante al área total de Francia equivaldría sólo a 2 años de emisiones al ritmo actual. Brierley comenta:

Este estudio demuestra que la caída en el CO₂ se debe en parte a los asentamientos [europeos] en las Américas y el resultante colapso de la población indígena, lo que permitió que la vegetación natural volviese a crecer. Esto demuestra que las actividades humanas afectaron el clima mucho antes de que comenzara la Revolución Industrial [del siglo XIX].

Los cambios sociales, tales como el exterminio de las naciones indígenas del continente americano tras la llegada de los españoles, también pueden tener impactos ambientales importantes; por ello, algunos investigadores han propuesto que el Antropoceno (la edad geológica en la cual, según sus partidarios, los factores medioambientales se ven influidos por la actividad humana) debería comenzar a contarse desde el siglo XVI, no desde la Revolución Industrial, cuando los niveles de temperatura empezaron a aumentar.

 

* Imagen principal: Noche nevada en Kanbara, de Utagawa Hiroshige