Conforme la noche se posa, si miras al oeste, presenciarás dos astros muy cerca uno del otro. Se trata de una nueva conjunción entre la luna y Venus. La luna creciente coqueteará con el brillante planeta, para cerrar así los eventos astronómicos del mes de febrero. 

Este espectáculo conectivo (que ocurre cíclicamente) ha sido interpretado de incontables formas en diversas culturas. Sin embargo, y más allá de explicaciones astrológicas o astronómicas, lo que es innegable es que este dúo, cuando se junta, genera algo especial en el paisaje. 

Las conjunciones son, a simple vista, el acercamiento “inusual” de dos astros. El caso de una luna creciente y Venus es especialmente fantástico, ya que por la potencia lumínica de ambos cuerpos, puede apreciarse incluso en medio de grandes ciudades con alta contaminación lumínica. Además, a diferencia de otros fenómenos, por ejemplo los eclipses, que sólo pueden contemplarse desde ciertas regiones del orbe, en este caso, la conjunción se puede observar desde cualquier punto

Así que no hay pretextos (en realidad, nunca debería haberlos) para no mirar el cielo de noche. 

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